Miércoles, 07 Diciembre 2016 11:29

Milagro Sala y el frente externo de Macri

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Desde el inicio de su Presidencia, la denuncia, procesamiento y detención de Milagro Sala en Jujuy, fue un elemento de la estrategia de Macri para desmontar la estructura de poder del Kirchnerismo.

 

 

El poder de su agrupación, la Tupac Amaru en Jujuy, había condicionado a sucesivas administraciones justicialistas y se había constituido en un poder sobre el poder, al contar con cuantioso apoyo económico desde el gobierno nacional hasta el 10 de diciembre de 2015, el que en parte fue desviado de sus fines propios.

 

La agrupación se fue extendiendo en el ámbito nacional y su sede porteña, fue un lugar donde el Kirchnerismo organizó varias de sus movilizaciones destinadas a amedrentar tanto a los medios como a la justicia.

 

Con la llegada de Gerardo Morales a la gobernación de Jujuy, como versión provincial de Cambiemos, se inició la ofensiva sobre ella, que fue eficaz y exitosa en el ámbito provincial.

 

Desde el inicio del gobierno de Macri, el Kirchnerismo trató de hacer de ella, el "mártir" de la "represión macrista" y presentarla como un "preso político". El primer pronunciamiento a su favor lo obtuvo en el parlamento del Mercosur, donde la bancada del FPV es mayoritaria y la de Brasil respondía entonces a la gestión de Dilma Rousseff.

 

Pero en el ámbito mundial, se presentó el caso como la represión de una líder indígena y sus defensores trataron de en encuadrarla en el marco de las minorías perseguidas por los gobiernos.

 

Parte de esta predica, llegó a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la OEA y el secretario general del organismo (Almagro), la hizo propia.

 

Pero la alerta sobre la repercusión internacional del caso, llego al gobierno hace pocas semanas, cuando el primer ministro de Canadá (Trudeu), introdujo el reclamo en su reunión con Macri durante su visita al país.

 

Fue un hecho intempestivo para el gobierno argentino, que no lo esperaba, ya que pensaba el tema está presente sólo en las organizaciones de derechos humanos y los Comités que llevan el tema en la UN y la OEA.

 

Presumiblemente, no será un tema planteado al Ministro del Interior Rogelio Frigerio, durante la visitas a China que inicia esta semana.

 

La paradoja es que los reclamos por la libertad de Milagro Sala, provienen del mundo occidental al que Argentina con Macri ha dado prioridad y no del resto del mundo, que  su política exterior había decidido dejar en un segundo plano.

 

Ahora, el gobierno enfrenta un dilema: la política interna, aconseja mantener firmeza en un momento que el gobierno aparece retrocediendo en varios frentes, pero en el ámbito internacional hay quienes piensan que no vale la pena profundizar un problema que traerá costos a veces imprevistos.

 

Pero por ahora, la política interna parece ser la decisiva. Es lo mismo que está sucediendo con el debate sobre si Macri debe asistir a la asunción de Donald Trump o no. Quienes están por la negativa, privilegian el costo que puede tener para la opinión pública interna una foto con el Presidente electo de los EEUU, por su mala imagen en el país. 

 

Rosendo Fraga

Visto 424 veces Modificado por última vez en Lunes, 13 Febrero 2017 22:12
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