Martes, 22 Agosto 2017 00:00

PASO al futuro

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El resultado de las PASO fue un indudable respaldo para el gobierno nacional de Cambiemos y para el liderazgo de Mauricio Macri. Cambiemos fue el gran ganador a nivel nacional. De hecho, fue la única fuerza nacional que el domingo disputó las elecciones. El peronismo fue con diversas denominaciones que no son solo nombres distintos sino también corrientes políticas que divergen entre sí.

 

El oficialismo triunfó en la Ciudad de Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, San Luis, La Pampa, Santa Cruz, Neuquén, Corrientes y Jujuy. De los grandes distritos, solamente no obtuvo la victoria en Santa Fe.

En la provincia de Buenos Aires se dio un virtual empate entre Esteban Bullrich y Cristina Kirchner, con algunas décimas a favor de aquel. De todas formas, si en el escrutinio definitivo esos guarismos sufrieran alguna alteración, no se modificaría el escenario. En términos políticos, la elección fue pareja entre Cambiemos y Unión Ciudadana, con una polarización que llevó a la suma de ambas agrupaciones a alrededor del 70%, perjudicando principalmente al Frente Renovador de Sergio Massa, quien no pudo llevar adelante exitosamente su estrategia de quebrar la "grieta" y quedó muy relegado a un tercer puesto lejano en torno al 15% de los sufragios.

Las denuncias sobre manipulación de la información respecto de esos comicios carecen de todo asidero. Las mesas que faltaban computar eran no son solo de La Matanza, sino también de la primera sección electoral, en la que Cambiemos realizó una buena elección, y de otras secciones. Por lo demás, lo que sucedió no es muy distinto de lo ocurrido en 2015 y en años anteriores, como intentó, desde una radio kirchnerista, explicarle un periodista de su propio programa a Víctor Hugo Morales, quien no solo no atendió a esas razones, sino que se enfureció con su colaborador.

Hacia las elecciones generales de octubre, el escenario más probable es el triunfo en la provincia de Buenos Aires de Cambiemos. No se trata de una mera expresión de deseos. Estudios previos a las PASO daban cuenta de que de los votantes de Massa solo un pequeño porcentaje votaría eventualmente a Cristina Kirchner y uno mucho mayor a Esteban Bullrich.

No es de extrañar que así sea, ya que la imagen negativa de la ex presidente es muy alta, lo que hace que, si bien su piso es sólido, como se vio el domingo, su techo esté muy cerca. No es ese el caso de Bullrich, quien tiene todavía un largo trecho para crecer.

En la Ciudad de Buenos fue apabullante el triunfo de Vamos Juntos, la lista encabezada por Lilita Carrió. Esa lista obtuvo el 49,55%, seguida muy lejos por la kirchnerista Unidad Porteña, que consiguió un 20,73%. En esta agrupación hubo competencia interna, en la que ganó ampliamente Daniel Filmus. Muy por debajo de sus expectativas, quedó en tercer lugar la lista Evolución, que postula a Martín Lousteau, con el 13,05%. El cuarto lugar correspondió al massista Matías Tombolini, con el 3,91%, seguido muy cerca por Marcelo Ramal, del Frente de la Izquierda y de los Trabajadores, con el 3,79%, y Luis Zamora, de Autodeterminación y Libertad, con el 3,69%. Otras listas que se habían presentado no superaron el umbral legal y no podrán postular candidatos en octubre.

De repetirse esta perfomance en las elecciones generales, Vamos Juntos conseguiría ocho de los trece diputados que se renuevan.  Pero no sería raro que pudiera incrementar los votos obtenidos. Es un fenómeno que habitualmente se da en las PASO, que aunque técnicamente no lo sean, son percibidas por la gente como una primera vuelta. Las generales funcionan, entonces, como un ballotage de hecho, lo que aumenta la polarización, circunstancia que se traduce en un mayor caudal de votos para los primeros partidos. Esto no necesariamente debe producirse, pero la corta experiencia histórica de las PASO permite vislumbrar esa tendencia.

Indudablemente, la notable gestión del PRO en la Ciudad desde 2007 más la fuerza moral del mensaje republicano de Elisa Carrió conformaron una lista de singular potencia en el distrito porteño, reforzada además por la presencia de Facundo Suárez Lastra como representante de los radicales en Cambiemos.

La UCR formal en la Ciudad, por su parte, no logró entusiasmar con la postulación del extrapartidario Lousteau. El voto tradicionalmente radical, no vinculado a las estructuras partidarias, se volcó una vez más por el PRO y por la Coalición Cívica, lo que demuestra nuevamente que los electorados ya no mantienen fidelidad a los partidos si estos no satisfacen sus expectativas y gobiernan sin eficacia. Para el PRO, es una nueva victoria en el distrito que gobierna desde diciembre de 2007 y desde el que se catapultó al plano nacional.

Entre los datos significativos de estas PASO se hallan las derrotas de los tradicionales oficialismos de las provincias de Santa Cruz, San Luis. La Pampa y Neuquén.

En la primera, Cambiemos obtuvo el 49,27%, a considerable distancia del Frente para la Victoria, que logró el 25,68%, lo que parece indicar el fin de la hegemonía kirchnerista en el distrito en el que esa línea política nació.

Sin dudas, la lamentable situación de la provincia, cuyo elemento más notorio es que ya transcurrida más de la mitad del año no comenzaron las clases, influyó en la estrepitosa caída del kirchnerismo. Sin embargo, esta ya había empezado antes. En 2015 el Frente para la Victoria solo pudo retener la gobernación merced a la reimplantación de la ley de lemas, un sistema destinado a manipular los votos.

En cuanto a San Luis, Cambiemos consiguió el 54,82% de los sufragios, contra el 37,25% del frente identificado con los hermanos Rodríguez Saá. Hay que destacar que el peronismo provincial sufrió un cisma cuando Claudio Poggi, quien fue gobernador de la provincia entre 2011 y 2015 con el aval de esa dinastía, resolvió apartarse de ella. Poggi también derrotó en las PASO a Adolfo Rodríguez Saá por una considerable diferencia en las elecciones para senador nacional. Si esa tendencia se mantuviera en octubre, Poggi desplazaría del Senado a Adolfo Rodríguez Saá.

 Sin dudas, dos buenas noticias para la República. Sin asimilar a las administraciones de una y otra provincia (porque la catástrofe de Santa Cruz no se ha dado en la tierra puntana), no es sano para la institucionalidad que una familia se eternice en el poder.

Los Rodríguez Saá mandan en San Luis desde 1983; los Kirchner, en Santa Cruz desde 1991. La República consiste fundamentalmente en el gobierno de la ley. Los personalismos son un rasgo profundamente alejado de esos valores. Y acaso el peor personalismo es la continuidad de una misma familia a cargo de los asuntos del Estado.

En síntesis, pese a los mensajes alarmantes y catastróficos de buena parte de la oposición, la sociedad mayoritariamente renovó el respaldo a Cambiemos. El dato más relevante es que el apoyo no se funda en la percepción de una bonanza económica, porque si bien los indicadores más relevantes indican que ha comenzado un proceso de crecimiento sostenido, todavía falta que sus beneficios se sientan de manera clara, sino en la confianza en el rumbo del gobierno para alcanzar las soluciones que se necesitan. Los argentinos han demostrado ser más sabios que muchos de sus dirigentes. No ignoran que el camino es largo, pero han decidido, en forma contundente, no volver al pasado.

Dr. Jorge R. Enríquez 
Subsecretario de Justicia de la C.A.B.A   
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Twitter: @enriquezjorge

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