Viernes, 08 Febrero 2019 00:00

La política busca alternativas a un duopolio polarizador

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Los fuertes liderazgos de Mauricio Macri y Cristina Fernández de Kirchner obligan al peronismo alternativo a diseñar estrategias para posicionarse como tercera opción. Otras fuerzas progresistas de oposición también juegan su partido tratando de encontrar un candidato. Si Lavagna va a ser candidato, sólo lo será de una coincidencia de esa naturaleza.

 

El último lunes el peronismo alternativo quiso reunirse en Mar del Plata para dar la buena nueva de su constitución como oferta orgánica para las elecciones de octubre y como opción al eje polarizador constituido por los liderazgos personales de Mauricio Macri y Cristina Kirchner. El mensaje llegó con interferencia.

En principio, de los tres precandidatos que ya anunciaron que competirían para representar a esa escudería, uno estuvo ausente. El salteño Juan Manuel Urtubey tuvo que volar desde la playa a su provincia, alarmado por desbordes del río Pilcomayo.

La triste circunstancia impidió comparar en un mismo escenario la actuación de los tres postulantes y la densidad de sus respectivos discursos. Pichetto reiteró sus mensajes cargados de realismo político y de desafío a lo políticamente correcto. El senador rionegrino no es el que mejor mide en las encuestas de opinión pública, pero sin duda está entre los políticos más respetados por sus pares y por el llamado Círculo Rojo, que reconoce su profesionalismo y su equilibrio.

Son virtudes de un estratega que mira, más allá de su propia fuerza, al conjunto del sistema político, pero probablemente no las alimentan un candidato presidencial con posibilidades.

Si Urtubey se hizo notar por ausencia (expuso su pensamiento a través de entrevistas periodísticas) el que se quedó como dueño de la escena marplatense fue Sergio Massa, que desplegó un discurso francamente opositor al gobierno y suavemente diferenciado de la señora de Kirchner.

OTRO LADRILLO

El martes 5, en Rosario, una reunión de fuerzas opositoras de signo progresista (socialistas, el GEN de Margarita Stolbizer, Libres del Sur, una liga de radicales disidentes de la provincia) parecía elaborar otro ladrillo: esas corrientes convenían en trabajar para un acuerdo amplio de oposición.

Uno de los participantes en ese encuentro, el gobernador socialista de Santa Fe, Miguel Lifschitz, había estado dos semanas atrás visitando a Lavagna en Cariló y había declarado posteriormente que el economista sería un candidato óptimo para una unión de ese tipo.

Llama, pues, la atención que algunos comentaristas extraigan del video enviado por Lavagna al encuentro del peronismo federal la idea de que su candidatura “se desinfló''.

En rigor, esa candidatura nunca fue lanzada por el propio Lavagna (sí, es cierto, por allegados o interlocutores) y sin embargo, más que pincharse, está en el aire. Y los meteorólogos del Gobierno analizan con discreción el fenómeno.

Tampoco una candidatura unificada es necesariamente incompatible con las estructuraciones de peronistas o progresistas. Más bien por el contrario, la conformación más orgánica de esas corrientes favorece la idea de acuerdos posteriores entre fuerzas con perfiles e identidades claras. De esos acuerdos podría surgir una alianza electoral con una candidatura acordada.

Si Lavagna va a ser candidato, sólo lo será de una coincidencia de esa naturaleza.

¿Intrusos en la interna? ¿No habrá entonces una PASO del peronismo alternativo y una candidatura presidencial propia surgida de esa interna?

Una PASO de esa naturaleza tendría al menos algunas objeciones internas. Es seguro que ni la Unión Ciudadana de la señora de Kirchner ni Cambiemos definirán sus candidaturas presidenciales a través de una interna abierta. Son dos fuerzas de conducción personal.

La hipótesis de que Martín Lousteau pueda disputar con Mauricio Macri esa postulación en el oficialismo suena a un bluff destinado a negociar otras situaciones. En tal caso, si los dos ejes de la polarización están electoralmente vacantes el domingo de las PASO, ¿no es plausible imaginar que pueden volcar sus activos militantes para que intervengan en la interna abierta del peronismo alternativo de modo de perjudicar al candidato que perciban más peligroso para su interés?

Esa hipótesis no es una ocurrencia antojadiza: uno de los motivos alegados en la sección cordobesa de Cambiemos para negarle al intendente de la capital, Ramón Mestre, la posibilidad de definir en internas la candidatura a gobernador (una batalla que, sin embargo, ganó Mestre) ha sido que ese comicio podía sufrir la influencia del peronismo que lidera el gobernador Schiaretti. ¿Por qué no podría ocurrir algo análogo en las PASO presidenciales?

Si CFK es candidata, Lavagna une al resto del mundo.

DUDOSO INTERES

Más allá de esos obstáculos eventuales, la PASO entre los actuales postulantes perdería interés si, hacia la fecha decisiva de junio, estuviera claro que habrá acuerdo de la oposición (peronismo-progresismo y otros) y candidatura unificada.

La clave para que esto ocurra está, si se quiere, en poder de la señora de Kirchner y sólo quedará develada en el filo de la fecha de oficialización de candidaturas. Si ella opta por ser candidata presidencial, celebrarán en el Instituto Patria y también en el cuartel general de Cambiemos, en las oficinas de Marcos Peña y en el estudio de Jaime Durán Barba. Pero habrá que ver si la celebración no es prematura, pues una candidatura de la señora de Kirchner gatillaría la candidatura de Lavagna, como mejor opción para enfrentar al eje polarizador, tanto al oficialismo como a un kirchnerismo recauchutado, pero electoralmente atractivo, en la primera instancia, si ella es la cabeza de la lista.

Impulsando la candidatura de la señora, el oficialismo estimula el surgimiento de un tercer candidato fuerte.

Seguramente en esa situación tanto Massa como Urtubey y Pichetto optarían por facilitar una candidatura competitiva, a riesgo de obtener un resultado cuya irrelevancia favorecería la polarización, la reelección de Macri y probablemente la futura no-gobernabilidad del sistema.

NO PELEA

En cambio, si la señora de Kirchner elige no pelear por la presidencia (sea dando un paso atrás para favorecer la unidad electoral del peronismo o dando la pelea por otro cargo), entonces sí Massa, Urtubey y Pichetto competirían con ganas por una candidatura que, en esas condiciones, pondría al candidato resultante en condiciones de pelear directamente con Macri para decidir, casi seguramente en primera vuelta, el próximo Presidente.

Así leídas, las jugadas del peronismo alternativo y las de Lavagna (complementariamente, las del progresismo) no son divergentes, sino complementarias. Al menos hasta junio, cada cual atiende su juego, pero todos se sienten trabajando para un objetivo común.

El propio Lavagna lo señaló con nitidez el martes por radio: "Sobre mediados de año, uno debería saber con claridad si efectivamente hay posibilidad de una alternativa que no sea más de lo mismo''.

Jorge Raventos

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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