Imprimir esta página
Viernes, 31 Mayo 2019 00:00

Movimientos, "espacios políticos", candidatos y el baile de la escoba

Escrito por 
Valora este artículo
(1 Voto)

 

Cambiemos con Macri, los K con la fórmula Fernández-Kirchner (el Fernández-Fernández es un gambeta de su pasado), Consenso 19 con Lavagna, Alternativa Federal con Schiaretti o Urtubey, Massa buscando su lugar... Todas las estrategias valen para intentar llegar a la Casa Rosada.

 

Aunque hasta el final no habrá certeza plena sobre las fórmulas que realmente competirán en las elecciones de octubre, lo que hasta ahora se entrevé permite reflexionar sobre algunas curiosidades.

Se sabe, por caso, que, aunque la Casa Rosada sostiene a pie firme la reelección de Mauricio Macri, no cesan las embestidas destinadas a relevar al Presidente de esa candidatura y sustituirla por otra mejor perfilada en las encuestas. Hasta altos mandos del oficialismo admiten esa vacilación, sea a través de discretas confesiones o de actos fallidos públicos. Esta semana, inclusive el lúcido gurú presidencial Jaime Durán Barba se apartó del guión de hierro al que suele atarse aquel entorno y admitió hablar de una eventual renuncia de Macri a su candidatura: "La decisión es del Presidente -dijo-. Si él piensa que su candidatura no es buena, no tendrá problemas en desistir. Es realista".

CANDIDATOS "PIANTAVOTOS"

Es evidente que sectores muy influyentes -no sólo los efusivos rebeldes del radicalismo- siguen operando para disponer de una candidatura mucho más competitiva que la que hasta el momento ofrece el oficialismo para enfrentar a la que promueve Cristina Kirchner.

Pero si el tan mentado "círculo rojo" sigue reclamando a Macri un paso al costado para preservar mejor el rumbo, en el otro borde la grieta también se registran movimientos, pese a que allí se ha consagrado la única fórmula que hasta ahora se vende como segura. Se sabe ahora que un extenso sector gremial del justicialismo cabildeó con la intención de solicitarle a la expresidente que se repliegue más atrás del segundo lugar que ella misma se asignó en el binomio electoral. Allí se argumentó que un nuevo paso atrás podría perfeccionar el objetivo que ella misma planteó, pues podría facilitar un acuerdo para confluir en una oferta electoral unificada del peronismo.

La propuesta se ahogó en la sopa: los peronistas alternativos, con Juan Schiaretti y Juan Manuel Urtubey a la cabeza, tomaron distancia de cualquier expectativa de unidad que incluya portadores ostensibles de kirchnerismo ("el pasado").

Se inclinan por ser opositores del oficialismo ("la recesión, la inflación") con personalidad política propia y diferenciada. Un camino que también ha emprendido, por su lado y con brújula propia, Roberto Lavagna.

Los hechos impidieron comprobar si entre los cabildeantes gremiales había alguno tan valiente como para formular aquel razonamiento ante la señora de Kirchner, virtual dueña, según las encuestas, del mayor caudal de votantes.

En cualquier caso, estos movimientos intestinos en los márgenes de la grieta constituyen otro rasgo curioso de este proceso electoral.

En las dos fuerzas que encarnan ese fenómeno hay reticencias a la postulación de sus respectivos jefes: ambos son considerados "piantavotos" u obstáculos para la ampliación de alianzas. La señora de Kirchner decidió asumir como disposición propia el paso atrás que imponía la realidad, una manera de decidir el formato y el tamaño de ese repliegue.

LOS FRENTES DE RECHAZO

Esta curiosidad se fundamenta en otra anterior: esas jefaturas enfrentadas -las dos- son rechazadas por aproximadamente las dos terceras partes del electorado. Según la mayoría de las encuestas, entre un sesenta y un setenta por ciento no votaría a la señora de Kirchner. Análogo es el procentaje de quienes no votarían (o no volvería a votar) a Macri.

La elección va camino, hasta ahora, de resolverse por la vía negativa.

En ese contexto donde impera el rechazo, el anuncio de la fórmula Fernández-Kirchner (la etiqueta Fernández-Fernández con la que se ha divulgado el binomio es una forma rápida pero engañosa de borrar los rastros del apellido distintivo) ha tenido impacto, provocado consecuencias.

Hasta ahora también "el camino del centro" se ha contaminado de negatividad. El mercado electoral de los "ni-ni" es el del doble rechazo (no al pasado kirchnerista, no al presente macrista) y no termina de hacer pie porque no llega a generar una estrategia y una estructura que apunten con eficacia y capacidad de convicción al futuro.

Roberto Lavagna siempre se concibió como vértice de un acuerdo radical-peronista-socialista (el centro progresista) y tomó distancia (desde que se puso las sandalias de protocandidato) una interna exclusiva o decisivamente teñida de justicialismo.

¿Podría haber aceptado (¿o podría aún aceptar?) una elección interna en la que participasen también todos sus aliados no peronistas? Su reticencia frente a una decisión electoral de las candidaturas ha sido hasta aquí un obstáculo para concretar una unidad del centro político.

Tal vez la renuencia de Lavagna habría amainado en caso de encontrar un acompañamiento electoral radical más significativo que el que obtuvo. Pero para que eso ocurriera sus amigos radicales deberían haber podido llegar a la reciente convención partidaria con un Lavagna fuerte en las encuestas y un peronismo alternativo predispuesto a la unidad. Pero ni la candidatura de Lavagna ha crecido suficientemente en los estudios demoscópicos ni la alternativa que Schiaretti lideraría exhibió unidad suficiente como para intensificar su fuerza atractiva en el seno de la convención radical.

Los amigos de Lavagna en esa asamblea contribuyeron a fortalecer y "levantar el precio" del centro crítico y negociador que lideró Alfredo Cornejo y que ahora se dispone a negociar con la Casa Rosada un nuevo status de Cambiemos, concebido como coalición de gobierno, no sólo electoral y parlamentaria.

En el libreto de Cornejo estará también el cambio de candidato presidencial de Cambiemos. O el fortalecimiento de la fórmula, esto es, la incorporación de un radical como candidato a la vicepresidencia.

MOVIMIENTOS Y “ESPACIOS”

Debilitados como están los partidos políticos, hace un tiempo que penetró en el léxico político el término "espacio": define uniones transitorias de elementos heteróclitos, vinculados por objetivos electorales de corto o cortísimo plazo. A diferencia de los "movimientos", a los que se les cuestiona congregar heterogeneidades, los espacios carecen de épica, liderazgo o verdades doctrinarias que amalgamen sus diferencias. Los movimientos suelen ser magmáticos; los espacios son más bien contractualistas...en un país que no respeta demasiado los contratos. Hasta la izquierda más ideológica arma sus espacios, que son más pequeños (una especie de Primera B de los espacios).

Al día de hoy, se observan cuatro "espacios", digamos, mayores. El oficialista Cambiemos (que está rediscutiendo su contrato societario), el espacio que empezó a congregar Roberto Lavagna (Consenso 19), el que tiene como socio mayoritario a Cristina Kirchner (que busca ampliar su composición) y la Alternativa Federal que motorizan Schiaretti, Urtubey y Pichetto.

¿Y Sergio Massa? Titular del Frente Renovador e impulsor de la Alternativa Federal, Massa está íntimamente convencido del diagnóstico que Miguel Pichetto le anticipó diez días atrás a Roberto Lavagna, cuando empezó a deshacerse la expectativa de unidad entre el Consenso 19 del ex ministro de Economía y Alternativa Federal: "Roberto, si vamos separados, sacamos 8 por ciento cada uno".

MASSA QUIERE SEGUIR JUGANDO

Ni Massa ni la mayoría de los seguidores del Partido Renovador quiere jugar en una opción que quede jibarizada por la polarización y las divisiones propias.

El tigrense sostiene que Alternativa Federal nació como "el peronismo de los gobernadores" y que Alternativa Federal debería tomar en cuenta el punto de vista de esos gobernadores. Un gran número de ellos (el tucumano Manzur, el entrerriano Bordet, el sanjuanino Uñac, para citar sólo a algunos), así como candidatos con posibilidades de convertirse en gobernadores, como el santafesino Omar Perotti, se inclinan por buscar caminos para una primaria que defina candidatos con el conjunto del electorado peronista y con los aliados que quieran acompañar, para presentar una alternativa muy competitiva a Cambiemos en la elección general de octubre.

El congreso del Partido Renovador le dio libertad a Massa para buscar un camino de ese tipo. Es probable que ese sea el primer paso de Massa hacia acordar con gobernadores y competir por la presidencia contra la fórmula Fernández-Kirchner en el espacio que conduce hasta el momento la expresidente.

Massa podrá argumentar que competir dentro de ese espacio no significa en modo alguno "ser socio" del kirchnerismo, sino darle batalla en su propio espacio y facilitar una victoria del peronismo sobre Macri.

Veremos qué nos deparan los días que restan hasta la inscripción de las alianzas y, luego, de las candidaturas. Más que un proceso electoral, éste parece el baile de la escoba.

Jorge Raventos

Visto 229 veces
Jorge Raventos

Latest from Jorge Raventos

We use cookies to improve our website. By continuing to use this website, you are giving consent to cookies being used. More details…