Viernes, 31 Mayo 2019 00:00

Los fantasmas rondan la elección presidencial

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Argentina es una obra de teatro de Shakespeare. Hay traiciones, hay gente que por acercarse al poder cambia de banderas y de ideología (dejan todo por lo que creen es un minuto de gloria) hay intrigas, hay miedos extendidos y hay traiciones.

 

Hay campañas, dudas, presiones, operaciones mediáticas, se divulgan mentiras a propósito que oscurecen el conocimiento del presente y de los tiempos que vienen. Todo ocurre mientras se agranda la grieta, entre vida democrática y populismo, por un lado y por otro emerge la ambición de llegar a la cumbre por parte de Sergio Massa, envuelto en mil dudas: ¿Se integra a Alternativa Federal o se pliega al cristinismo? Ayer, la convención de su Partido Renovador fijó la línea a seguir.

Pero a ningún político le sobra tiempo. En junio, ya, se deciden las eventuales alianzas y las fórmulas que intentarán consagrarse el día de las elecciones, que tampoco son lejanas.

Es importante subrayar que los que buscan consenso, amplitud de criterios, definiciones y fórmulas para poner en marcha al país han sido silenciados. La Convención Radical se lo advirtió lo mismo que sus dirigentes desde hace un tiempo que así como se presenta el PRO pierde frente a su adversario. O Cambiemos amplía sus bases y convoca a los mejores, llama a su socio radical y hasta convoca a peronistas dialoguistas o esta partida puede perderse.

¿Hay futuro? Por un lado, el kirchnerismo está casi seguro de ganar las elecciones que se deciden antes de finalizar el año y lo mismo pasa con el grupo íntimo que rodea a Mauricio Macri. El kirchnerismo ha ideado una fórmula, donde Cristina Fernández asoma como vicepresidente, tal vez con la expresa confianza que Alberto Fernández le otorgará el indulto sobre la pesada carga de juicios que la tienen de protagonista. Una exención implicará sacar del atolladero a su familia, que está profundamente ligada en muchos negocios creados en la provincia de Santa Cruz y otros gestados en Buenos Aires, al calor del griterío de los que la respaldan y la considera una víctima de los "liberales", de "los oligarcas". Todo un griterío mientras en la vereda de enfrente Lázaro Báez admite que sólo administraba los bienes de otro "que ya no está en la tierra".

Los juicios emprendidos contra Cristina Fernández no son banales. La causa Vialidad por la cual se ha tenido que sentar frente a los jueces gira en torno a los 3300 millones de dólares en obras que no fueron terminadas, pero sí se cobraron, aunque con sobreprecios. Junto con muchos que se quedaron con vueltos multimillonarios. La imagen o el estigma de José López tirando los bolsos con 9 millones de dólares en medio de la noche a los jardines de un convento es para el peronismo una vergüenza que cargará por décadas. Lo mismo que el descubrimiento de 4 millones de dólares en una caja bancaria a nombre de Florencia Kirchner. Los dos casos comparten un pasado triste como el cajón radical que quemó un 28 de octubre de 1983 Herminio Iglesias en la campaña presidencial contra Raúl Alfonsín al cesar la Dictadura Militar.

Pare no importar que Cristina Fernández acumule once procesamientos y seis juicios orales, una situación judicial más que compleja pero que ella con sus admiradores no se cansan de subestimar, de denigrar y de descalificar al juez Claudio Bonadio. El mismo que la procesó en la causa del pacto con Irán, en los casos del dólar futuro y los cuadernos de las coimas. Son escenarios donde está acompañada de una caterva de ex-funcionarios, muchos de los cuales confesaron o buscaron la protección de las autoridades con el correspondiente arrepentimiento. La de los "cuadernos” puede ser elevada esta semana a juicio oral.

Sus seguidores han asegurado sin inhibiciones, como en la década del setenta, que la Justicia (con mayúscula) y el Parlamento no "sirven para nada", porque si no existieran el país funcionaría igual. "La Jefa decide", la "Jefa arbitra", la "Jefa condena", todo lo que ella hace lo emprende en representación de los "denigrados". "Ella" es la voz del pueblo, la base de la existencia del populismo. "Ella" es la que convoca, denigra o exalta.

Por eso, con total impunidad, más el amparo de una de sus fieles seguidoras (la Presidenta de la Feria del Libro, por ejemplo) presentó su particular mirada en su espejo titulada "Sinceramente". Aquí, en la Argentina sintetiza el libro, sobresalió el esfuerzo de una dirigente decidida y autócrata llegada del sur patagónico donde logró ser una "abogada de éxito".

Es que, en gran parte del mundo, como en la Argentina de estos días no existen los principios elementales en política, tema del cual se ocupó el pensador (ya fallecido) Zygmunt Bauman en dos de su amplia bibliografía conocida: "Ética Posmoderna o Tratando en encontrar la Moralidad en el mundo contemporáneo" y "En busca de la Política". El político comprometido dice Bauman debe saber que los tiempos actuales son un recipiente de miedo y frustración, que buscan desesperadamente una vía de escape. " La vida individual -asegura Bauman- está sobresaturada de aprensiones oscuras y siniestros presagios". Es en ese momento en el cual aparecen los salvadores que salvan a la comunidad del naufragio.

Esto lleva a que se necesiten políticos coherentes, no "tránsfugas" como decían nuestros padres y abuelos. Según el Diccionario del uso del español, tránsfuga es "la persona que pasa huyendo de un sitio a otro". O, en la misma acepción: "Persona que abandona un partido o ideología y pasa a otro". Y, ampliado el término, incluye "defección, deserción, acomodaticio, desertor".

Es difícil de entender la presencia de Alberto Fernández como presidente de la propuesta cristinista. Ex- hombre de Menem, de Cavallo, ex funcionario relacionado con los seguros y el Bapro, ex mano derecha de Néstor Kirchner.

A partir del momento en el cual fue defenestrado por Cristina, circuló por todos los canales de televisión y por todas las radios conocidas y desconocidas explicando que esa presidenta era un peligro y que se había olvidado de las reivindicaciones planteadas por Kirchner.

Abogado, de buena formación en los temas de polémica contemporánea, creó su propio grupo de referencia de especialistas (Callao es su nombre) y siguió dando clases en la Facultad de Derecho de Buenos Aires. Por eso no se explica que haya dicho, teniendo en cuenta su formación, que los jueces que sentenciaron a los que rodearon a Cristina tendrán que rendir cuenta de sus fallos. Una afirmación que conlleva la venganza, que es una mala consejera. Pero, además, implica desconocimiento de principios elementales del derecho.

Del lado de enfrente del cristinismo, el macrismo flota en un río revuelto. El Presidente ha reiterado que nadie lo reemplazará en la candidatura. Por supuesto, está avalado por su Jefe de Gabinete, mano derecha y mentor Marcos Peña. Los que aspiran a taponar el retorno del cristinismo quisieran incorporar ya, no mañana, figuras de prestigio como Alfonso de Prat Gay o Martín Lousteau a la lucha electoral, desde puestos fijos en el Gabinete y a peronistas dialoguistas, dispuestos a tender puentes como Miguel Ángel Pichetto.

Hay quienes juzgan que el nombre y la tarea de un encanecido Macri de estos últimos años están quemados, su lucha fue en vano, no ha podido cumplir sus promesas elementales.

Más nombres están parados ya firmes en las arenas eleccionarias. Alternativa Federal, integrada por el triunfante cordobés Juan Schiaretti, Sergio Massa, Pichetto y el gobernador salteño Juan Manuel Urtubey es una de las agrupaciones que tienen votos que la avalan. Les falta la pata del manejo económico. Porque emergió una discordia con el exministro Roberto Lavagna.

Salvo que la disidencia no sea superada en las próximas semanas, Lavagna corre el peligro de pelearla solo. Justo en un momento donde el próximo gobierno tendrá que lidiar con el Fondo Monetario Internacional y una deuda externa muy abultada. Lavagna tiene antecedentes de prestigio: convirtió las secuelas de la crisis del 2002 en un crecimiento económico envidiable, negoció con los organismos financieros mundiales, apagó el incendio del default. Y ahora busca consenso, diálogo civilizado, sin grietas ni odios.

Hoy, finalmente, se conoce luego de la convención del Frente Renovador de Sergio Massa la mejor táctica electoral que eligieron. Massa está dispuesto a todo.


Daniel Muchnik

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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