Sábado, 12 Mayo 2018 00:00

Cómo se consigue salvar a los bebés que nacen antes de la semana 29 de gestación

Escrito por  La Vanguardia
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El Hospital Universitari General de Catalunya promueve el contacto constante de los padres con los neonatos que no han completado el periodo de gestación.

Los tiempos están cambiando. Y para bien. Los bebés que nacen prematuramente tienen una esperanza casi total de superar la situación. Según la Sociedad Española de Neonatología, a las 29 semanas sobrevive el 95% de los nacidos y cada vez lo hace un mayor número de grandes prematuros, nacidos incluso con un peso inferior a los 500 gramos. Se consideran recién nacidos prematuros los que nacen antes de la semana 37 de gestación, y grandes prematuros los que nacen antes de la semana 29. Entre el 1 y el 2% de los bebés nacidos en España son grandes prematuros. Se trata de bebés muy frágiles a los que la medicina consigue salvar en situaciones límite.

El Hospital Universitari General de Catalunya dispone de una Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales y Pediátricos (UCINP) de nivel 3, dotada de los últimos avances tecnológicos y diseñados con todas las facilidades para permitir que la familia colabore y se implique en los cuidados integrales del niño juntamente con el equipo de enfermería. Un bebé que ha nacido de forma prematura necesita, desde el primer momento, toda una serie de cuidados especiales que aseguren su bienestar y correcta evolución. En este centro nacen más de 2.000 niños al año, de los cuales 200 son prematuros y necesitan ingresar en la Unidad Neonatal.

Esto se debe, en gran medida, a los avances tecnológicos y a los equipos humanos y técnicos altamente especializados con los que cuentan estas unidades y que permiten que en ellas sea posible atender las complicaciones, médicas o quirúrgicas, que puedan surgir. “Hay que tener en cuenta, por ejemplo, que los bebés prematuros toleran mal los traslados, por lo que contamos con dos boxes aptos para las intervenciones quirúrgicas y evitar así una posible desestabilización por tener que mover al recién nacido”, explica el doctor Félix Muñiz, responsable del Área Materno-Infantil del Hospital Universitari General de Catalunya.

Los bebés prematuros toleran mal los traslados

Además, es clave disponer de un sistema de monitorización que permita conocer la situación de los bebés en todo momento y tener un entorno de mayor aislamiento para el caso de los grandes prematuros, con altos niveles de insonorización e iluminación graduable e indirecta. Estas zonas del hospital están dotadas de alta tecnología mediante la cual se pueden suplir todas las funciones vitales y además se asemeja lo máximo posible al medio intrauterino: caliente, oscuro, con movimientos rítmicos, con sonidos monótonos y amortiguados.

“Buscábamos paliar al máximo el ambiente que generalmente se produce en los cuidados intensivos: ruidoso, muy luminoso, con continuas interrupciones del sueño... unas agresiones para las que los prematuros no están preparados y a las que o no son capaces de responder o lo hacen de manera negativa”, añade el doctor Muñiz.

Entre las características de la nueva UCINP, destaca la instalación de un box de presión negativa. Esto permite crear una zona de aislamiento en la que se utiliza presión negativa del aire para evitar que las enfermedades de transmisión aérea se escapen hacia otras zonas y haya riesgo de contagio. En el ámbito respiratorio, se dispone de varios sistemas de ventilación no invasiva, una técnica de soporte respiratorio que no requiere una vía aérea artificial mediante intubación y que tiene como objetivo la disminución del trabajo respiratorio y la mejoría del intercambio gaseoso.

También hay sistemas de ventilación invasiva mediante intubación y ventilación de alta frecuencia (VAFO), una modalidad de rescate para los pacientes que no responden a la ventilación convencional o con diferentes formas de escape de aire, entre otros. Asimismo, se dispone de terapias como el óxido nítrico para bebés con hipertensión pulmonar persistente. Un arsenal técnico cuyo objetivo es suplir la inmadurez de los órganos del niño prematuro y adecuarla al medio extrauterino.

El vínculo con los padres es un pilar clave en el desarrollo de esta unidad porque facilita el bienestar, el confort, la seguridad y la tranquilidad del recién nacido y de su familia. Está demostrado que crear un ambiente que favorezca el vínculo con los padres, reduce considerablemente los efectos negativos de la prematuridad (tanto para los padres como para el bebé) y favorece la recuperación.

Es fundamental que los padres puedan desempeñar en estos cuidados el papel que tienen y, en muchos casos, desconocen, lo que hace necesario proporcionarles las facilidades y la información necesaria para poder hacerlo. Es necesaria su presencia constante y el contacto piel con piel entre madre/padre e hijo fomentará al vínculo entre ellos y ayudará en el proceso de recuperación ya que favorece la termorregulación, tranquiliza al recién nacido, acelera la adaptación metabólica y facilita la lactancia materna, el mejor alimento para el recién nacido ya que garantiza el crecimiento y el neurodesarrollo del bebé. “Sin embargo, en algunos casos,” señala la doctora Laura Castells, pediatra neonatóloga del General de Catalunya, “es necesaria la nutrición parenteral desde el primer momento o un banco de leche para aquellos casos en los que los bebés no puedan ser amamantados por su madre”.

Pequeños grandes héroes

Este gran número de bebés prematuros que atiende el Hospital ha facilitado la creación de la Associació Petits Grans Herois de padres y madres de niños prematuros, un punto de encuentro para compartir experiencias. Esta asociación proporciona orientación a las familias de niños prematuros, dándoles apoyo moral y consejos basados en su experiencia y vivencias desde una perspectiva real y optimista.

En definitiva, estas instalaciones suponen la consolidación de la Unidad Neonatal dotada con los últimos avances tecnológicos, abierta, en la que los padres pueden acceder en todo momento a estar con su hijo, en la que se fomenta la práctica del método canguro, piel con piel, que repercute en el control de la temperatura, en la lactancia materna, en el desarrollo de vínculos afectivos y que aporta importantes beneficios emocionales, neurológicos y una evolución más favorable, entre otros. Todo está preparado para permitir que la familia colabore y se implique en los cuidados integrales del niño juntamente con el equipo de enfermería.

El Hospital General también dispone de una Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos y es de los pocos hospitales privados que disponen de dicha unidad de manera independiente de las UCIs de adultos. Eli García, supervisora del área neonatal, explica que “son boxes individuales en los que se permite la entrada a los padres las 24 horas del día y se practica el lema de Quirónsalud ‘personas cuidando a personas’ dando especial importancia a la humanización, algo fundamental cuando nuestros hijos están gravemente enfermos”.

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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