Viernes, 17 Junio 2016 12:30

Diccionario del poskirchnerista exquisito

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Los notorios voceros, beneficiarios y ganapanes K durante largos años de alabanzas al modelo desde Martín Sabbatella, Gabriela Cerrutti, los glamorosos Nancy Duplaa y Pablo Echarri o Daddy Brieva, entre otros personajes aun menores que ellos, han elucubrado un nuevo relato: “no sabíamos”, “estamos atribulados”, “es una estrategia para atacar al proyecto nacional y popular” y otras excusas oportunistas y huecas.

Emocionales y melodramáticos, los muñequitos que hablaban a fuerza de ventriloquia durante la “década ganada” ahora apelan a la vergüenza simulada. Se manifiestan sorprendidos.

Es al revés. No tienen vergüenza. ¿Cómo es que no sabían que el robo se había extendido como un reguero de pólvora? Ellos percibían las regalías del modelo.

Ellos, los legionarios obsecuentes de Cristina, vociferaban a cuerda. El poder político les inyectaba el relato. No hablaban. Eran hablados.

Tal vez haya sido una coproducción, una sociedad. Yo te doy contratos, vos me llenas de alabanzas.

Ahora, los chirolitas de Cristina se muestran indignados y sorprendidos. Mientras tanto José López se ampara en la “Locura” enuncia fonemas inarticulados y se golpea la cabeza contra las paredes.

No tuvo la habilidad de inventar el nuevo relato kirchnerista. El dinero volando por los aires hacia el pretendido escondite sacrosanto del convento es un boomerang. En lugar de encubrir el tongo, López terminó de descubrir la infamia.

De Vido y su Jefa quedaron contra las cuerdas, si no jurídicas aún, sí morales. No existe resurrección ética posible tras la plata volada.

Sin embargo, los perseverantes charlatanes del modelo se reciclaron. Así, culmina el Diccionario del Poskirchnerista Exquisito.

Las palabras nodales en derredor de las cuales se articula todo el vocabulario son las mismas de siempre: Nacional y Popular, Inclusión, Igualdad, Derechos humanos.

Las han profanado a todas. Usaron esa terminología para camuflar la piratería gubernamental masiva. Han robado hasta el lenguaje. Instituyeron además las malas palabras: Medios hegemónicos, Antipueblo, Liberales, La derecha, Restauración conservadora, Destituyente.

Esa Babel malintencionada que disoció a las palabras de las cosas es el esqueleto semiológico del relato. Los signos que denotaban y connotaban a los “buenos” y a los “malos”.

Ahora, el coro de los sorprendidos y dolidos agregó un apéndice obligado.

Ante las nuevas circunstancias hay que decir y repetir: Me duele, Me abochorna, Me repugna, Me da asco (hasta hace poco asco era un término que el magister lingüístico K Fito Páez usaba para referirse a los que no eran kirchneristas). Ahora “asco” debe usarse para los “compañeros” kirchneristas descarriados.

El diccionario del poskirchnerista exquisito debe remitir a la tribulación y a la decepción que sufren los creyentes en la inmaculada concepción del proyecto.

Pero no es así. El lucrativo coro de los alcahuetes era una farsa. Mentían antes y mienten ahora. 

Miguel Wiñazki

Visto 718 veces Modificado por última vez en Martes, 07 Marzo 2017 22:49

Fundado el 4 de agosto de 2003

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