Domingo, 05 Noviembre 2017 00:00

Un discurso histórico que nos invita a sepultar el populismo

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Nuestra generación tiene que poner en orden las cuentas públicas. No se puede crecer sin bajar la inflación, que arruina el ahorro e impide la inversión

 

El presidente Mauricio Macri, en un discurso histórico en el CCK, llamó a un amplio acuerdo sobre la base de tres ejes. Sin ánimo de agotar la riqueza de su contenido, vale la pena resaltar algunos aspectos.

Responsabilidad fiscal. No podemos gastar más de lo que recaudamos. Debe haber una nueva relación fiscal entre nación y provincias. Hay que desandar la escalada de impuestos. Necesitamos menos impuestos y más obras.

Nuestra generación tiene que poner en orden las cuentas públicas. No se puede crecer sin bajar la inflación, que arruina el ahorro e impide la inversión. Se precisa una moneda estable, para mayor crédito, a más plazo y menos tasas; y un sistema tributario más claro y más simple.

Del mismo modo, hay que repensar el sistema previsional. Es inequitativo y no sustentable. No debería haber jubilaciones de privilegio.

Creación de más y mejor empleo privado. Es necesario: combatir los excesos en la litigiosidad laboral; reducir trámites innecesarios; permitir que las empresas se concentren en producir e innovar; ser implacables contra las maniobras que impidan la competencia.

No podemos seguir siendo uno de los países más cerrados. Hay que abrirse al mundo para exportar.

Fortalecimiento institucional. Respetar la división de poderes. Modernizar el Estado. Consolidar instituciones transparentes. Queremos un país donde la corrupción sea intolerable. La sociedad ya no admite la impunidad.

Terminar con la llegada a cargos públicos por amiguismo. Las Legislaturas provinciales siguen aumentando su planta sin necesidad alguna.

Exceso de obras sociales; exceso de sindicatos.

Fueron palabras claras y valientes, que encierran todo un programa gubernamental. Algunas medidas serán de aplicación inmediata; otras demandarán más tiempo y dependen de grandes acuerdos políticos y sociales. Pero el rumbo marcado expresa un punto de inflexión en la vida argentina.

Macri va más allá de la recuperación de las instituciones republicanas, que es la condición sine qua non. Nos invita a desterrar definitivamente el populismo, ese formidable obstáculo al desarrollo económico y a la equidad social. El abandono de los principios republicanos y la adhesión a las prácticas populistas han sido las dos grandes tenazas que nos han mantenido por décadas en el estancamiento, mientras la pobreza crecía a niveles alarmantes, precisamente por la aplicación de políticas que decían basarse en las necesidades de los sectores más vulnerables.

No hay demasiados secretos para alcanzar la prosperidad. Sólo hay que ver qué hicieron los países exitosos. En todos ellos hay altas tasas de inversión. Para conseguirlas, las empresas deben contar con un ambiente favorable, con seguridad jurídica pero también con alicientes para arriesgar el capital. Es imperioso mejorar la competitividad y reducir los costos laborales, sin afectar los derechos de los trabajadores, para fomentar la creación de empleo genuino.

Son reformas estructurales, que deben exceder largamente el mandato de un gobierno. Mauricio Macri fue revalidado en las urnas y está liderando una apasionante etapa de cambios, que permitirá una mayor inclusión social y favorecer a los sectores más postergados de la sociedad, porque son ellos los que más necesitan de una economía, dinámica, moderna, que genere nuevo puestos de trabajo. Es aquí y ahora. Sólo depende de nosotros.  

Jorge Enríquez
Subsecretario de Justicia de la Ciudad de Buenos Aires

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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