Domingo, 24 Julio 2016 12:42

El no a la reelección de Mauricio Macri

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A principios de mes empezó a rodar una versión, si se quiere, paradójica: la de que Mauricio Macri no se postulará a un segundo mandato en 2019.

 

 

El primero que habló del tema fue Jorge Asís, en su consultado sitio de Internet. Casi de inmediato, Ricardo Kirschbaun se sumó desde su columna en Clarín, amplificando la conjetura: indicó que el Presidente ya  desde antes de llegar a la Casa Rosada tenía la idea de gobernar sólo  un período  y que reforzó ese plan “después de los últimos problemas de salud” y tomando además en cuenta “el peso importante de la opinión de Juliana Awada”, la primera dama.

 

Lo singular de la información reside en que, por la vía oblicua  de una negativa, quedaba instalado el tema de la reelección, algo que estaba completamente fuera del horizonte de la atención pública, más bien concentrada en los temas de corrupción  que develan los medios y la reanimada Justicia federal y en los inquietantes efectos de tarifas e inflación que dispara la realidad.

 

En una atmósfera propensa a interpretaciones confabulatorias, hubo quienes imaginaron que la fuente originaria, la que deslizó el rumor en  oídos de periodistas influyentes, había sido alguna garganta profunda del  más estrecho entorno  presidencial, interesada en pintar los rasgos  moderados, autocontenidos del poder de un Presidente que, pudiendo aspirar a dos períodos,  se conforma con uno y se concentra en cumplir con sus objetivos prioritarios en apenas cuatro años.

 

Si  se trató de una operación, de alguna guerra de zapa del macrismo íntimo, hay que señalar que las consecuencias han sido bastante enrevesadas. Uno de los efectos colaterales de la versión ha consistido en el retrato de un Presidente muy preocupado por el daño que su tarea puede provocarle a su salud. Este costado, justamente, fue el que destacó el escritor kirchnerista Horacio Verbitsky en Página 12: “La Unidad Médica Presidencial no ha cesado de incorporar nuevos miembros. Dirigen el equipo Simón Mario Salzberg y Andrés Nicolás Atamañuk. Luego se sumaron Laura Edith Grynberg, Diego Andrés Hoffmann y Juan Pablo Ortiz Frágola. Y por último fueron designados Ramiro Santos, Christian Adrián Caroli y Ernesto Pelusso. Todos ellos son cardiólogos, lo cual ha dado lugar a una reflexión que se repite en las oficinas más próximas a la presidencia: Macri resiste con dificultad las tensiones del cargo y tanto él cuanto su familia han comenzado a pensar que más allá de las contingencias políticas y electorales estaría bueno ir preparándose para un cambio de vida”.     

 

Es probable que alguien intentara pintar el poder de Macri  como un soft power (según el académico Joseph Nye, “el término de poder suave, también llamado poder blando, se refiere a la capacidad de conseguir que los demás hagan lo que uno quiere sin recurrir a la represión o al dinero”).

 

El riesgo consiste en mostrarlo, en cambio, como un poder débil, excesivamente determinado por su estado de salud.  Otro rebote de aquellos cometarios: la activación de tensiones internas en el seno del Pro (y de Cambiemos).

 

Si  fuera cierto que Macri no piensa pelear por su reelección, lo que se abriría (demasiado prematuramente) es una pulseada por su sucesión. Hay muchos  que  alientan justificadas expectativas, desde la vicepresidente Gabriela Michetti a la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal; desde el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, al jefe de gabinete, Marcos Peña. 

 

Bajo la batuta de Macri, todos ellos coordinan sus instrumentos para ofrecer un resultado armónico. Lanzados a una disputa, probablemente remarcarán los matices que los diferencian.

 

Algunos son más ideológicos, otros más realistas; algunos son más liberales, otros más propensos al diálogo con el peronismo; algunos son más inclinados a “la gestión”, otros a “la política”. Algunos (algunas), en fin, parten con un piso alto en la opinión pública; otros necesitan, por lo menos, tiempo. 

 

La  presunta operación ha generado reacciones en el mismo oficialismo. El filósofo Alejandro Rozitchner, uno de los responsables de los discursos del Presidente, muy próximo a Marcos Peña y a Jaime Durán Barba, salió a refutar la versión del mandato único.  “Yo creo que estamos en el primer año de un período de 8 años de gobierno de Mauricio – le dijo en la televisión a Alejandro Fantini-  Y van a salir bien”.

 

 El interesado, Mauricio Macri, también opinó sobre el tema por TV. Ni caliente, ni frío, ni blanco, ni negro. Macri consideró “una locura” hablar de “un segundo mandato cuando hace tan poco que estamos gobernando”.  Las opciones siguen abiertas.

 

Jorge Raventos  

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Twitter: @jorgeraventos

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