Viernes, 03 Mayo 2019 00:00

Santa Fe: la última verdad se juega el 16 de junio

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Especulaciones al margen, el electorado tendrá la última palabra dentro de un mes y medio, cuando se cuenten los votos el domingo por la noche.

 

Sabemos que las elecciones PASO se convocan para que los partidos políticos o las coaliciones decidan sus candidaturas. Supuestamente resuelven diferencias internas, pero lo que las disposiciones legales no pueden impedir son las interpretaciones de estos singulares procesos electorales, interpretaciones que han dado lugar a que se considere que más que una elección interna se trata de una suerte de primera vuelta en un imaginario sistema de ballotage cuya resolución definitiva serían las elecciones previstas, en este caso, para el próximo 16 de junio.

¿Es así? Más o menos. Sin duda que la cantidad de votos obtenidos por los partidos son un síntoma o un termómetro de representatividad. Y si bien sería apresurado asegurar que los resultados de la PASO condicionan los resultados de la elección general, convengamos que algo dicen, aunque lo que digan esté sometido al paso del tiempo y a los cambios que a veces suele incluir el tiempo en las preferencias políticas de los votantes.

Más allá de especulaciones, por lo pronto hay que destacar no solo que las elecciones se celebraron con absoluta normalidad, sino que la oferta de candidatos por parte de los partidos y coaliciones fue excelente. María Eugenia Bielsa, Antonio Bonfatti, José Corral y Omar Perotti pueden despertar adhesiones y rechazos -y está bien que así sea- pero lo que una mirada política -y diría, histórica- debe admitir, es que se trata de personas de bien, dirigentes con experiencia política y de gestión, un dato a tener presente cuando tanto en el orden nacional como en algunas provincias hay candidatos que más que una trayectoria lo que disponen es de un prontuario, cuando no de un pedido -o de varios pedidos- de captura.

Una primera mirada sobre los números del domingo, nos dicen que el candidato más votado fue Antonio Bonfatti, mientras que la coalición que sumó más votos fue la del peronismo, la única fuerza política en la que efectivamente hubo una interna. El otro candidato, que con casi el diecinueve por ciento de los votos no puede ser descartado, es José Corral de Cambiemos. El actual intendente de la ciudad capital fue el dirigente más votado en su ciudad, mientras que en Rosario la performance de Cambiemos no fue ganadora -de hecho, retrocedió con respecto a las elecciones de 2017- pero como lo reconocieron dirigentes de otros partidos “la marca” Cambiemos sigue siendo competitiva y lo que la experiencia enseña es que en estos temas nunca conviene subestimar a los rivales.

El peronismo santafesino, por primera vez en muchos años ha resuelto sus diferencias a través de un proceso de selección de candidatos cuyas reglas de juego fueron establecidas de antemano y que los participantes -si le vamos a creer a sus declaraciones- estarían dispuestos a respetar. Por otra parte, su candidato a gobernador, Omar Perotti, es un dirigente que suma a su experiencia su condición de moderado, una condición por la que gana adhesiones, pero también críticas, sobre todo de sectores internos de su movimiento para quien esa moderación es algo así como una identificación con los poderes del status quo.

Dicho con otras palabras, el peronismo lleva como candidato a un dirigente que para los ojos recelosos de la sociedad es lo que menos se parece a la imagen que esa misma sociedad se ha hecho de un peronista típico, nada novedoso en esta provincia que bajo este signo político fue gobernada por Carlos Reutemann en dos ocasiones, una mención oportuna ya que muchos, por diferentes y encontrados motivos, le adjudican a Perotti un perfil político muy parecido al del conocido corredor de Fórmula Uno.

Antonio Bonfatti, sin duda ha hecho una buena elección. El ex gobernador y actual presidente de la Cámara de Diputados, ha sido legitimado con una suma de votos extendida a lo largo y a lo ancho de la provincia, lo que demuestra que el ejercicio del poder no necesariamente desgasta cuando las cosas, no sé si se hacen muy bien, pero se hacen, y en algunos casos se hacen bien, a juzgar por la persistencia de la lealtad política del electorado.

José Corral, por su parte, ha insistido en que las Paso son apenas un punto de partida y que lo más importante -el punto de llegada- aún está abierto. En algo más de un mes y medio veremos si esta afirmación se confirma o no fue más que un intento legítimo de explicar una realidad que -a decir verdad- solo una importante dosis de optimismo puede considerar como favorable.

Corral no es el único candidato con dificultades. Bonfatti ha hecho una muy buena elección, pero si las PASO dicen algo sobre las futuras elecciones generales, la ventaja obtenida por el peronismo con la suma de sus votos internos puede parecer al primer golpe de vista como irreversible, siempre y cuando, claro está, los votos de Bielsa vayan a Perotti, algo que puede ser posible, aunque nadie lo puede asegurar de manera absoluta.

Una elección, como me dijera alguna vez un político veterano, la gana la fuerza política con mejores condiciones para “robarle” votos a sus adversarios. Los electorados no están en el aire, pero tampoco son cautivos. ¿Pueden cambiar de opinión en cincuenta días? Me parece difícil, pero nadie firmaría un documento hipotecando la casa para sostener lo contrario, sobre todo en sociedades tan volátiles políticamente como son las nuestras.

El mes y medio que falta para las elecciones a gobernador le van a permitir a Corral hacer realidad lo que dijo la misma noche del escrutinio de las PASO, es decir, que lo más importante aún está por jugarse. ¿Será así? Puede ser, pero admitamos que la apuesta es difícil, porque, así como en 2017 las condiciones nacionales fueron muy favorables para la victoria política de Cambiemos en la provincia, esas mismas condiciones nacionales hoy no están presentes -por lo menos hasta la fecha no lo están en esa intensidad- y no hay indicios que de acá al 16 de junio las condiciones vayan a cambiar de manera decisiva.

Así y todo, el actual intendente de la ciudad de Santa Fe dispone de una virtud importante para poner en juego en esta campaña: su excelente gestión en la ciudad de Santa Fe. En efecto, el proceso iniciado por Mario Barletta y continuado por él durante dos gestiones, ha sido considerado con justicia como el más transformador de la ciudad desde los tiempos de este otro gran intendente que fue Ramón Lofeudo. El gran desafío que se le presenta a Corral es convencer al resto de la provincia que lo que hizo en la ciudad capital puede hacerlo en todo el territorio. El otro desafío - o riesgo- es evitar caer prisionero de la polarización del denominado voto útil entre Bonfatti y Perotti.

En nuestra ciudad los resultados de las Paso a favor de Emilio Jatón son por demás de significativos, aunque en el espacio acotado de una ciudad su principal contendiente, Niky Cantard, afirma que está en condiciones de dar una batalla que a primer golpe de vista parece imposible, pero como muy bien dice el refrán, la única batalla perdida es la que no se libra. Quedará pendiente para analistas políticos evaluar por qué en una ciudad en la que Cantard se presenta como la continuidad de una gestión que merece la aprobación de una significativa mayoría de vecinos, no pudo lograr que esas simpatías se trasladaran a las urnas o que el electorado haya preferido un candidato que en términos políticos carece de antecedentes, más allá de que sea avalado por la colación política que gobierna la provincia.

De todos modos, las adhesiones a Jatón no asombran, porque esta tendencia se viene manifestando desde que este periodista incursionó en la política regional de la mano de los dirigentes del socialismo que han encontrado en él la posibilidad de ganar una ciudad que hasta el momento se les mostraba esquiva. Las adhesiones que despierta Jatón están fuera de discusión, aunque hay legítimos interrogantes respecto de sus condiciones como gestor de políticas públicas, dudas que inevitablemente despiertan quienes llegan al espacio público promovidos no por su práctica política, sino por los efectos que en las actuales sociedades de masas despierta la imagen televisiva.

Especulaciones al margen, lo cierto es que para la disputa a gobernador hay tres candidatos, algunos con posiciones más ventajosas y otros más comprometidas. Algo parecido ocurre en nuestra ciudad. En todos los casos, lo que nunca hay que dejar de tener presente es que la “última verdad” no nace de las especulaciones, los pronósticos y los cálculos, sino del prosaico y realista conteo de votos que se realizará el 16 de junio a la noche.


Rogelio Alaniz

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