Viernes, 21 Septiembre 2018 00:00

Lectura política: los tres tercios y el tercero excluido

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El oficialismo pretende una polarización en, la que el eje anticorrupción prevalezca sobre el eje económico.

 

Es posible que el próximo martes el gobierno padezca el paro laboral más fuerte de las últimas décadas. Pese a las líneas de falla que fragmentan el paisaje sindical, la medida de fuerza se presiente muy extendida.

Las organizaciones son importantes, pero el verdadero motor de la huelga es el mar de fondo que crea la convergencia de recesión, inflación, suspensiones, amenazante desempleo y salarios encogidos. Involuntariamente, claro, el gobierno aporta muchísimo al éxito del paro.

DEL OVEROL A LAS PYMES

El descontento va más allá de los trabajadores de overol y hasta de los asalariados en general: incluye a amplios sectores de la clase media independiente y de la pequeña y mediana empresa, apresados por alquileres altos, financiamiento ruinoso, tarifas que no dejan de incrementarse y un mercado que se comprime.

Sólo algunos fragmentos de la actividad turística se dan el lujo del optimismo y la esperanza: confían en beneficiarse de la clausura que la crisis impone de facto a los destinos exteriores. Como reza el refrán: nunca falta un gato para lamer el plato.

EL APORTE DE DUJOVNE

Mientras los gremios peronistas buscaban fortalecer sus perspectivas presentando en sociedad una versión actualizada de las 62 Organizaciones ("el brazo político del movimiento obrero", según los protocolos del PJ), el ministro Nicolás Dujovne sumaba incitaciones al paro con sus proyecciones ante el Congreso sobre la economía del año próximo.

El ministro trata de conseguir respaldos del Congreso para su proyecto de Presupuesto. El sostiene que el año próximo la economía caerá (su número es 0,5 por ciento), que el déficit fiscal será de 0 punto, el dólar tendrá una cotización de $40,10 y que la inflación será del 23 por ciento.

El cuadro no es bello pero tampoco es verosímil. Por ejemplo, merced a pasar con reiteración el cepillo ante el FMI (y de contar con el óbolo misericordioso de la señora Lagarde) se está manteniendo ahora con esfuerzo un dólar en el límite de 40 pesos: cuesta mucho pensar que ese numerito resistirá en cartel un año entero.

Anteriores vaticinios fallidos no contribuyen a la credibilidad de los pronósticos oficiales. El presupuesto en vigencia, sin ir más lejos, fue aprobado con una estimación inflacionaria del 10 por ciento, una meta que el Gobierno (en una célebre conferencia de prensa del último día de los inocentes) corrigió al 15 por ciento.

Hoy se calcula que el índice final de 2018 será tres veces más alto que el que suponía aquella corrección. También se preveía para 2018 un crecimiento de más de dos puntos que se ha transformado ahora en una caída de 2 puntos y medio.

EL RELATO ACTUAL

Pese a los chapuceros antecedentes y a las fantasías obvias del relato actual, el empeño del gobierno en que su narrativa presupuestaria sea acompañada es respaldado por los gobernadores del peronismo no kirchnerista, que no quieren ser culpados de falta de sensibilidad. No es que se comprometan a compartir los criterios o los cálculos, sólo aseguran que no dejarán al gobierno sin presupuesto y aseguran coincidir en la idea de que hay que reducir drásticamente el déficit fiscal (no necesariamente con los caminos que propone el Poder Ejecutivo).

Traducido: el presupuesto seguramente será aprobado en general pero discutido minuciosamente en la votación artículo por artículo. Y no hay que atribuir esa ardua pulseada a ninguna duplicidad de los gobernadores, sino a la mera lógica política: Los gobernadores no son capataces omnipotentes de los legisladores de sus provincias, sino (y no en la totalidad de los casos) referentes principales, conductores; no mandan: orientan, influyen. Los diputados y senadores deben cuidar su propia relación con sus votantes y con la opinión pública.

¿TRES DIVIDIDO DOS?

En este último sentido, el acompañamiento al gobierno de un resistente "núcleo duro" que vacila poco frente a las dificultades de la economía, con un tercio aproximadamente del electorado, aunque es una base muy interesante para la estrategia oficialista con vistas a las presidenciales del año próximo, es quizás insuficiente como apoyatura de gestión.

En el corte que se produce, lo que queda del otro lado son dos tercios de opositores, críticos o desencantados que resisten o se quejan de la administración económica del gobierno.

Esa es la base que servirá de caja de resonancia a la huelga del martes próximo. Y, sin duda, la extensión del paro alimentará la atmósfera crítica y seguramente repercutirá sobre el debate legislativo.

El gobierno no tiene suficiente caja de herramientas para resolver estos problemas (o simplemente ha decidido no usar las que tiene) y, para afrontar la realidad, parece haber optado por reincidir en la fórmula de la polarización con el pasado, cabalgando sobre los ecos de las investigaciones judiciales que se centran en los procedimientos de acumulación articulados durante las gestiones de la familia Kirchner.

Así como las encuestas muestran que hay dos tercios que cuestionan la gestión económica del gobierno, también registran que hay dos tercios que condenan la corrupción que campeó durante la década K. Dos de esos tres tercios, tienen una figura que los representa: la señora de Kirchner es la que mejor encarna a quienes cuestionan la situación económica y se desentienden (o niegan) las imputaciones judiciales al gobierno anterior. Mauricio Macri es el ícono de quienes sostienen el camino económico actual como "único camino" y aspiran a "superar" (un verbo que para algunos tiene el sinónimo de derrotar inequívocamente y para otros el de aniquilar) al kirchnerismo y, en general, al peronismo.

EJE ANTICORRUPCION

El oficialismo pretende una polarización en, la que el eje anticorrupción prevalezca sobre el eje económico. El necesita como contrafigura a la señora de Kirchner (y ella lo necesita a él). Los dos necesitan monopolizar la escena.

El tercer tercio (el que simultáneamente cuestiona la gestión económico-social actual y el estilo K de "capitalismo de amigos" y aislamiento del mundo) no muestra hasta el momento una figura icónica, un candidato.

Si no consigue encarnarse políticamente para la encrucijada electoral del año próximo, ese tercer tercio será el tercero excluido, el tercero tupacamaruzado.

Jorge Raventos

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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