Viernes, 29 Marzo 2019 00:00

El calor de la calle y la calentura del Presidente

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El Gobierno empieza a darse por enterado de que hay un malestar creciente en la calle y alcanza a su propio público. La actitud presidencial de afrontar con vehemencia estos momentos especialmente aciagos es probable que no sea suficiente para recuperar terreno perdido.

 

El gobierno empieza a darse por enterado de que hay un malestar creciente en la calle y alcanza a su propio público, a su propia coalición electoral y en su propio partido. Habrá que ver si es capaz de sacar las conclusiones adecuadas o si preferirá la autoafirmación retórica y la repetición.

Entre las claves de la victoria electoral de Raúl Alfonsín en 1983 hay que contabilizar los cambios moleculares que se produjeron a lo largo de los meses anteriores en el seno de los círculos amistosos y, sobre todo, familiares de amplios sectores de las clases medias trabajadoras. En esos ámbitos, más íntimos y contenidos (y también más influyentes) que los del llamado debate público, la agenda temática que enarbolaba el líder radical perfilaba como más pertinente y tranquilizadora que la que presentaba un peronismo todavía remiso en su renovación.

En la mesa familiar de muchos barrios obreros, el padre militante sindical y defensor de las banderas tradicionales del justicialismo empezaba a perder la discusión con su hijo estudiante, inquieto por las denuncias de pacto militar-sindical y defensor apasionado de los derechos humanos. El arbitraje materno paulatinamente se iría inclinando por la posición del hijo y ese vuelco se objetivaría en las urnas.

Es posible que en 2019 el oficialismo actual esté sufriendo un deslizamiento parecido, de allí la calentura que ahora confiesa con énfasis el Presidente y su apelación al aguante.

OPTIMISMO PROFESIONAL

La Casa Rosada no puede sino registrar lo que las murallas de optimismo profesional de su entorno procuran asordinar: sus argumentos ya no convencen como antes a sus propios votantes, los contrastes de la gestión (no sólo los económicos: no hay que olvidar los del ámbito jurídico, como la falta de diálogo con una Corte Suprema a la que se intentó operar; o los políticos, como la sucesión de cortocircuitos que recorre su coalición electoral o los desmanejos de la inteligencia) se vuelven cada vez más difíciles de sostener en la conversación cotidiana.

Ya no se trata, por otra parte, de confrontar con interlocutores del kirchnerismo, a los que los seguidores oficialistas podían echar flit con rápidas y fáciles réplicas sobre la herencia recibida, alusiones a los cuadernos del chofer Centeno, citas de Fernández Díaz o de Feinmann y escuchas telefónicas propaladas por Majul. Ahora, en cambio, la base de Cambiemos tiene que defender a su gobierno en temas álgidos como la inflación que desobedece los pronósticos oficiales, el dólar que se dispara, la pobreza que se incrementa o las tasas escaladoras frente a argumentos de otra índole, cuyas fuentes pueden ser desde Roberto Lavagna hasta Ricardo Alfonsín, desde el socialismo que gobierna Santa Fe hasta Marcelo Tinelli o el ex embajador de Macri en Estados Unidos, Martín Lousteau, o dirigentes empresarios grandes y medianos.

Es sin duda valiente la actitud presidencial de afrontar con vehemencia estos momentos especialmente aciagos. Es probable, sin embargo, que ese gesto no sea suficiente para recuperar terreno perdido. Necesitaría como mínimo un éxito notable en algún campo que se encuentre entre las prioridades de la agenda de la sociedad. Necesitaría prestarle atención a esa agenda. Y necesitaría explicar cómo imagina un segundo gobierno dado que, a juzgar por las encuestas actuales, difícilmente pueda esperar un cambio sustancial de las relaciones de fuerza legislativas que hoy imperan.

FUEGO AMIGO

Quizás es la percepción de que abajo se mueven esos estados de ánimo crecientemente escépticos lo que impulsa reacciones en los planos medios y superiores de la coalición oficialista.

El radicalismo está agitado y amenaza con apartarse de Cambiemos. El más que centenario partido debe, por sus normas internas, aprobar en una convención su participación en frentes o alianzas electorales. De hecho, fue la convención radical realizada en 2015 en Gualeguaychú la que dio luz verde a la constitución de Cambiemos y a su presentación en aquellos comicios que llevaron a Macri a la Casa Rosada. Este año debe haber una nueva convención para que la UCR pueda orgánicamente avalar la alianza. Y sucede que no es para nada seguro que lo haga, razón por la cual esa reunión, que debe ser convocada por el Comité Nacional, se viene postergando (ahora se supone que recién ocurrirá a fines de abril o mediados de mayo).

El presidente de la convención nacional de la UCR es el cordobés Jorge Sappia, y él ha opinado (en La Política Online) que "si no hay un giro de 180 grados, al radicalismo no le queda otro camino que terminar con Cambiemos". Sus opiniones son muy francas: "Desde que asumí la presidencia de la Convención, siempre tuve una posición crítica, en especial porque disiento de la conducción política del Estado. Han dejado al Estado en una situación de desnutrición absoluta, es un Estado a la deriva en manos de las corporaciones financieras que son las que dirigen la economía, que nos llevaron a la situación a la que estamos ahora, con la aquiescencia del Ejecutivo. Por eso, salvo un cambio fundamental, la permanencia del radicalismo en Cambiemos está agotada". Sappia acompañó a Ricardo Alfonsín a entrevistarse con Roberto Lavagna.

Otra figura importante de la UCR, Federico Storani, también expone sus reticencias, considera que puede haber mejores candidatos que Mauricio Macri para la coalición y se queja de que la Casa Rosada no habilita una PASO, en la que a él le gustaría respaldar a Martín Lousteau como candidato a presidente. Como no se consigue ni esa interna ni la constitución de una conducción colectiva que defina las políticas públicas, no descarta la búsqueda de esos objetivos en otro espacio. Por ejemplo, el que se empieza a configurar alrededor de Lavagna. "Todas las opciones están puestas sobre la mesa".

Entre las opciones no hay que descontar que el radicalismo, por temor a una convención borrascosa que pueda determinar una ruptura partidaria, suspenda sine die el encuentro y deje en libertad de acción a los distritos para que cada uno determine la táctica electoral que considere más conveniente.

TODOS LOS FUEGOS

Si los radicales están así de inquietos, también en el seno del Pro se cuecen habas. La liga de gobernadores del Pro -María Eugenia Vidal, Horacio Rodríguez Larreta- observan con preocupación que la caída de la imagen del gobierno nacional (empezando por la del Presidente mismo) afecta sus chances en los distritos que ellos encabezan. Tanto una como el otro han caído en las encuestas (unos cinco puntos cada uno) y si bien todavía eso no entraña un riesgo existencial, en el tiempo que falta hasta el comicio la situación puede modificarse.

Para citar una sola de las múltiples situaciones posibles: ¿qué pasará si se hacen realidad las conjeturas de una candidatura de Marcelo Tinelli a la gobernación bonaerense bajo el paraguas de un peronismo unificado? ¿Qué ocurriría si a eso se sumara una dispersión radical, con fragmentos del partido encolumnados tras una candidatura que desafíe a Cambiemos?

En la carta de tormentas que cruzan el Pro hay que registrar el affaire de la investigación clandestina sobre la gobernadora Vidal que apareció en los archivos del espía Marcelo D'Alessio. El sujeto declaró a la Justicia que trabajaba para dos cuadros de la AFI, la agencia de inteligencia oficial, conducida por un amigo personal del Presidente, el broker de futbolistas Gustavo Arribas, y una connotada dirigente del Pro, Silvia Majdalani. Es razonable que María Eugenia Vidal, que disciplinadamente acató la directiva de la Casa Rosada y no desdobló la elección presidencial para no perjudicar al Presidente, se encuentre ahora perpleja ante estos hechos misteriosos.

Como para mostrar que conserva cartas de autonomía, la gobernadora decidió cerrar la grieta con los sindicatos docentes de su provincia, aceptó aplicar la cláusula gatillo para equipar la inflación que el gobierno rechazara en 2018 y aceptó pagar una compensación por la pérdida salarial de 2018, como demandaban los gremios. Aunque no se la quiera definir de ese modo, es una política correctiva de la linea de confrontación sistemática que se ensayó el año pasado, en beneficio de una búsqueda de consensos.

En el fondo de estos acontecimientos se recorta (a la espera de confirmación) lo que quizás sea el principal error estratégico del comando electoral de la Casa Rosada: la apuesta prioritaria a una polarización con la señora de Kirchner, destinada a encerrar al electorado en una alternativa fatal, donde el remedo de Yo o El Diluvio vendría a ser,: o el gobierno o el retorno al kirchnerismo.

La señora de Kirchner parece estar eligiendo un juego que dejaría al gobierno afeitado y sin visita: sin poner condiciones ni pedir nada a cambio, está retirando los candidatos de su corriente Unión Ciudadana en los distritos más importantes (lo hizo en Córdoba, lo acaba de hacer en Tucumán) para dar apoyo a los candidatos locales de la liga de gobernadores (Juan Schiaretti en Córdoba, Juan Manzur en Tucumán) y facilitar así un triunfo del peronismo (o, lo que es lo mismo, una derrota de Cambiemos).

RESPONSABILIDADES

Ricardo López Murphy, uno de los primeros socios políticos de fuste que tuvo Mauricio Macri, viene de destacar las dificultades que supone ser Presidente y simultáneamente candidato en una situación crítica como la que atraviesa el país.

El gobierno ha padecido largamente esa dificultad, ya que ha hecho depender su política de sus estrategias electorales.

Por más "caliente" que se declare el Presidente, por más aguante que reclame, lo que la crítica situación exige es acción y eficacia. Una lectura adecuada de los consensos que está aguardando la mayoría de la sociedad. Y una disposición a buscar acuerdos y a ponerlos en práctica de manera ostensible, cambiando orientación y hombres por decisión propia antes que esos cambios ocurran por mera imposición de las cosas.

Jorge Raventos

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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