Miércoles, 05 Abril 2017 00:00

Piquetes: la idealización de un fracaso

Escrito por 
Valora este artículo
(2 votos)

Quienes promueven hoy “ganar la calle” para oponerse a las medidas del gobierno y resistir sus disposiciones legales, corren el serio riesgo de descubrir que el peso de sus efectos sea el punto de partida de una nueva aventura: la idealización de un fracaso.

 

El marxismo (rebautizado en Latinoamérica por Chávez como “socialismo del siglo XXI) –al que ya nos hemos referido como idea subyacente en el 90% de las revueltas sociales de hoy día-, se alimenta siempre con las fuerzas de la rebeldía y el inconformismo, tratando de “plantar” un nuevo paradigma histórico: el gobierno de la calle, como una patología que consiste en el deseo de que fracase la democracia republicana.

Se pretende, de tal manera, dar un “toque” de nobleza mística a expresiones  muy primarias que buscan retornarnos a la resurrección de ideas redentoras que han fracasado en todo el mundo.

Al adjudicarle “señales luminosas” a las políticas autoritarias de Stalin, Mao, Chávez, Maduro o los Castro, se han adoptado las mismas para multiplicar la cantidad de individuos que se convierten en hordas ululantes, prestas a destrozar todo asomo de convivencia.

“Rompéle todo”, decía hace unos días un manifestante de estas hordas, respecto de las vidrieras que pretendían ser protegidas por el dueño de un local del vandalismo que marchaba encapuchado frente a su negocio. Y hacia allí dirigieron la ira de sus palos quienes lo secundaban en su tarea de destrucción.

Lo increíble es que nos hayamos acostumbrado a estas escenas pensando instintivamente “qué suerte no haber estado allí”, como si nuestra ausencia física impidiera que seamos finalmente las víctimas últimas de estos desmanes.

El escenario nacional está envenenado por la asfixia creciente del salvajismo de quienes persiguen así el desorden por el desorden mismo, habida cuenta de que sus propuestas “revolucionarias” reciben al momento de votar unos magros porcentajes, ya que hay muchísima gente que no está dispuesta a convalidar su fanatismo y rechaza sus propuestas.

El colapso del marxismo-comunismo ha ocurrido y seguirá ocurriendo a través del tiempo en todos lados, no solo por su “naturaleza en ruinas” como sostiene Víctor Massuh, sino por la falta de aire puro: el de la libertad. Una libertad a la que el ser humano ansía acceder -por la esencia de su misma naturaleza-, para lograr una vida ordenada y pacífica.

De tal manera, los llamados “piqueteros” han convertido sus reclamos en una “vox clamantis in deserto”, porque su rebeldía termina alejándose de la realidad inexorablemente.

En efecto, ¿quién puede estar en desacuerdo con principios universales que persigan el pago de salarios justos, vivienda digna, acceso irrestricto a la educación y algunos otros ítems vanguardistas de los manifestantes?

El problema consiste en que el Estado no es un barril sin fondo y las instituciones que deben custodiar una economía sana requieren fundamentalmente determinar el “cómo”, lo que abre la puerta a una serie de prioridades y jerarquías que habría que discutir dialogando y no mediante la excentricidad de montajes escenográficos donde marchan al frente los más conspicuos representantes del  “continuismo protestón”. Los mismos que terminados los actos “reivindicatorios”, vuelven a sus corruptelas diarias, que les permiten presidir casi de por vida estos eventos antidemocráticos y ruidosos que no aportan conceptualmente nada nuevo.

“Nadie duda de la nobleza de los derechos humanos y la defensa de los que padecen injusticia”, dice Massuh, “pero cuando se advierte que las grandes burocracias del dinero, el espectáculo y el poder político se apropian de sus banderas, no es difícil pensar que ha comenzado una manipulación que degrada”.

Eso es, ni más ni menos, lo que está ocurriendo en estos días. Los intereses de quienes han resultado perjudicados por la apertura de Cambiemos hacia un mundo plural y más desintoxicado de demagogia, se han puesto en pie de guerra y rechazan el nuevo orden, tratando de “limar” al gobierno y, si fuera posible, acorralarlo definitivamente. Existe una fecha histórica que todos deberíamos  tener presente: la caída del muro de Berlín el 9 de diciembre de 1989. Ese día cayó la rigidez ideológica “à outrance”, por la implosión de un sistema nefasto de esclavitud virtual que había comenzado 60 años antes, produciendo una reacción en cadena de efecto multiplicador que restableció los tradicionales principios democráticos en toda Europa y, como espejo, en algunas otras latitudes.

Las demostraciones populares exhibieron la alegría de quienes celebraban  haber recobrado el bien más preciado: la libertad; y marcó un punto de inflexión agónica donde se enterró la idea de la revolución permanente como paradigma del bienestar popular.

El mundo comenzó a reconstruir sus bases conceptuales, y retornó a una concepción de un Estado donde la pluralidad democrática permita sostener la paz social erradicando la violencia.

Es por ello que retomamos el pensamiento de Massuh nuevamente, recordando sus advertencias: “de lo que se trata es de recuperar la unidad de lo sagrado, buscar el principio de unidad de la cultura, hallar un criterio de verdad que permita fundar nuevamente un juicio capaz de separar lo cierto de lo falso, lo auténtico de lo inauténtico, lo permanente de lo perecedero”.

“Un criterio que distinga a la devoción de la idolatría, que no confunda a Dios con sus sustitutos, que NO TEMA establecer una jerarquía ritual donde las prácticas sacrificiales de cosas y seres ajenos estén en la escala más baja, pero el auto sacrificio en la más alta”.

Dedicamos estas reflexiones a todos aquellos que se quejan, impacientes, de los eventuales yerros del Presidente Macri, sin valorar que su triunfo de octubre de 2015 nos evitó quedar inmersos en un escenario similar al que vive y padece  la Venezuela de hoy día.

Carlos Berro Madero

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Visto 463 veces

Fundado el 4 de agosto de 2003

Top
We use cookies to improve our website. By continuing to use this website, you are giving consent to cookies being used. More details…