Martes, 02 Abril 2019 00:00

¿El ataque final?

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“Los muertos guardan el suficiente parecido con los aún vivientes, como para que sea difícil conservar frente a ellos una disposición neutral”
Fernando Savater

 

Esto es lo que sentimos al escribir estas reflexiones, viendo la enceguecedora terquedad de los corruptos kirchneristas y los camaleónicos peronistas “federales”, en su embestida contra el gobierno de Cambiemos.

Todos ellos, como si su muerte política no fuese más que una simple conjetura poco verosímil, han alineado sus fuerzas, su dinero, sus “correveydiles” y alguna prensa que se mantiene al acecho “por las dudas”, a fin de disparar con armas de grueso calibre contra un gobierno que por primera vez en años los está obligando a sentirse los “segundos” en la carrera hacia la meta.

¿Para ellos? Insoportable.

Se preguntan en la trastienda de sus reuniones: “¿será posible que yo también…como los demás?, recordándonos aquel personaje de Evelyn Waugh al que cuando le diagnosticaron una dolencia mortal, comentó para su coleto: “¿Morir yo? ¡Pero si siempre he bebido el mejor clarete!”

Para ellos, todo se concentra en la idea de tratar que creamos en su atractivo especial, que haría deseable prolongar su vigencia política para siempre, a fin de que “como entonces” siguieran trayéndonos la buenaventura de unos discursos inacabables que pretenden disimular su patética ineficiencia.

Hay que oír, por ejemplo, al señor Duhalde –presidente por casualidad “causada”-, recordándonos que él “manejó” la provincia de Buenos Aires por 30 años y nunca la pobreza había alcanzado los niveles de hoy, sin mencionar que no contaba con estadísticas confiables. El hombre que tiene el desparpajo de decirnos recién ahora que su “ungido”, el luego Presidente Néstor Kirchner, le confesó alguna vez que su esposa Cristina Fernández era “bipolar”.

Aunque por lo visto a través de las investigaciones judiciales en curso, debe ser (¿Y quizá también lo fue su marido?) más bien “unipolar” por la concentración con que se dedicaron ambos a juntar billetes “verdes” obtenidos ilícitamente para esconderlos hasta en los entretechos de sus casas.

Es tal el erotismo que tratan de sostener los peronistas cuando hablan de las hazañas políticas de su partido que nos condujeron adonde llegamos - es decir, la miseria, la desinversión, el embrutecimiento popular y el aumento brutal de las plantillas de empleados estatales y provinciales-, que de a ratos hay quienes se sienten temporalmente atraídos por la exuberancia de los coloridos relatos de quienes nada se exigen a sí mismos, trabajando como siempre por su “reproducción” eterna en los sitiales del poder.

Mirando en derredor con detenimiento, uno comienza a darse cuenta de que tenía mucha razón George Bataille cuando definió el erotismo como “la afirmación de la vida hasta en la muerte”. Esa muerte a la que hemos llegado en virtud de las malandanzas de quienes intentan volver recitando sus mismas plegarias decadentes de siempre.

Por otro lado, ¿por qué es necesario el “consenso” que ahora predican con cara de buenos pastores cuando están en el llano? ¿Será el mismo que caracterizó el autoritarismo de casi todos sus gobiernos donde el mismo se verificaba únicamente entre conmilitones? ¿Olvidan acaso que, en las justas deportivas, las guerras y los concursos literarios, - por decir lo menos-, hay quienes pierden y quienes ganan?

¿De qué grieta nos está hablando un peronismo supuestamente “ilustrado” mientras alimenta la quimera de una sociedad inerte que no sea capaz de distinguir entre sus aberraciones conceptuales y el valor de la ética y la moral?

¿Pretenden que bajemos los brazos quienes seguimos detestando la historia de un movimiento corrupto que en forma sistemática y descarada nos ha ido expoliando a través de los años?

No nos tiembla el pulso al escribir que el peronismo, cual eximio alquimista, ha estado SIEMPRE obsesionado con el elixir de su eterna juventud política.

Una “juventud” para la que trabajan sus partidarios con gestos y apariencias de lozanía sin igual, porque son decididamente incorregibles (Borges dixit).

Creemos que habrá que estar muy atentos a las nuevas estrategias que utilizarán para “embarrar la cancha” en la que debe jugar Cambiemos.

Muy probablemente, estarán presididas –como siempre-, por su apelación imperecedera acerca de que ellos saben “cómo hacerlo” (¿), porque la oferta de inmortalidad que intentan vendernos una vez más, ocupa todavía una cuota importante dentro del espíritu de algunos incautos.

Sobre todo entre aquellos holgazanes que insisten en vivir sin esfuerzo; y muchos jóvenes que no conocen la verdadera historia “justicialista” NI SE PREOCUPAN POR LEER ALGO AL RESPECTO, MECIENDO AL VIENTO PANCARTAS AGRESIVAS CON LAS QUE DENUESTAN A QUIENES PENSAMOS DE MANERA DIFERENTE.

De lo que se trata hoy, según parece (entre otras muchas “pulsiones manieristas”), es de revalorizar a Tinelli y sus “bailando”, acogido con beneplácito –como no podía ser de otra manera-, por muchos discípulos irredentos del fallecido “león herbívoro”.

A buen entendedor, pocas palabras.

Carlos Berro Madero
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