Martes, 31 Julio 2018 00:00

El torrente de nuestra decadencia

Escrito por 
Valora este artículo
(5 votos)

 

Cuando un país necesita salir adelante produciendo una mayor cantidad de bienes y servicios que abastezcan sus necesidades esenciales, debería apelar a la racionalidad y no a la búsqueda cuasi romántica de una “identidad cultural”; entelequia muy en boga en estos días, que ha sumergido a nuestra sociedad en vagas disquisiciones sobre lo que supuestamente “se debe” o “no se debe ser” para lograr lo antedicho.

 

Es una de las razones principales por las que Argentina sigue inmersa en una decadencia ininterrumpida de crisis puntuales que se engarzan unas con otras como un rosario de frustraciones, mientras nos alimentamos con un torrente de informaciones “pseudo intelectuales” de las que han sacado provecho ciertas “camarillas” políticas oportunistas.

Según esta “doctrina”, no deberíamos aceptar jamás ser unas víctimas de las conductas “equilibradas” que nos sugieren adoptemos en materia económica quienes ven con sorpresa el calibre de nuestros errores conceptuales en este aspecto, porque éstas encubrirían, supuestamente, el avance de un mundo imperialista al acecho que desea dominarnos “represivamente”.

¿Podrá concebirse una apología del disparate más perfecta?

¿Que el mundo tiene problemas? Nadie lo duda. Pero está a la vista que hay quienes han tenido bastante éxito pensando y obrando de manera diferente a la nuestra.

La historia de los grandes conflictos de la humanidad, que nos llevaron a vivir a algunas atrocidades inconcebibles, permite deducir que nadie debería cultivar jamás por vía obligatoria el “estatuto” de doctrinas que algunos delirantes pretenden imponer a los demás usando argumentos e informaciones intencionadamente falsos.

Porque “en las ciencias sociales, la frontera entre la mentira flagrante y la deformación ideológica más o menos consciente, es bastante vaga”, como sostiene con acierto Jean Revel, “y podemos hablar de mentira cuando nos ocupamos de una falsificación palpable de cifras, datos estadísticos y hechos”.

Dichas mentiras han pasado a ser una práctica social corriente en nuestra sociedad, contribuyendo a la dispersión de ideas “pegajosas” que han alterado lentamente -pero con firmeza-, nuestra capacidad de percepción de los límites entre la realidad y una ideología que ha pretendido extender la validez de una “homogeneidad de mala clase”, como solía decir Ortega y Gasset al referirse a cuestiones de esta índole.

Nuestros mecanismos colectivistas de “defensa contra los intereses foráneos” han funcionado así durante casi cien años, gracias al cuidadoso “engrase” de sus engranajes básicos al que contribuyó el énfasis oratorio de algunos profetas del “iluminismo” vernáculo, que desparramaron atractivos apotegmas del tipo “inclusión social para todos”, sin aclarar por qué medios lícitos: ¿propios o ajenos?

Como consecuencia, hemos sufrido el control de burócratas urbanos aprovechados, ignorantes y venales, cuya autocracia nadie se animó a cuestionar hasta el día de hoy, por lo que las quejas con que resistimos una realidad que nos disgusta, resultan, cuanto menos, sorprendentes.

Nuestros problemas no son ni políticos, ni económicos como se dice por ahí.

Son, en esencia, culturales; y el insistir en sostener sacrosantas recetas de “reformas en procura de nuestra identidad” nos ha vaciado la cabeza, impidiéndonos salir de un magma gelatinoso en el que chapoteamos vacilantes frente a una realidad que nos negamos a aceptar.

¿Locura? ¿Fantasía? ¿Despotismo psicológico? ¿O algo de todo eso junto?

Vaya uno a saber.

Seguimos viviendo así en medio del equilibrio riguroso entre mentiras “de derecha” y “de izquierda”. Ambas dos defienden supuestamente la libertad, el derecho a la felicidad y la paz social, y son propaladas y sostenidas por gobiernos de políticos ignorantes que viven del voto de pobres a los que no terminan de sacar de la miseria y han pasado a constituir una enorme legión de inadaptados para quienes la violencia es la única salida.

La propaganda cultural de estos gobiernos autoproclamados “progresistas” - eufemismo que oculta el sometimiento del pueblo apelando a revoluciones “fundacionales”-, tiene más éxito cuando viene de la izquierda que cuando procede de la derecha, porque la comunicación de sus contenidos apela a los crímenes “escondidos” (¿) de esta última, que responderían, supuestamente, a los designios de opresores poderosos que buscan someternos.

Mientras las mentiras ideológicas de la “derecha” salieron muy desacreditadas de las grandes guerras, crecía en paralelo y por contraste la inmunidad de la “izquierda”, convirtiéndola de allí en más en algo casi invulnerable.

Florecieron así Estados providenciales nacidos en la falta de honradez para esquivar el llamado de las cosas por su nombre, donde el orden pasó a ser represión, la austeridad sinónimo de sometimiento y la cultura académica tradicional una representación del liberalismo cosmopolita y apátrida.

Muchos argentinos abrazaron con entusiasmo estas inconcebibles paparruchas.

Mientras tanto, el vehículo con el que nos transportamos hacia el futuro aumenta su velocidad frenéticamente a medida que se despeña por una ladera, y los “profetas del tiempo nuevo”, hablan todos los días y a toda hora, repitiendo consignas sobre lo que denominan “la autodeterminación de pueblos oprimidos a los que hay que liberar”.

Irónicamente, este modo de ver y vivir la realidad nos ha terminado sometiendo en la práctica a aquellos cuyas ideas decimos rechazar y a los que debemos recurrir de tanto en tanto para que nos tiren una soga salvadora.

Como epílogo de estas breves reflexiones, se nos ocurre oportuno reproducir un potente concepto sobre la evolución y el cambio que ésta exige, de la prestigiosa y laureada pedagoga sueca Inger Enqvist, muy consultada en estos días: “el esfuerzo sostenido ES UNA ELECCIÓN. Si uno elige no hacer el esfuerzo, elige, a la vez, las consecuencias”.

A buen entendedor pocas palabras.

Carlos Berro Madero  
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Visto 241 veces

Fundado el 4 de agosto de 2003

Top
We use cookies to improve our website. By continuing to use this website, you are giving consent to cookies being used. More details…