Viernes, 16 Junio 2017 00:00

CFK, el peronismo y el flautista de Hamelin

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La señora de Kirchner  develó este miércoles algunos –solo algunos-  de los misterios con los que entretiene a sus seguidores, a sus apóstatas  y a sus  enemigos. 

 

Confirmó (más bien hizo confirmar a sus lenguaraces) que no habrá una  elección primaria como la que soñaba Florencio Randazzo, en la que  ella y él  competirían por la primera candidatura bonaerense del  Partido Justicialista.

Para  eludir ese match, la señora indujo a sus seguidores  a un sacrificio mayor: prescindirán del  sello justicialista (que es el  ámbito en el cual Randazzo ha reclutado sus avales) y se presentarán  en una alianza de micropartidos, la mayoría de origen marxistoide,  rejunte  que se refugia bajo la marca de fantasía “Frente de Unidad Ciudadana”.

Esa ocurrencia táctica le entrega al desafiante Randazzo  (y a quienes eventualmente aspiren a competir  con él en ese marco: por caso, el intendente de José C. Paz, Mario Ishii) los restos mortales del PJ bonaerense. Eso sí: los apoderados partidarios siguen bajo control  de la coalición que obedece a la señora de Kirchner. Randazzo  tiene en sus manos un cuchillo sin filo al que le falta el mango.

A cambio de  abandonar la identidad  justicialista y seguir a la ex Presidente convertida en flautista de Hamelin,  los intendentes y cuadros políticos  de aquel  origen que integran esa columna confían en que  ella  será  candidata, les permitirá  participar en la confección de las listas y contribuirá a consolidar situaciones locales en los municipios que ellos controlan. En cualquier caso, esa confianza es un acto de fe: la señora  considera que todavía es temprano para  hablar de aquellos temas. Recién el 24 de junio (dentro de una semana) habrá que  entregar las listas a la Justicia Electoral. “Hay tiempo”, posterga ella.

Aplicando  procedimientos cronométricos, la dama sigue aquella máxima militar de Napoleón Bonaparte que indicaba que la mayor virtud de un general reside en cortar la retirada…de las propias tropas. La semana próxima, sean cuales sean las decisiones de la dama, será demasiado tarde para que los eventuales descontentos tengan  posibilidad de saltar a otras alternativas.

Con su  strip tease  de la vestimenta justicialista, la señora  divorcia definitivamente sus fuerzas  de toda mezcla con  la tradición que  inauguró Juan Perón  más de siete décadas atrás, una máscara que  la incomodaba  y de la que participó principalmente por la vía de los bienes gananciales  que emergieron de su vínculo conyugal con Néstor Kirchner. Ella, producto de la atmósfera ideológica universitaria de los años setenta, tuvo una relación instrumental con la figura de Perón, análoga a la  de los grupos entristas  que  el fundador del justicialismo echó de la Plaza de Mayo.

Librada a sus propios aires después de la muerte de su esposo, la señora de Kirchner se deslizó a  reemplazar el poder que aquel  ostentaba y a consolidar el cristinismo, una construcción que se pretende recortada y más disciplinada e ideológica que el conglomerado que Néstor Kirchner había conseguido contener. “El cristinismo, fase superior del kirchnerismo”.  De Kirchner quedaría el culto (a Él) y la referencia mitológica constante.  En términos terrenales, la  señora quiere mandar  en exclusividad, con  la ayuda de sus  auxiliares de campo e incondicionales, sin someterse a  otra doctrina que sus intuiciones ni a otros límites que su  propio arbitrio. Perdido el manejo faccioso del Estado, imagina que esos gestos de  decisionismo  crepuscular  constituyen  un rasgo de  liderazgo.  Sólo parecen serlo  para  sus protegidos y  sus  dependientes: siempre hay un roto para un descosido.

La jefatura residual  de la señora de Kirchner (que al convertirse en viuda  cosechó  el 54 por ciento de los votos y hoy  celebra  cuando le aseguran que conserva  la mitad de ese capital) se deshoja aunque  cuenta con una  ayuda paradójica: el gobierno  prefiere (razonablemente) competir con ella antes que con rivales más serios, y sopla en sus velas  cuando  alienta la polarización.  Probablemente  el gesto franco de  despreciar sus lazos con el PJ  contribuya, antes y después de octubre, a  activar los intentos de renovación  que hoy  se vislumbran en el peronismo. 

Jorge Raventos

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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