Miércoles, 29 Mayo 2019 00:00

La verdadera grieta

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“Hay quienes creen que una vulnerable cáscara es su verdadera identidad y la terminan confundiendo con un rostro verdadero, FABRICADO A COSTA DE VIOLAR LA VERDAD”
- Thomas Merton

 

Una parte del periodismo y algunos analistas sociales, intentan convencernos hoy día que una “grieta” consiste en las diferencias antagónicas cuasi violentas que existen entre dos sectores de la política que aspiran a conducirnos –según ellos-, por caminos ideológicos diametralmente opuestos.

Manifestamos nuestro desacuerdo con este axioma, porque esto sería en todo caso la lucha normal entre dos creencias que compiten en el marco de la ley.

Creemos por el contrario que la verdadera grieta está constituida en realidad por dos mundos sociales que funcionan en planos diferentes: el de los individuos que arriban a la política (donde demuestran cuán rápidamente aprenden a medrar con ella), y el de la gente del común.

Cuando un individuo ingresa al plano que le permitiría, supuestamente, “interpretar” los deseos de mayorías de a pie de las que formó parte alguna vez, se convierte “ipso facto” en otra persona.

En efecto, no bien traspone los umbrales del nuevo círculo, cambia su vocabulario, el tono para relacionarse con sus antiguos compañeros de ruta –los prójimos con los que otrora viajaba en colectivo diariamente, por decirlo de algún modo-, su vestimenta y hasta sus viejas costumbres austeras.

Al poco tiempo, comienza a tratar de convencernos que para poder volcar en nuestro favor las políticas públicas desnaturalizadas por los que mandan, será necesario que comprendamos, ante todo, que una suerte de iluminación los ha convertido repentinamente en seres con una enorme capacidad para transformar las inequidades respecto de las mayorías, PERO A SU MANERA (que no resulta nunca ser semejante a la nuestra).

Comienza entonces a tratarnos con creciente frialdad y altivez, respondiendo con tono desabrido al antiguo clamor compartido allá lejos y hace tiempo, porque, según argumenta, los asuntos que se resuelven en el plano superior al que ha accedido, tienen un matiz diferente al verlas dentro del nuevo cobijo. Como si el sentido de las cosas pudiera mudarse por cambiarlas de lugar.

Eso da nacimiento a la verdadera grieta, QUE ES DE CARACTERÍSTICAS MORALES, porque comprobamos con dolor y enorme tristeza que nuestros ex compañeros de ruta no tienen un talento tan claro, ni su voluntad es tan recta, ni su corazón tan bueno, ni su presencia tan afable.

Y así llega el día en que sentimos haber perdido para siempre a aquellos que alguna vez nos pidieron su apoyo y su voto, asegurando que serían nuestros referentes en los círculos del poder.

Comprobamos recién entonces que su hipocresía les ha despojado de su identidad original, AUNQUE NOSOTROS SIGAMOS PERCIBIENDO CLARAMENTE QUE LA VERDAD SIGUE SIENDO SIEMPRE LA MISMA.

Esto no les interesa a nuestros ex compañeros, que, merced a un nuevo disfraz de apariencia grave y supuestamente filosófica, se olvidan que llegaron hasta allí para promover una vida mejor para todos.

Se generan así batallas interminables entre quienes quedan a ambos lados de la auténtica grieta (esta vez sí), reduciendo a un guiñapo las necesidades de “los de afuera”, sin que se vea remordimiento alguno por parte de quienes ingresaron “adentro” del sistema político.

Más aún, con el advenimiento del kirchnerismo, los que decidimos no acompañar con nuestro apoyo a un movimiento especialmente corrupto, llegamos a sufrir insultos de grueso calibre, como el calificativo de “boludos” que nos acaba de espetar hace pocos días el señor Alberto Fernández, por dar un solo ejemplo tomado al azar.

Al decir todo esto, nos vienen pues a la memoria unas palabras interpelativas del filósofo catalán Jaime Balmes que les aplicamos: “¿Quién eres tú? ¿Cuentas acaso con medios para cambiar tu destino en esa región que desconoces? Antes de desatar tu lengua con tus insensatos discursos, date una mirada a ti mismo, piensa en esa débil organización que el más leve accidente es capaz de traicionar, siéntate sobre tu tumba, recógete y medita”.

A buen entendedor, pocas palabras.

Carlos Berro Madero
carlosberro242gmail.com

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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