Martes, 24 Octubre 2017 00:00

Elecciones, peronismo y el humor ácido de Adolfo Bioy Casares

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“A veces me pregunto si los dolores morales no son un lujo de los que no conocen el verdadero dolor” -Adolfo Bioy Casares

 

Hemos vivido en los últimos 60 días peripecias políticas con una pesada carga atmosférica casi maloliente. Tan pesada, que la primavera se contagió de sus efluvios, resultando lluviosa como nunca.

Es la consecuencia de las elecciones para legisladores y concejales -en una suerte de doble vuelta inventada por los Kirchner-, en las que algunos candidatos evidenciaron que “para estar en paz con uno mismo hay que decir la verdad, mientras que para estar en paz con el prójimo hay que mentir” (Bioy Casares).

Por lo menos, es lo que evidenciaron las encendidas arengas y mini tweets de algunos impresentables que se ofrecieron para ser elegidos o reelegidos nuevamente: Rodríguez Saá, Cristina Elisabet (segundo nombre traducido libremente (¿) por Ofelia, su madre, del inglés al inscribirla cuando nació), Menem, y siga la lista con quienes se prefiera incluir, porque la confección de la misma es a gusto y paladar.

A Cristina, por ejemplo, Bioy la hubiera asimilado con “algunas mujeres que son como las enfermedades venéreas de antes: por un corto placer…una larga agonía”, quedándose al decirlo con la mirada perdida en la lejanía con aire distraído, aseverando quizá al mismo tiempo que “dejó unos discursos que terminaron mandando su fama al demonio” (sic).

Pensando en ella, nos hubiera recordado además que “una mujer de poca suerte no consigue a nadie que la quiera. Con mucha suerte, consigue que la quieran hombres y mujeres que no le gustan” (sic). Y hubiera dado en el clavo, describiendo sin haberlo vivido el mundo cerrado en el que se movió, y se mueve hasta hoy la ex Presidente, rodeada siempre de una comparsa variopinta.

La cancha de Arsenal fue, al concluir el recuento provisorio de los votos, un escenario de la nueva remake de Alicia en el País de la Maravillas, en su versión “aggiornada” del siglo XXI.

Del kirchnerismo, el laureado escritor hubiera asegurado, al ver el espectáculo ofrecido, que “una revolución, es un movimiento político que ilusiona a muchos, desilusiona a más, incomoda a casi todos y enriquece extraordinariamente a unos pocos”. No obstante, hubiera agregado: “goza de firme prestigio” (sic).

Si lo sabrán la viuda de Néstor, Jaime, Lázaro, De Vido, Cristóbal y José López, Baratta, Boudou, Zanini, Sanfelice, Manzanares, Máximo, la hermana Alicia y compañía.

A los gobernadores justicialistas de provincia, que han quedado bamboleando como chorizos en fuente de lata, sin saber si alguien finalmente se los deglutirá “al plato”, los hubiera pintado diciendo que “su amargura es grande, sobre todo, porque saben que nadie la comparte” (sic).

En cuanto a la magia a la que fue tan apegado en sus discursos épicos el kirchnerismo, hubiera dicho con tristeza: “a veces me parece que lo único mágico –terriblemente mágico- de la vida, es la muerte”. “En realidad”, hubiera agregado, “la muerte es el fin de la magia” (sic).

¡Qué excelsa ironía!

Si pensamos en el final trágico e inesperado de Néstor Kirchner, esta sentencia no podría haber sido más apropiada.

De los delirios incomprensibles de la ex Presidente, hubiera agregado seguramente que se comportó al analizar su derrota “como un tigre cebado, que se queja de no encontrar barbero que le atuse bien los bigotes”; mientras que a su breve discurso de fiera agazapada por la derrota, lo habría asimilado al caso de “una chica estudiante, que me aseguró que sobre ningún tema podía hablar sin prepararse especialmente…MÁS DE UN MINUTO O DOS…” (sic).

Finalmente, queremos recordar un trozo del tango “Qué va cha che”, cantado en su tiempo por Azucena Maizani con mucha gracia -que a Bioy le parecería hoy muy simpático y referencial-, que le recitamos al “peronokirchnnerismo”:

“Piantá de aquí, no vuelvas en tu vida,

“ya me tenés bien requeteamurada.

“No puedo más pasarla sin comida

“ni oírte decir tanta pavada…

“¿No te das cuenta que sos un engrupido?

“¿Te creés que al mundo lo vas a arreglar vos?

“Si aquí ni Dios rescata lo perdido!

“¿Qué querés vos? ¡Hacé el favor!”

Para culminar con el humor de Bioy e imaginar qué hubiera dicho de las combativas “damas” kirchneristas que nos acosaron durante toda la campaña política previa al 22 del corriente con su resentimiento venenoso, como Cristina Fernández, Verónica Magario, Sandra Vallejos, Florencia Saintout, Hebe de Bonafini, Estela de Carlotto y otras, les hubiera asestado seguramente: “Algunas mujeres son máquinas de transmitir tensiones. Las encendemos un rato por placer. Si quedan encendidas nos mandan a la tumba” (sic).

En el medio de las turbulencias, quedó el cadáver del joven Maldonado, cuyas vísceras se pudrieron en el agua del río Chubut merced a las falsedades y ocultamientos perpetrados por los patoteros mapuches, Justicia Legítima, La Cámpora y el CELS.

Ha quedado a la vista que en este mundo, finalmente, como sostienen los franceses: “tout passe, tout casse, tout lasse…et se remplace” (todo pasa, todo cansa, todo se rompe…y se reemplaza).

(Hemos extraído los fragmentos entre comillas de los dichos de Bioy Casares de sus diarios íntimos post mortem recopilados por Daniel Martino)

Carlos Berro Madero  
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