Viernes, 22 Junio 2018 00:00

Buenas noticias: de la­ frontera a la emergencia

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El anuncio del FMI y el cambio de rango otorgado eran cuestiones que se aguardaban con gran expectativa. Pero no todo lo que brilla es oro y esas buenas nuevas tienen un costo: el Gobierno debe actuar con fuertes límites.

 

Que Federico Sturzenegger haya sido desafectado del Banco Central a días de proyectarlo a celebrar (junto a Nicolás Dujovne) el acuerdo con el FMI denota cierta improvisación en la cúpula del Ejecutivo.

El Día de la Bandera fue una fecha feliz para el gobierno. El Fondo Monetario Internacional formalizó el préstamo de 50.000 millones de dólares a la Argentina y libera de inmediato 15.000 millones, una suma que permitirá afrontar con más fuerza el desafío de los mercados. La cotización del dólar rozó los 30 pesos pese a los cambios promovidos por Mauricio Macri en su gabinete y en el Banco Central.

Además, el mismo miércoles 20 la sociedad Morgan Stanley (MSCI) ascendió a la Argentina de la categoría "mercado de frontera", en la que estuvo encuadrada por una década, a la de "mercado emergente". Ese cambio de etiqueta habilita a los responsables de fondos institucionales de inversión de todo el mundo a hacer colocaciones en la Argentina.

El país aparta así un gran obstáculo -no el único- al flujo potencial de inversión externa. A ese importante logro debería sumar otras señales, ligadas a la previsibilidad y la gobernabilidad. Las buenas nuevas dan aire para corregir errores.

IMPROVISACION

Las recientes modificaciones producidas por el Presidente en su elenco no han sido bien explicadas ni han satisfecho el reclamo de cambio de "los mercados". Que Federico Sturzenegger haya sido desafectado del Banco Central a días de proyectarlo a celebrar (junto a Nicolás Dujovne) el acuerdo con el FMI denota cierta improvisación en la cúpula del Ejecutivo.

¿Qué pecado nuevo cometió Sturzenegger en esos pocos días? ¿Qué el dólar se escapó a 28 pesos y simultáneamente se perdieron casi mil millones de dólares de las reservas? Si bien se mira, eso es pecata minuta comparado con las consecuencias de la escalada anterior y la pérdida de más de 10.000 millones.

En todo caso, ¿por qué tardaron tanto en cambiar a Sturzenegger? Se dirá: fue el mercado el que impuso el cambio. No es un argumento amigable para la Casa Rosada: supone que las circunstancias son las que imponen las reglas y el gobierno se allana a ellas, aunque tardíamente. Porque si se registraban bien los deseos "de los mercados" el retiro de Sturzenegger debió haber ocurrido antes (y quizás más económicamente).

"Los mercados" han comprobado que pueden influir en la marcha del gobierno y piden más modificaciones. El gobierno vacila y recalcula: ¿tiene suficiente fuerza como para resistir otra vez o esa conducta llevará a poco andar a un nuevo viraje tardío? En ese recálculo, ¿se tomará en cuenta la inconveniencia estratégica de pulsear con los mercados y pelear simultáneamente con los sindicatos, la oposición política, los movimientos sociales y la Iglesia (despenalización del aborto)?

Algunas de estas preguntas se formulan (así sea con discreción) en el seno del propio oficialismo.

Para miembros encumbrados de las mesas de decisión del gobierno una porción importante de las dificultades que hoy este atraviesa responde menos a causas externas que a errores no forzados de la conducción. Ocho meses atrás, después de la exitosa elección de medio término, se daba por descontada la reelección en primera vuelta de Mauricio Macri en 2019; hoy no se descuenta una derrota.

Para Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal -fieles custodios de los dos distritos que constituyen el eje de la construcción política de Macri pero también aspirantes a sucederlo en el futuro- ese cambio de situación afecta directamente su capital político y reclama un manejo más cuidadoso del patrimonio común.

DE UNA FRONTERA A OTRAS

Las buenas noticias del 20 de junio -el anuncio del FMI y el cambio de rango otorgado por Morgan Stanley Capital Investments- tienen, con todo, un costo: el gobierno debe actuar con fuertes límites. Junto con el cambio de etiqueta, Argentina recibió una advertencia: "A la luz de los eventos más recientes que afectan la situación cambiaria del país, MSCI también aclara que revisaría su decisión de reclasificación si las autoridades argentinas introdujeran cualquier tipo de restricciones de acceso al mercado, como el control de capitales o de divisas", indicó el comunicado.

Por otra parte, el acuerdo con el Fondo incluye condicionalidades (los representantes del gobierno las asumieron como propias) que reducen el instrumental disponible para, por caso, sosegar el alza del dólar. La nueva conducción del Banco Central apeló, pues, a una herramienta autorizada y llevó la tasa de sus Lebac del 40 al 47 por ciento. Con esa carnada consiguió renovar el 60 por ciento de las letras que vencieron el martes 19 y decretó simultáneamente la inmovilidad que amenaza a la producción, imposibilitada de­ financiarse a esas tasas siderales.

El ministro Dujovne admite que "vienen dos o tres meses difíciles para la economía". Quien dice tres, tal vez dice seis. O más. En cualquier caso, esas palabras suponen una corrección de la frase presidencial que aseguraba que "lo peor quedó atrás". Todavía no: mejor apelar al cartelito del almacenero: "hoy no se fía, mañana sí".

Signos de la falla de cálculo: la inflación de 2018 virtualmente duplicará el objetivo oficial (que ya había sido corregido hacia arriba en la renombrada conferencia de prensa del Día de los inocentes de 2017).

La pobreza no disminuirá (el objetivo original del Presidente era "pobreza cero") sino que, según los pronósticos del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina, "las evidencia muestran que habrá un importante aumento". La producción decaerá: como mínimo se frenará el (suave) crecimiento actual.

El techo a los aumentos salariales que el gobierno aspiraba a instalar (15 por ciento) quedó decisivamente desmantelado esta semana con el acuerdo alcanzado por el gremio de Hugo Moyano: 25 por ciento más un bono más cláusula de revisión. La renegociación de los convenios ya firmados se acelerará. Los meses "difíciles" que augura Dujovne serán por cierto meses de aumento de la conflictividad.

Así como las buenas noticias del préstamo del Fondo y del cambio de categoría de MSCI incluyen amargos párrafos de restricción, la realidad doméstica también pone límites: llevadas más allá de cierta frontera, las políticas de ajuste se vuelven socialmente inmanejables.

Al gobierno le toca abrigarse con una manta muy corta. Por eso no es anómalo que sectores internos de la coalición oficialista (del Pro incluidos) y exponentes del "círculo rojo" amigos del gobierno aconsejen a la Casa Rosada la búsqueda de acuerdos con la oposición razonable y el tejido de alguna mesa de convergencia que incluya a gremios y empresarios de modo de atravesar en compañía los meses más difíciles. "Por lo menos hace falta hacer clinch", resume un hombre de Cambiemos.

A medida que se aproxima el tiempo electoral (una etapa siempre presente en la Argentina, que adquirirá velocidad tan pronto termine el Mundial de fútbol) urdir acuerdos se irá haciendo más difícil. Todas las fuerzas se sentirán ganadas por el afán de competir.

El problema es que la competencia, en condiciones de escasez y conflictividad, puede alcanzar temperaturas peligrosamente altas.

Jorge Raventos

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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