Domingo, 27 Agosto 2017 00:00

Tensión baja: cómo actuar

Escrito por  Tomás Amuchástegui
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A pesar de que la hipertensión es la que más preocupa, una presión arterial por debajo de los parámetros considerados normales según la historia de la persona puede también ser motivo de consulta.

 

En nuestra práctica diaria, los médicos tomamos signos vitales de manera rutinaria. Uno de los más importantes que medimos es la presión arterial, que es la fuerza que ejerce la sangre bombeada desde el corazón a las paredes de las arterias.

La toma de la presión arterial es muy importante, ya que nos ofrece información valiosa para el diagnóstico temprano de una enfermedad altamente prevalente en nuestro medio, como es la hipertensión arterial.

Esta enfermedad es considerada “silente”, debido a que el paciente muchas veces no siente nada y no tiene manera de detectarla sino a través de la medición a través del tensiómetro. Es por ello que los médicos recalcamos a nuestros pacientes adultos la importancia de que se tomen la presión de manera periódica y si esta, por cualquier motivo, diera alterada, se le recomienda consultar con algún profesional de la salud.

En muchas ocasiones, tener la presión arterial baja pareciera ser deseable y, en el caso de muchos pacientes, esto no causa ningún tipo de problemas. Esta es la situación por ejemplo de mujeres jóvenes que acuden a la consulta para un control clínico y se les constata valores cercanos a 90/60. Ellas suelen encontrarse muy bien de salud y no manifiestan ningún síntoma preocupante asociado a este hallazgo. Cabe insistir que, en estos casos, estos pacientes no necesitan ningún tipo de tratamiento.

Sin embargo, en otras ocasiones, sobre todo en pacientes de edad avanzada o en aquellos hipertensos crónicos bajo tratamiento, estos valores de tensión arterial pueden desencadenar síntomas tales como mareos, debilidad, falta de concentración, decaimiento general, sueño y hasta sensación de desvanecimiento o desmayos.

Es por ello que calificar a los valores de presión arterial como “bajas” o “muy bajas” dependerá en gran medida de la historia de cada paciente, contemplando sus antecedentes de enfermedades previas y problemas actuales de salud. Algunos factores de riesgo descriptos son los que se describen a continuación.

Factores de riesgo y causas

  • Edad. Los pacientes mayores a 65 años tienen mayor riesgo de sufrir episodios sintomáticos de hipotensión. Esto puede suceder luego de cambios súbitos en la postura (por ejemplo, levantarse rápidamente de la cama) o luego de ingerir comidas copiosas.
  • Enfermedades neurológicas (como la enfermedad de Parkinson), enfermedades cardiovasculares o diabetes mellitus.
  • Uso de medicamentos que disminuyen la presión arterial.

Es importante recalcar que el profesional al cuidado de estos pacientes tiene que revalorar la causa de este fenómeno y actuar en consecuencia. Las razones por las cuales puede bajar la tensión arterial son muy diversas. Entre ellas, se destacan las que enumeramos aquí.

  • Exceso de medicación antihipertensiva (o de otros fármacos que bajan la tensión como efecto secundario). En este caso, quizás la decisión del profesional sea la de suspender o disminuir la dosis.
  • Cuadros de deshidratación. Esto sucede cuando hay disminución de ingesta de líquidos, episodios febriles prolongados, vómitos recurrentes, diarrea profusa, sobreuso de diuréticos, ejercicios físicos intensos, etcétera.
  • Enfermedades cardiovasculares, incluidas patologías de las válvulas cardíacas, arritmias e insuficiencia cardíaca.
  • Otras causas involucradas pueden ser: la presencia de enfermedades infecciosas o de reacciones alérgicas severas, pérdidas de sangre (hemorragias) y algunas patologías endocrinológicas o neurológicas.

Consultar al médico

En cualquiera de los casos, hay que insistir en la importancia de la pronta visita a un profesional de la salud para que realice una evaluación, así como también hay que destacar la necesidad de profundizar en los estudios que sean necesarios.

La urgencia de la visita estará dada por la gravedad de los síntomas. Mientras tanto, cuando el paciente advierta que su tensión está baja y reconozca o perciba alguno de los síntomas mencionados, es muy importante que evite incorporarse demasiado rápido, hacer movimientos bruscos o realizar actividades extenuantes. Es mejor, en cambio, que contemple la posibilidad de hacer reposo, para no agravar los síntomas.

Por otro lado, se recomienda ingerir una mayor cantidad de líquidos o, inclusive, en algunas oportunidades, incorporar algún alimento con sal temporariamente, siempre y cuando su médico no se lo contraindique. En otras circunstancias, hay pacientes que usan medias de compresión elásticas, las cuales favorecen el retorno de sangre desde las venas de las piernas e impiden la aparición de estos síntomas.

Tomás Amuchástegui     
Especialista en Medicina Interna del Hospital Privado

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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