Viernes, 15 Junio 2018 00:00

Aborto, federalismo y anacronismo demográfico

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El tema del aborto fue lanzado en momentos en que los traspiés económicos ocupaban el centro en las preocupaciones. También reveló una grieta diferente de la que había demarcado la política kirchnerista. Mientras tanto, se acerca el 2019 y el Gobierno no logra alcanzar acuerdos básicos y el PJ busca construir una alternativa electoral válida.

 

Finalmente Emilio Monzó logró eludir su definición sobre la ley del aborto. Si el notable equilibrio de fuerzas en la Cámara de Diputados hubiera concluido en un empate, él, como titular de la Cámara que presidía la sesión, hubiera sido el árbitro obligado: su voto habría dictado el rechazo o la media sanción. Él había preferido guardar in pectore su preferencia y la votación de las diez de la mañana del jueves le permitió mantener esa discreción. Con cuatro votos de ventaja, la Cámara aprobó el proyecto de despenalización que ahora pasa al Senado donde muchos calculan que será rechazado. Desde ambos bandos se acreditaban el voto de Monzó que no se concretó: el vocero Pro del proyecto, Daniel Lipovetsky, aseguró que, si le llegaba la oportunidad, el presidente de la Cámara se pronunciaría a favor del proyecto. Entretanto, el principal escudero de Monzó en Diputados y jefe del bloque de Pro, Nicolás Massot, agitaba y juntaba votos por la negativa. Monzó sigue siendo un puente.­

Mauricio Macri había dado luz verde al debate del aborto desde la misma lógica con la que, cuando ocupaba el Ejecutivo del gobierno porteño, allanó la aprobación del matrimonio homosexual: cediendo a la presión de un amplio sector de la opinión pública urbana que ha constituido su plataforma social. En el caso del aborto, el tema fue lanzado en momentos en que los traspiés económicos (particularmente la inflación indómita y los aumentos tarifarios) empezaban a ocupar el centro en las preocupaciones ciudadanas y alejaban a aquel sector del respaldo al gobierno. Quizás hubo, como más de un observador opina, una intención diversionista para ganar tiempo mientras se intentaba componer la economía que estaba obturada.

ANACRONISMO DEMOGRAFICO

Más allá de las intenciones, el tema del aborto adquirió repercusión por peso propio y reveló una grieta diferente de la que había demarcado la política kirchnerista, pero no menos profunda, pues no sólo pone en juego creencias y valores (sustancias poco susceptibles de negociación), sino que restaura parcialmente oposiciones nacionales más añejas que enfrentaron a las provincias con Buenos Aires, a los doctores y `galeritas' urbanos con las poblaciones tradicionalistas del interior.

Para un amplio sector del frente de rechazo a la legalización, esta iniciativa se inscribe en una operación más amplia tendiente a inducir el control demográfico de las sociedades en desarrollo. En nombre de la racionalidad y la modernización, desde al menos la década del cincuenta estarían en marcha políticas destinadas a reducir la tasa de natalidad.

Es probable que la verdadera fuerza motriz de esos cambios sea la extensión del sistema de producción capitalista y su globalización, que trae aparejadas transformaciones en la vida cotidiana, en la estructura de las familias y en el papel de la mujer. Cuando el sistema estaba en etapas anteriores de su desarrollo, coincidió con una explosión demográfica que provocó la aprensión de algunos teóricos, como Malthus: consideraron que el mundo se volvería insustentable pues la población crecería por encima de los recursos para alimentarla. Los datos parecen confirmar esa sospecha: entre 1750 y 1950 la población mundial creció de 1.000 millones a 3.000 millones de personas.

Luego, entre 1950 y 2000 se duplicó y llegó a 6.000 millones. El ritmo parecía conducir a una catástrofe; las posiciones neomalthusianas se encendieron y así también los operativos desprendidos de esas posturas.

Pero lo cierto es que, aunque las políticas de control demográfico se incentivan, aquella explosión se ha detenido. La ONU puntualiza que en 2050 el incremento demográfico será inferior. En los 44 países más avanzados la población se está contrayendo, y en los países menos desarrollados la tasa de natalidad ha bajado de 6,6 a 5 hijos por madre y sigue descendiendo.

Actualmente, el peligro potencial es, más bien, el contrario, el decrecimiento demográfico que, en paralelo con el aumento de la esperanza de vida, determina un envejecimiento promedio paulatino de la población. Vistas desde esa perspectiva macro, la facilitación del aborto y las políticas de control más o menos compulsivo de la natalidad se han tornado anacrónicas.

Más allá de ese análisis están las perspectivas ligadas a valores y al dilemático establecimiento de prioridades entre objetivos legítimos: defensa de la vida (de las embarazadas y los niños por nacer) y defensa de la libertad y la salud de las mujeres encinta que no quieren o no se sienten en condiciones de ejercer la maternidad (punto en el que un aspecto debería ser un régimen ágil y efectivo de adopción, algo poco contemplado).

Los votos en la Cámara definieron jerarquías.

ABORTO Y FEDERALISMO

La Cámara de Diputados, cuya integración refleja, así sea atenuadamente, el predominio poblacional de las grandes ciudades aprobó el proyecto de aborto libre. Es razonable suponer que el Senado, constituido con una lógica federal que empareja la representación de todos los distritos, expresará la negativa con más volumen. Habría que contabilizar, sin embargo, la presión que supone la victoria obtenida por el frente legalizador del aborto en la Cámara Baja y la repercusión de los medios de alcance nacional que suelen reflejar amplificadamente la atmósfera dominante en Buenos Aires, donde mayoritariamente están asentados.

Los senadores, por otra parte, aunque llegan en representación de sus provincias, sesionan en la ciudad de Buenos Aires y están, quiéranlo o no, inmersos o presionados por ese clima. Con estos razonamientos, el bloque por la legalización del aborto, que se encontró en Diputados con un triunfo no improbable pero inopinado, ahora sueña con repetir en la otra cámara. Si esto ocurriera, el Presidente ya anunció que -a diferencia de lo acontecido con la ley de incrementos tarifarios- no habrá veto; así, Macri pasaría a la historia como el Presidente que legalizó el aborto en la Argentina.

GABINETE ECONOMICO

Es probable que la Casa Rosada prefiera destacarse por otros logros, que por el momento se muestran esquivos. El Fondo Monetario Internacional abrió un formidable paraguas preventivo de 50.000 millones de dólares sobre la Argentina. El anuncio del monto y las facilidades concedidas al país parecieron abrir una nueva situación y ofrecerle al gobierno espacio y tiempo para trabajar un acuerdo que amplíe las bases de la gobernabilidad y posibiliten el cumplimiento de los compromisos básicos con la entidad mundial. Sin embargo, los mecanismos de acción oficiales lucen trabados.

El ministro de Trabajo consiguió que la CGT demorara en primera instancia una medida de fuerza que venía empujada por los sectores más intransigentes del movimiento obrero. El consejo directivo de la central obrera abrió la posibilidad de tratar cinco puntos (varios de los cuales estaban previamente conversados con Triaca y otros podían resolverse pariendo diferencias). Desde el gobierno se suspendió la reunión donde debían tratarse esos puntos y eso precipitó un llamado a la huelga.

Por cuerda separada los camioneros de Hugo Moyano y el sindicalismo más radicalizado se movilizaron y procuran arrastrar a la intransigencia a los gremios que dan vida a la central de la calle Azopardo. ¿El gobierno no quiere tener interlocutores en el campo gremial? ¿Está dispuesto a contribuir a que todos los fragmentos sindicales se unifiquen en la acción y a pelear contra todos?

Después del acuerdo con el Fondo el Banco Central vacila entre permitir la flotación libre del dólar y la intervención. El resultado es un incremento de la cotización del dólar (que ya superó los 28 pesos) y la perdida de casi mil millones de las reservas. Todo eso sin que se haya modificado la política de tasas que asfixia a la producción.

¿Ofrecerá el Presidente signos de replanteo y corrección retocando el gabinete económico y empezando por el Banco Central? Los mercados parecen estar sugiriéndolo.

CONJETURAS PERONISTAS

En medio de las dificultades que atraviesa el gobierno y de la demora en una propuesta oficial de acuerdos básicos, el peronismo teje en torno a la construcción de una alternativa para 2019. En ese sentido lo más significativo que se ha escuchado en los últimos días es el runrun de una fórmula integrada por Roberto Lavagna y Miguel Pichetto. Desde su activo retiro, el ex presidente Eduardo Duhalde viene insistiendo a sus interlocutores justicialistas que el partido tiene que tener candidatos listos apenas termine el campeonato mundial de fútbol.

El rumor de la fórmula Lavagna-Pichetto es, quizás, una manera de poner en acción a otros candidatos que postergan sine die el sinceramiento de sus ambiciones. ¿Va a ser candidato Juan Manuel Urtubey? ¿Va a lanzarse José Manuel De la Sota? ¿Qué va a hacer Sergio Massa?

Más allá de ese papel de incentivador de lanzamientos, el binomio Lavagna-Pichetto tiene un peso intrínseco. El exitoso ex ministro de Economía luce atractivo cuando la situación económica aparece como preocupación básica de la población mientras el gobierno anuncia objetivos pero no avanza.

Pichetto, por su parte, se ha ganado un espacio como dirigente político equilibrado y con sentido de las obligaciones de Estado.

Ligado Lavagna al Frente Renovador y Pichetto al peronismo de los gobernadores, articulan un binomio de convergencia, un buen punto de partida para un proyecto de unidad. ¿Aceptaría en esas condiciones Sergio Massa postergar sus aspiraciones presidenciales para competir por la provincia de Buenos Aires? Sería un partido bravo: debería vérselas con María Eugenia Vidal (si ella decide repetir y no termina ligada a la fórmula presidencial) y quizás con Cristina Kirchner, si la ex presidente decide edificar en el distrito donde lidera las encuestas).

En medio de los ecos del debate sobre el aborto y en vísperas del estreno de la Argentina en el Mundial de Rusia, estas conjeturas suenan seguramente como crónicas marcianas. Pero cuando en Rusia se haya terminado la final, de estos temas se hablará.

Jorge Raventos

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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