Viernes, 22 Diciembre 2017 00:00

Asedio a la democracia

Escrito por 
Valora este artículo
(2 votos)

Los argentinos vivimos una jornada en la que la democracia fue puesta a prueba. El libre juego de las instituciones republicanas fue desafiado por minorías violentas que pretendieron torcer la voluntad de los representantes del pueblo impidiendo que sesionaran. Quisieron conseguir en la calle lo que no logran conseguir en las urnas.

 

Las urnas habían hablado hacía muy poco. La ciudadanía renovó su confianza en Cambiemos y le dio un importante respaldo para llevar adelante su agenda. En ese marco, los derrotados, en lugar de aceptar la situación y actuar dentro de las vías del sistema democrático, buscaron generar el caos. La Plaza del Congreso fue el escenario de una lucha absurda. La Policía de la Ciudad actuó con un temple extraordinario. Muchos de sus agentes recibieron pedradas que les provocaron severos daños físicos. Hubo más de 80 efectivos heridos. La furia irracional se dirigió también a algunos periodistas, como Julio Bazán, salvajemente atacado, quien debió ser hospitalizado.

La jueza Patricia López Vergara, en un exceso jurisdiccional, porque la cuestión era ajena a su competencia, había ordenado por la mañana que la Policía debía actuar sin armas de fuego y establecido un virtual protocolo respecto del resto de las armas. La Policía no necesita que una jueza le indique en cada caso cómo obrar. Ya lo hacen las leyes y las reglamentaciones en las que se funda su desempeño. En especial, no necesita que le enseñe una magistrada contencioso-administrativa y tributaria que el uso de la fuerza es un recurso extremo. Así actúa siempre, y si alguno de sus miembros se extralimita, lo aparta y lo sanciona. Pero lo que hay detrás de esa medida cautelar es el propósito de deslegitimar la acción policial y, en definitiva, la del Estado. Se invierte así el principio clásico: para López Vergara la actuación del Estado en defensa de la legalidad no goza de una presunción de legitimidad, sino que es sospechosa.

Mientras tanto, en el recinto, los diputados kirchneristas insistían en que debía suspenderse la sesión. El plan era muy obvio: crear un clima de violencia y luego exigir que no se sesionara porque había un clima de violencia. Es del manual del fascismo, en este caso de izquierda. La sesión no debía suspenderse. Ello hubiera significado el éxito del método extorsivo. Por el contrario, se desarrolló con la mayor amplitud. Tanto es así que los kirchneristas ocuparon interminables horas planteando cuestiones de privilegio que no eran tales y que solamente tenían como propósito dilatar el inicio del tratamiento de la reforma previsional.

Pero no podrán decir que se cercenó su derecho de expresión. Hartaron al resto de la Cámara y a la sociedad que seguía el debate por televisión repitiendo mil veces las mismas muletillas, los argumentos ad hominem, los insultos. Fue exasperante, pero sirvió para que todos vieran quiénes son.

Muy distinto es el tema de los cacerolazos. Es una forma de manifestarse pacífica, que no viola los derechos de nadie. Creo que las personas que participaron de buena fe en ellos estaban equivocadas, pero en una democracia pluralista deben oírse todas las voces.

En cuanto a la ley en sí misma, busca corregir un índice de actualización muy defectuoso. Lo lógico es que la movilidad se base en la inflación y los salarios. De esa forma se preserva el haber previsional del deterioro de su poder adquisitivo y le da la posibilidad de crecer, incluso, por encima de la inflación. Además, la actualización será trimestral y no semestral. El índice que se usó en estos años no podía incluir la inflación por la sencilla razón de que se la alteraba groseramente y a la vista de todos.

Es cierto que hay un problema de empalme entre ambos coeficientes, pero se habrá de solucionar mediante un decreto que establecerá un bono para el ajuste de marzo. Lo llamativo es que los mismos que llevaron el sistema previsional a su desquicio absoluto son los que hoy parecen nacidos de un repollo y hablan como si no tuvieran historia.

Los problemas de la Argentina se solucionarán con seriedad, con trabajo en equipo y sin mentir. La realidad es grave, porque el populismo así la dejó. Cambiemos está pavimentando el camino del despegue de nuestras potencialidades, tantos años dormidas debajo de marchas y contramarchas sin rumbo cierto.

Jorge Enríquez

Visto 583 veces

Fundado el 4 de agosto de 2003

Top
We use cookies to improve our website. By continuing to use this website, you are giving consent to cookies being used. More details…