Miércoles, 05 Septiembre 2018 00:00

Crisis y reordenamiento del Gabinete

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Argentina sufre una crisis a partir de la escalada del dólar que genera tensión en la sociedad y ello plantea dudas sobre si el acuerdo con el FMI resulta eficaz para reconstruir la confianza económica.

 

Desde que Argentina lo anunció a fines de junio, el riesgo país se incrementó 67% y el dólar subió 49%, lo que no sucedió en el resto de los países emergentes, ni siquiera en Turquía, que optó por no recurrir al FMI.

Ahora, en la tarde del miércoles 29 de agosto, el FMI emitió un comunicado respaldando la política del gobierno argentino y anunciando que analizará su propuesta de adelantar cuotas. Ello no tuvo ningún efecto sobre los mercados al día siguiente. No está funcionando la idea de que el organismo internacional va a ser un "ancla" para estabilizar la economía argentina.

Desde hace seis décadas, los argentinos miran al dólar no sólo como un refugio frente a la incertidumbre económica, sino como un indicador de la solidez o fragilidad de la economía argentina. En este contexto, el dólar ha subido 100% en lo que va del año, 35% en agosto.

Si bien en términos teóricos la crisis de confianza es ante todo política, lo cierto es que la escalada del dólar ha generado la crisis política que hoy afecta a la Administración Macri. El efecto negativo que tuvo el breve mensaje que pronunció en la mañana del miércoles 29.8 es una evidencia de ella.

En este marco, el ministro de Hacienda y Finanzas Nicolás Dujovne y el presidente del Banco Central Nicolás Caputo viajan a los EEUU para renegociar el acuerdo con el FMI y buscar el respaldo de la Administración Trump, el que dará a través del FMI y no en forma directa.

En paralelo con la crisis político-económica que se realimenta, está creciendo la crisis social, lo que agudizará la traslación a precios de la devaluación. El miércoles 29 de agosto, el plenario de secretarios generales de la CGT convocó a un paro general por 24 horas para el 25 de septiembre. Es el cuarto que tendrá lugar durante el gobierno de Mauricio Macri.

Paralelamente, los gremios peronistas "duros" se reunieron liderados por el líder camionero Hugo Moyano, junto con las dos CTA, que encuadran al sindicalismo combativo.

Con el concurso de los movimientos sociales "moderados", coincidieron en participar del paro que convocó la CGT, pero sumándole 12 horas, haciéndolo así de un día y medio. Pararán desde el medio día del 24 de septiembre y realizarán una movilización marchando hacia la Casa de Gobierno.

Por su parte, los Movimientos Sociales lanzaron su propio plan de lucha en paralelo, que comienza esta semana con una asamblea que le dará forma y una marcha hacia el ANSES, para reclamar el aumento de la Asignación Universal por Hijo (AUH), de los subsidios al trabajo y de las jubilaciones y pensiones mínimas. Los tres movimientos moderados (CTEP, CCC y Barrios en Pie) han logrado el apoyo de otros 30 de menor envergadura, muchos de ellos radicalizados.

Pero simultáneamente a la crisis político-económica, irrumpieron los saqueos. Al anochecer del viernes 31 de agosto fueron saqueados 3 supermercados en el Gran Mendoza y contenidos intentos en Jujuy y Chubut. Al día siguiente, se registraron dos saqueos de nuevo en Mendoza (Tupungato) donde fueron detenidas 20 personas, heridos 4 policías y apedreada la comisaría donde estaban los detenidos.

Frente a esta situación y la necesidad del gobierno de profundizar el "ajuste" para renegociar con éxito con el FMI, el gobierno aumentará la AUH, incrementará los fondos para los comedores populares, como ha hecho la gobernadora de Buenos Aires María Eugenia Vidal reasignando partidas para poder destinar 1.000 millones de pesos a dicho fin.

Pero la tensión en los sectores medios también se incrementa, como lo puso en evidencia la marcha en defensa de la educación pública, el prolongado conflicto salarial con los docentes universitarios que va a cumplir dos meses, el de paro de tres días de los docentes bonaerenses, el de médicos de los 80 hospitales de la provincias que comienza esta semana y el impacto que producirá el aumento de tarifas que comienza a definirse en las audiencias que se realizan entre el 4 y el 6 de setiembre.  

Mientras tanto, el Peronismo da las primeras señales concretas de coordinar sus movimientos frente a la crisis político-económica. El mismo día que la CGT convocó al paro general, en el Consejo Federal de Inversiones (CFI) se reunieron los gobernadores del PJ y aliados -aunque no todos- varios vicegobernadores, el Triunvirato que conduce la CGT, Miguel Pichetto y Sergio Massa. El Kirchnerismo quedó fuera del encuentro. Se acordó la necesidad de tener una estrategia común frente al gobierno de Macri, buscando defender los intereses provinciales y sindicales, pero sin alterar la institucionalidad. Se cambiaron ideas acerca de posibles candidaturas y un gobernador planteó la propuesta de competir con Roberto Lavagna para la Presidencia y Massa para la gobernación de Buenos Aires.

La decisión fue convocar una nueva reunión para el miércoles 5 de setiembre, para avanzar en la estrategia requerida. Al mismo tiempo se coincidió en tomar distancia de Cristina Kirchner para evitar la vinculación con las causas de corrupción de las cuales es protagonista.

El gobierno intenta retomar la iniciativa con un cambio de gabinete, que en realidad es sólo un reordenamiento y que ha mostrado el desorden en el cual se encuentra el Ejecutivo.

Tras tres días de desordenadas deliberaciones en la Residencia Presidencial, se resolvió ratificar al Jefe de Gabinete Marcos Peña y a los dos funcionarios más relevantes en el área económica, Dujovne y Caputo. En un segundo nivel, el desplazamiento de los dos vicejefes de gabinete y la designación del Ministro de Modernización como Vicejefe, son un recambio en la segunda línea del poder.

La transformación en Secretarías de una docena de Ministerios se fue reduciendo en cuanto a su alcance y no se suman carteras a Hacienda y Finanzas, eludiendo fortalecer a Dujovne. El ala política del gobierno representada por el ministro del Interior Rogelio Frigerio y el Presidente de la Cámara de Diputados Emilio Monzó, no influyeron en los cambios ni ganaron posiciones en ellos. Tampoco las ganaron el Radicalismo ni Elisa Carrió.

No se incorporaron figuras nuevas, ni se buscó ampliar la coalición de gobierno. Se desperdició así tanto la posibilidad de un recambio en la conducción económica, como la alternativa de ampliar la base de sustentación política del gobierno. Tres días de deliberaciones, con sucesivas filtraciones que se fueron modificando, mostraron una situación política difícil dentro de Cambiemos.

Rosendo Fraga

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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