Martes, 26 Febrero 2019 00:00

La cuestión de la ciberseguridad

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Hay países que no pueden darse el lujo de no invertir dinero y tiempo en ciberseguridad para evitar situaciones dramáticas. En la Argentina, por suerte, estamos lejos de los focos de conflicto.

 

En una sociedad donde uno de los principales activos es la información, es lógico que el mundo entero se ocupe justamente de la ciberseguridad o de la seguridad de la tecnología de la información. Por supuesto que en lo primero que se piensa es en la protección de los datos de usuarios, empresas u organizaciones privadas. Pero en términos estratégicos los países también están sometidos a esta clase de riesgos o ataques cibernéticos, en particular aquellos que se encuentran en conflictos militares.

Países que, por sus características, su ubicación en el mundo, por su historia, deben dar importancia a estas cuestiones porque de hecho reciben ataques casi permanentemente. Esto ocurre en Medio Oriente; en Europa; en Asia y en menor medida en América Latina, pero nadie está exento. Generalmente, las redes de crimen organizado (que involucran a organizaciones y hasta países) en su intento por desestabilizar, eligen como objetivos estratégicos de sus ciberataques a reuniones que concentran a la crema del establishment global, como, por ejemplo, el G20 o el Foro Económico Mundial en Davos.

En última semana de enero, tuve la oportunidad de asistir a Cybertech 2019, una conferencia sobre cuestiones de ciberseguridad que se desarrolló en Tel Aviv, invitado por el gobierno de Israel, y fue realmente muy impresionante, primero. conocer más detalles de este mundo y obviamente dimensionar hasta qué punto estamos, por suerte, en Argentina, lejos de los focos de conflicto. Israel es un país que presenta una cantidad muy significativa de disputas con países de la región, con los palestinos por la franja de Gaza; reciben amenazas permanentes por parte de Irán, que es una potencia regional que abiertamente pretende la desaparición del Estado de Israel y también atraviesa una relación muy tensa con El Líbano y con Siria; estos son sus principales enemigos, aunque no los únicos. Por cierto, es una sociedad muy singular, donde las fuerzas armadas ocupan un papel preponderante y especial.

Tres puntos importantes para destacar de esta conferencia sobre ciberseguridad

En primer lugar, hay países que no pueden darse el lujo de no invertir dinero, tiempo y sobre todo generar los recursos humanos y tecnológicos en ciberseguridad para evitar situaciones dramáticas. Tal es el caso de Israel que soporta una cantidad notable de ataques, desde los típicos virus a los que todos estamos sometidos hasta aquellos que apuntan no solamente a los dispositivos móviles que usamos o a las computadoras sino a las redes o directamente a la nube, donde hay información crítica guardada.

Y estos ataques son cada vez más sofisticados porque los hackers o los especialistas en generarlos son personas especialmente entrenadas para eso. De hecho, muchos tienen no solamente formación en sistemas sino fundamentalmente formación militar, a punto tal que las propias fuerzas armadas tienen divisiones específicas para entrenar a su gente no solo en defensa sino también en ataque.

Constituye una parte más del entrenamiento militar y una parte muy importante. Por día, en promedio, hay literalmente miles de ataques de diferentes orígenes, y se hace muy difícil determinar quién está detrás de ellos y de dónde provienen porque hay formas de efectivamente engañar, de cubrirse, para no develar quién es el enemigo. Pero hay ciertos patrones ya identificados donde en general son los enemigos tradicionales los que también están detrás de estas clases de amenazas no convencionales. Hoy en día, los ciberataques pueden enfocarse al sistema eléctrico, a los datos de la salud de un país o al sistema de aviación que está prácticamente digitalizado en su totalidad. Al respecto, el Jefe de seguridad cibernética e información de la Autoridad de Aeropuertos de Israel, Roee Laufer, detalló que se tienen que bloquear tres millones de intentos por día destinados a violar la “cerca virtual” de las protecciones de ciberseguridad que la autoridad aeroportuaria ha construido para proteger el funcionamiento de los aeropuertos y pasos fronterizos que opera.

El segundo punto es la enorme cantidad de efectos colaterales positivos que surgen de invertir en ciberseguridad. En otras épocas, con amenazas de seguridad más tradicionales, se mejoraba, por ejemplo, la ingeniería para hacer puentes militares y esto era trasladado luego a obras de infraestructura civil. Un ejemplo son los ingenieros franceses que iban con el ejército de Napoleón que tuvieron luego un rol importante en la construcción de rutas. Otro ejemplo de estas latitudes, en Argentina gracias al tren, Roca podía sofocar las rebeliones de gobernadores en el interior del país, que no se adaptaban a la centralización de la autoridad, en un día o en dos cuando antes se precisaban semanas o meses, si es que las fuerzas federales llegaban. Como vemos, la infraestructura siempre sirvió no solamente para fortalecer el poder, sino que tuvo un impacto fundamental para la vida de la sociedad.

Mucho más adelante incluso, internet también tuvo su origen militar y luego se utilizó para otros fines. Lo mismo ocurre con la inversión en ciberseguridad, hay todo un ecosistema de empresas, hay un vínculo notable con el sector privado, con las universidades, donde las externalidades positivas de toda esta inversión, de la formación de recursos humanos son realmente espectaculares. De hecho, Israel se convirtió en una potencia en esta clase de empresas de alta tecnología, especializadas en seguridad, pero también en otros servicios muy importantes para la vida cotidiana. Por ejemplo, hay empresas desarrollando productos para que podamos prescindir de los passwords o claves que usamos a diario, para cuentas bancarias, de mail, etc., cuyo olvido no solo nos produce dolores de cabeza sino importantes pérdidas de información.

En esta conferencia, había cientos de empresas que estaban vendiendo sus servicios, todas ellas vinculadas a la ciberseguridad, donde la enorme mayoría de los ingenieros o de los especialistas que estaban trabajando en ellas habían pasado por el Ejército. Se da de esta manera un encuentro virtuoso entre Estado, sector privado, universidad, sociedad civil donde hay una puerta giratoria que alimenta muchísimo las posibilidades de innovar y de generar empleo y de liderar en esta materia, cada vez más importante en el mundo. Israel es el segundo país, luego de Estados Unidos, en inversión y en capacidad en ciberseguridad y verdaderamente esta plataforma autosustentable se ha convertido en un gran negocio y ha generado una cantidad impresionante de empleo joven.

Por último, el tercer elemento es que el liderazgo de Israel en ciberseguridad es producto de la decisión del gobierno de calificarla como una de las prioridades económicas nacionales. Al sur de Tel Aviv, a una hora en auto, se encuentra la ciudad de Beer Sheva, con la Universidad de Ben Gurion (BGU) y todo un parque de alta tecnología donde la idea fue generar una especie de Silicon Valley de la ciberseguridad. Esto es triunfo de una política pública, fue el primer ministro Benjamín Netanyahu quien tuvo esta visión y declara en 2014 a esta ciudad como la capital de la ciberseguridad de Israel. A tal efecto dispuso un directorio especializado, con gente con mucha experiencia en el manejo de empresas en el sector privado, que tiene como función coordinar justamente estos esfuerzos y potenciar este círculo virtuoso entre estado, sociedad, sector privado, universidades, centros de investigación.

Obviamente hay una constelación importante de países que están invirtiendo en ciberseguridad y donde hay potencias militares, como por supuesto, Estados Unidos, varios países de Europa, Rusia y China. Pero el caso de Israel es notable porque tiene que ver con su tamaño y con el hecho de estar sometido a tanta presión por parte de sus vecinos. Así, lo que al principio nació de circunstancias desafortunadas se ha convertido en la principal ventaja de Israel, que ha logrado indudablemente destacarse en un área que es muy competitiva y que requiere una enorme inversión en capital humano. En efecto, Israel se ha convertido en el segundo mayor exportador mundial de tecnologías de ciberseguridad y referente en el sector.

Creo que es un caso interesantísimo para estudiar y del cual podemos aprender y aplicar en la Argentina, donde las fuerzas armadas tienen todavía que reencontrar nuevas formas de reinsertarse en la sociedad, y sobre todo de convertirse en una fuente de prestigio, para que muchos jóvenes quieran formar parte de ellas y luego aplicar su experiencia en la vida civil.

Sergio Berensztein

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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