Viernes, 20 Julio 2018 00:00

Fin del Mundial de fútbol y el comienzo de la campaña

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Mantener en pie a CFK sigue siendo un elemento central de la estrategia del Gobierno. Mientras tanto, Para Pichetto no es viable un amontonamiento peronista con el kirchnerismo y Solá no quiere una elección con "dos peronismos" porque eso beneficiaría a Macri.

 

Terminó el Mundial de fútbol y las fuerzas políticas volvieron a colocar la elección presidencial del año próximo al tope de sus preocupaciones. La conferencia de prensa del Presidente, dos días atrás, se incluye en esa lógica. "Macri ya está en campaña", diagnosticó ayer Joaquín Morales Solá en La Nación. Nadie podría acusar al columnista de tener simpatías opositoras.

Por otra parte, cuatro días antes el jefe de gabinete había confirmado ese juicio: "Tenemos que pensar cómo seguir ganando elecciones", le había respondido con franqueza al diario Perfil.

RUEDA SIN EJE

La rueda de prensa, que el Presidente convocó con mucha anticipación, buscaba ser interpretada como lo hizo el columnista de La Nación, es decir, como "un contraste enorme con su antecesora", con "el monólogo cristinista".

En cierto: la señora de Kirchner sólo excepcionalmente aceptaba conferencias de prensa y, en las pocas ocasiones en que se rindió a hacerlo, sus respuestas eran extensas de modo que la sesión se estiraba y las preguntas terminaban siendo pocas. Mauricio Macri, en cambio, respondió a unos diez periodistas (algunos de los cuales tocaron temas incómodos como los despidos en Télam o los fondos de campaña de Cambiemos) y concluyó en media hora ("corto y preciso", arriesgó Morales Solá).

No hubo anuncios, aunque podría haberlos habido. Unas horas antes de que Macri diera su conferencia de prensa, el ministro coordinador del área económica, Nicolás Dujovne afirmó que, de los 300.000 millones de déficit que el gobierno ha decidido cortar, la caja central se hará cargo de las dos terceras partes; el tercio restante quedará para las provincias (y la Ciudad Autónoma). Es una mejora para los distritos, ya que hasta ese momento se hablaba de un reparto fifty-fifty. Por algún motivo, Macri no quiso presentarse como el anunciante de­ un alivio, sino como el vocero de lo más riguroso.

Eso sí: algunos observadores creyeron oír una vigorosa negativa presidencial a suspender temporariamente la rebaja de las retenciones a la soja, algo que temen las organizaciones agrarias y que, en cambio, están reclamando gobernadores de Cambiemos (como el jujeño Gerardo Morales) así como prestigiosos economistas de la UCR y que sugirió incluso el Fondo Monetario Internacional.

En rigor, es probable que las palabras del Presidente no hayan terminado de convencer a los dirigentes del campo: Macri no afirmó que esa rebaja no ocurrirá bajo su mandato. Apenas señaló un punto de vista: "No creo que las retenciones sean un impuesto inteligente".

El Presidente también había declarado que "personalmente" no es partidario del aborto, pero eso no impidió que la Cámara de Diputados (con un esfuerzo grande de dirigentes del PRO, el partido del Presidente) diera media sanción al "aborto legal, seguro y gratuito".

Es probable que el Presidente haya querido dejar sentada esa opinión para que el campo no le facture a él la suspensión de las rebajas si ésta finalmente se produce, sea por presión de terceros o por imposición de la realidad y de la emergencia. Cuando las papas queman y la consigna principal es reducir el déficit fiscal, se recauda de donde hay. Macri no quiere perder la simpatía (los votos, si se piensa electoralmente) del campo.

EL SEMILLERO

Pero no sólo el Presidente y el jefe de gabinete piensan en las elecciones. En sus propias filas, la liga de gobernadores del PRO (Horacio Rodríguez Larreta, María Eugenia Vidal) está discutiendo arduamente los ajustes y traspaso de gasto que la administración central planifica para sus distritos. Vidal y Larreta temen que el apriete financiero se traduzca debilitamiento político. Las encuestas siguen siendo benignas con ellos, pero el bajón del gobierno central los afecta, aunque sea en menor medida que a Macri.

La Casa Rosada no observa con agrado ni los esfuerzos de discreta diferenciación de esos­ gobernadores, ni la ventaja relativa de ellos sobre el Presidente en los estudios de opinión pública, ni -mucho menos- la tendencia de los medios a instalar a la gobernadora Vidal como eventual reemplazo de Macri en la boleta presidencial.

Todavía se comentan en Balcarce 50 recientes declaraciones de Cris Morena a CNN sobre Vidal: "Me parece una mujer mágica, angelada, absolutamente incorruptible y fuertísima, y me encantaría estar al lado de ella en todo. Ojalá sea nuestra presidenta, que los hombres que hoy están digan es­ ella, y no la dejen para después". Semejante expresión es sin duda reconfortante pero incómoda para la gobernadora.

Por su lado, Larreta salió rápido a desmentir que haya una interna en Cambiemos: "Es totalmente mentira - aseguró. Siempre buscan algo mostrarnos en desacuerdo con Marcos Peña. Hablo con él todos los días, hace 15 años". A diferencia de Peña no cree que sea saludable hablar hoy de elecciones: "Hasta mitad del año que viene no veo que empiece la campaña. Tenemos mucho laburo por hacer", opinó.

La llamada "tormenta cambiaria" erosionó la autoridad presidencial, develó tensiones en el gobierno y en el seno del oficialismo y mantiene en estado de incógnita la factibilidad del programa reeleccionista. Esa combinación de situaciones requería un gesto del Poder Ejecutivo para recuperar centralidad. La conferencia de prensa del miércoles fue impulsada por esos motores, pero no tuvo, quizás, la fuerza que los estrategas de comunicación de la Casa Rosada habían imaginado. Para completar la tarea se necesitan algunos hechos concretos, algunas decisiones.

CFK Y LA REELECCION DE MACRI

Por cierto, los aprontes electorales no son una exclusividad del oficialismo. El peronismo y el kirchnerismo también trabajan ya con esa perspectiva. Miguel Pichetto, jefe de los senadores peronistas, enmendó esta semana la plana a los analistas políticos y aseveró que la señora de Kirchner será candidata presidencial de su sector: "No entiendo a los analistas que no se dan cuenta de que ella inevitablemente será postulante por el partido que formó, la Unión Ciudadana", aseveró el senador. Y agregó: "Yo no aliento esa candidatura. Conociéndola a la expresidenta, no hay ningún candidato que no sea ella".

Para Pichetto no es viable un amontonamiento peronista con el kirchnerismo.

Él se inclina por una fuerza renovada del peronismo que a más tardar en octubre esté en condiciones de presentar candidatos y programas a la sociedad, una fuerza que podrá compartir algunos objetivos con el gobierno (inserción internacional, diálogo político democrático) pero que tiene otros diferenciados, ligados con la justicia social y la defensa de la producción­ nacional.

"Hay que dejar de lado los devaneos y entrar de lleno a un proceso de construcción electoral claro, preciso -concluye Pichetto-, con Massa, Urtubey, Schiaretti, Lavagna". Para octubre faltan apenas 100 días.

Del seno del poskirchnerismo se diferencian algunas voces (Alberto Fernández, Facundo Moyano, Felipe Solá) que se inclinan por una gran interna panperonista que incluya al kirchnerismo (sin dejar afuera a Cristina Kirchner).

"Yo no quiero ir a una elección con dos peronismos -sostiene, por ejemplo, Solá- El que trabaja para que haya dos peronismos trabaja para Macri".

La señora de Kirchner no habla de su propia candidatura. En rigor, no habla demasiado en los últimos tiempos. Dedica su tiempo a organizar su fuerza y a buscar caminos hacia una ampliación de su influencia. Es consciente de que, más allá de que las encuestas le sonrían con una mejora de su imagen positiva en los últimos tiempos, todavía hay un techo muy bajo que achica sus posibilidades electorales. Por eso, por ahora alienta a Felipe Solá y al santafesino Agustín Rossi para que compitan por la candidatura presidencial de su espacio.

Ellos -sobre todo Solá- pueden sumar sectores que hasta el momento se muestra renuentes a su figura. Sin embargo, como vaticina Pichetto, lo más probable es que al final ella sea la candidata. Eso supone, al menos, Alberto Rodríguez Saá, que asegura que será su compañero de fórmula.

¿Qué efecto tendría una candidatura de Cristina Kirchner para la estrategia reeleccionista de Macri? Si esa candidatura surgiera de una gran primaria panperonista, para llegar a ella la señora habría liquidado previamente a las figuras del peronismo renovador que alienta Pichetto. La elección presidencial, con una polarización Macri-CFK sería el ideal de la Casa Rosada, que capitalizaría ese enfrentamiento en primera o en segunda vuelta. Por eso, mantener en pie a la señora de Kirchner sigue siendo un elemento central de la estrategia del gobierno.

Jorge Raventos

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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