Domingo, 31 Marzo 2019 00:00

Claves para preservar la autonomía a medida que envejecemos

Escrito por  La Prensa
Valora este artículo
(2 votos)

 

Valoramos mucho la independencia física. Cuando somos niños, aprendemos a caminar, a vestirnos, a comer, cuando somos jóvenes a estudiar y a pensar por nosotros mismos.

Y posteriormente, como adultos, asumimos la responsabilidad por nuestras vidas. ¿Qué pasa si se lesiona un hombro y ya no puede trasladarse? ¿Qué sucede si pierde la destreza manual para vestirse o le duelen las rodillas para realizar las tareas de su casa? Para los autosuficientes, se vuelve más terrible.

El término "Actividades de la Vida Diaria" (AVD) son un conjunto de tareas que realizan los individuos de forma diaria, que le permiten vivir de forma autónoma e integrada en su entorno y cumplir sus roles dentro de la sociedad. Actividades que se presumen necesarias para vivir de manera independiente midiendo el nivel de adaptación al entorno. El origen del término AVD surge dentro del ámbito de la salud.

Dichas actividades varían entre las acciones esenciales para la supervivencia, como alimentarse y dormir, hasta tareas más complejas de autocuidado e independencia, como hacer las compras, cocinar o usar el teléfono. Así también todas las actividades relacionadas con el ocio, el tiempo libre y la diversión, y aquellas relacionadas con el ámbito laboral.

Ejemplos

* Actividades básicas de la vida diaria (ABVD): alimentación, aseo, baño, control de esfínteres, vestirse, desplazamiento y movilidad personal, sueño y descanso.

* Actividades instrumentales de la vida diaria (AIVD): utilizar distintos sistemas de comunicación (escribir, hablar por teléfono); movilidad (manejar, uso de medios de transporte); mantenimiento de la propia salud (ir al médico, hacerse exámenes); administración de la medicación, manejo del dinero (compras); cuidado del hogar; cuidado de otros, respuesta ante emergencias.

* Actividades avanzadas de la vida diaria (AAVD): no son imprescindibles para mantener la independencia, pero se relacionan con el estilo de vida del sujeto: educación, trabajo, recreación, actividades grupales, reuniones sociales, viajar, etc.

Cuando pasa el tiempo

Ahora bien, estas AVD a medida que avanzamos en el tiempo son cambiantes, los años nos van transformando, nuestros cuerpos pierden tonicidad, reflejos, nuestra capacidad de reacción por supuesto también se ve afectada y es así que las actividades que son rutinarias para nuestra vida se tornan cada vez más y más complejas.

Para poder llegar en las mejores condiciones, es preciso llevar una metodología en la vida para que estemos mejor adaptados a los cambios. Los entornos físicos y sociales son de gran importancia, estos factores empiezan a influir en el proceso de envejecimiento en una etapa temprana.

El mantenimiento de hábitos saludables a lo largo de la vida, en particular llevar una dieta equilibrada, realizar una actividad física periódica y abstenerse de fumar, contribuye a reducir el riesgo de padecer enfermedades.

En la vejez mantener esos hábitos es también importante. El mantenimiento de la masa muscular mediante entrenamiento y una buena nutrición pueden ayudar a preservar la función cognitiva, retrasar la dependencia y revertir la fragilidad.

Pero cuando no ha sido así, es entonces cuando debemos procurar, buscar y mantener la movilidad articular, introduciéndola en nuestra vida, ya no como un acto fortuito de fin de semana sino como un hecho diario que nos ayude y nos permita mejorar nuestra calidad de vida.

De tal modo que los ejercicios cuiden las articulaciones, que minimicen el roce o choque articular, que con ejercicios de estiramientos seamos más flexibles, una dieta balanceada y por supuesto mantener nuestra mente ocupada con actividades de vinculación, grupales, y juegos mentales, nos facilitarán la vida.

Cuidar las posturas

Con el paso del tiempo, descuidar nuestra postura terminará cambiando nuestro cuerpo y se tornará cada día más difícil modificarla, por lo tanto es importante prestar atención y cuidado en las actividades rutinarias:

* Repartir los pesos de manera equilibrada por ejemplo cuando hacemos las compras.

* Si usamos computadoras, adoptar una posición adecuada con antebrazos apoyados en el escritorio, la vista al frente pasando por arriba del borde superior del monitor así no tensionamos el cuello.

* Evitar permanecer mucho tiempo en una misma posición: levantarse, caminar o moverse asegura un recambio en la circulación.

* No sentarse en lugares excesivamente bajos así no posicionamos las rodillas por encima de las caderas y de esta manera evitamos disminuir el espacio lumbo sacro y presionar los discos.

* Flexionar las rodillas al levantar objetos del suelo, así no exageramos la columna lumbar.

* Si se pasa mucho tiempo de pie, por ejemplo al planchar, lavar, podemos alternativamente levantar un pie apoyándolo en una elevación, así podemos evitar que la columna nos moleste.

Adultos Mayores

La evaluación de la capacidad funcional se realiza a través de las tareas cotidianas, cuidar de uno mismo y del entorno próximo constituyendo un factor crítico para la salud y el bienestar.

Algunos toman la afectación de sus AVD como un suceso que marca el comienzo del envejecimiento, en el que se van reduciendo lentamente las capacidades de las personas.

De todos modos, cada uno tiene su tiempo, en algunas personas el proceso es muy rápido, en otros más lento pudiendo llevar una vida relativamente normal durante mucho tiempo.

Uno de los problemas más acuciantes en el trabajo con las personas mayores es la dependencia o necesidad de una tercera persona para el desenvolvimiento diario y la realización de las actividades de la vida diaria.

La dependencia suele tener un fuerte impacto emocional negativo y una disminución de la autoestima. Normalmente, la familia es la primera fuente de apoyo en estas situaciones, pero también la atención y apoyo de los miembros de la comunidad cumple una función primordial.

Para mantener al adulto mayor físicamente lo mejor posible, el mayor tiempo posible, debe caminar en la medida de sus posibilidades un poco todos los días, todo lo que pueda. Si no puede, podrá ejercitarse sobre un asiento mientras mira la tele, o en la cama levantando una y otra pierna.

La independencia es algo relativo. ¿Cuántos somos realmente independientes de otras personas en lo físico, en lo psicológico, o en lo económico? Debemos hacerle entender al adulto mayor que dejarse ayudar es un acto de fortaleza que puede servirnos para una independencia óptima que aporta más flexibilidad que rechazar rígidamente toda ayuda.

A mi entender las generaciones mayores tienen muchos desafíos por delante, muy al contrario de lo que se cree, desde ellos se podrá ayudar a las generaciones actuales, llevándolos al diálogo, la sana convivencia, los consejos, retirándolos del ostracismo que las comunicaciones actuales presentan y que lejos están de favorecer las relaciones, sino que las alejan paulatinamente.

Serán entonces nuestros mayores quienes inteligentemente podrán aportar sus ideales y sus pautas de convivencia, que si bien son pasadas, no dejan de ser más actuales que nunca, en el lograr fortalecer los vínculos relacionales, que nos enriquezcan como sociedad.

Marcelo Barroso Griffiths

Quiropráctico, miembro de la Asociación Quiropráctica Argentina (M.N. 9.784)

 

Visto 241 veces

Fundado el 4 de agosto de 2003

Top
We use cookies to improve our website. By continuing to use this website, you are giving consent to cookies being used. More details…