Miércoles, 19 Junio 2019 00:00

Massa se suicidó políticamente

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El regreso de Sergio Massa al cristinismo equivale a su suicidio político.

 

Resulta incomprensible y lejos del sentido común, que alguien que tenía su futuro asegurado como uno de los constructores del peronismo republicano y del post kirchnerismo que el país necesita, haya pegado un volantazo semejante para volver al chavismo K y al nacional populismo que tanto daño le hizo y le puede seguir haciendo a la Argentina.

Un tuit anónimo fue el que definió esto con mayor profundidad: El Frente Renovador fue el camino más largo para ir del kirchnerismo al kirchnerismo. Es insólito porque Massa dilapidó todo o casi todo su capital. Ese respaldo ciudadano que en su momento tuvo más de 5 millones de votos lo había logrado por el coraje y la capacidad organizativa de haber armado un partido que abortó las posibilidades de Cristina eterna. Dinamito la posibilidad de la reelección y eso fue reconocido. Pero esta mañana revivió y habilitó nuevamente el proyecto de que Cristina vuelva nuevamente al poder y vaya por todo, tal como había amenazado.

Massa había crecido ante la opinión pública con aquella firmeza desde la tribuna cuando dijo que “Si Cristina vuelve a aparecer, vamos a volver a frenarla como hicimos hace 4 años”.

Es una contradicción tan profunda que habilitó todo tipo de bromas y memes que llenaron las redes sociales. Solo les recuerdo algunos, los que no son irrespetuosos. Aquel del panqueque que se da vuelta en el aire y tiene la cara de Massa. A partir de ahí reapareció el emblema de la infidelidad y la traición partidaria llamado Borocotó que hasta tuvo la posibilidad de indignarse con Massa. ¿Y esa foto montaje donde Sergio aparece con la camiseta de River y la campera de Boca? O esa placa roja de Crónica que anunciaba como título catástrofe un último momento: “Massa se fue del massismo”

Es que fue desconcertante para sus seguidores y también para sus dirigentes, muchos de los cuales los fue perdiendo en cada movida. Los más K, se apuraron a volver a los brazos de Cristina como Felipe Solá o Daniel Arroyo. Su propio delfín en la intendencia de Tigre, Julio Zamora se mudó hace tiempo al Instituto Patria y ahora le generó un gran dolor de cabeza en su distrito y cuna del Frente Renovador.

Los peronistas más razonables huyeron despavoridos porque sienten que Cristina es el pasado, el autoritarismo y la cleptocracia.

Roberto Lavagna hizo rancho aparte y se llevó a Marco, su hijo y de inmediato se sumó Graciela Camaño que era una suerte de gran consejera y madre política de Sergio. Joaquín de la Torre, uno de los grandes armadores y ex intendente de San Miguel, hace mucho partió rumbo a María Eugenia Vidal.

Su fuerza se fue desperdigando por su falta de rumbo claro. La Avenida del medio con Margarita Stolbizer y contra la corrupción, se fue llenando de baches y se fue angostando. Hoy Massa solo habla del fracaso del gobierno de Macri y dice que su nuevo objetivo es participar de una gran fuerza opositora. Lo dijo esta mañana, en el seminario que organizó el grupo Clarín sobre “Democracia y Desarrollo”.

Allí no hizo ni una sola crítica a Cristina y elogió a Alberto Fernández con el que después de tomar un café acordado en la unidad básica C5N, llegó a un acuerdo. “Va a ser un gran presidente”, elogió Massita.

Marcos Peña ya lo había caracterizado como el dirigente menos confiable de la política argentina. Mauricio Macri rompió definitivamente con él cuando lo apodó “ventajita”. Pese a todo, Massa tiene una relación de amistad con Horacio Rodríguez Larreta y un excelente vínculo con María Eugenia Vidal. Todos arrancaron en la misma cantera: el ministerio de Bienestar Social que supo conducir Palito Ortega.

Massa ayudó a gobernar durante el primer año de Macri. Sobre todo, para apoyar leyes necesarias a nivel nacional y para conseguir mayoría en la legislatura de la provincia de Buenos Aires.

En aquel momento fue cuando Massa acompañó al presidente Macri y viajó a Davos, la cumbre económica y empresarial más famosa. Guillermo Moreno lo atacó bautizándolo “Macri blue” por ese tema. Y Massa le dio duro a Moreno, a Luis D’Elía y La Cámpora cuando ante una pregunta de Jorge Rial le contestó que no tenía nada que ver con esos personajes y juró que nunca más iba a volver al kirchnerismo. Que nunca más iba a apostar al pasado”. Este video tiene una firmeza en sus convicciones que lo hace imperdible.

Pero ese no fue su único amague para un lado para salir para el otro. Hasta hace poco negoció su pase al kirchnerismo con el comandante de La Cámpora, Máximo Kirchner y su lugarteniente, Wado de Pedro pese a que había puesto a esos muchachos en el centro de sus cuestionamientos. Varias veces prometió que iba a terminar con los ñoquis de La Cámpora y que “iba a meter presos a los corruptos porque le daba asco la corrupción”.

Cuando proponía la tercera vía, rechazaba el gobierno de los ricos de Macri y el gobierno de los ladrones de Cristina. Acaba de sumarse a esa banda.

Llegó a tanto el odio contra Massa de los personajes más cercanos a Cristina y de ella misma, que en las escuchas telefónicas que Jorge Lanata pasó el domingo se siente claramente como Eduardo Valdés, en forma oportunista y pragmática, le dice a Juan Pablo Schiavi que “al único hijo de puta que tenemos que traer es a Massa, es el único que tiene votos”. Eso explica muchas cosas y la desesperación de Cristina por ganar en primera vuelta de cualquier manera.

Y es directamente antológica aquella charla de Cristina con Parrilitudo cuando usa el mismo insulto contra Massa y contra Margarita Stolbizer y le pide directamente que lo emboquen a Sergio. Embocar en el diccionario de los pingüinos buitres, significa tirarle un carpetazo, extorsionarlo con alguna operación, intimidarlo con determinada acción directa que puede ser más o menos violenta. La más recordada y agresiva fue cuando un espía de los servicios de inteligencia de Cristina se metió con un arma en la casa familiar de los Massa y revolvió todo buscando material que ensuciara al fundador del Frente Renovador. El intruso fue condenado y está preso. El matrimonio de Sergio y Malena se enojaron mucho con Cristina pero le pegaron a Daniel Scioli. “Sos un forro”, llegó a decirle Malena que no tiene pelos en la lengua. Y en un programa de Los Leuco, ella llegó a decir que Scioli era peor que Macri y que en una posible segunda vuelta votaría por el actual presidente. Cambia, todo cambia.

Otra vez, también en Los Leuco, Massa y Margarita respondieron las agresiones tan fuertes de Cristina y Parrilli.

En uno de los spot de campaña, plantea que Massa es el único que le puede ganar a Cristina porque ya le ganó. Y aparecen las fotos de quienes Massa derrotó y quiere derrotar nuevamente. Insólitamente aparecen las imágenes de Cristina, Axel Kicillof, Aníbal Fernández, Carlos Zannini y Alicia Kirchner, los mismos con los que ahora se abraza y va a recorrer el país haciendo campaña y diciendo que Cristina es buena y genial.

¿Cómo va a hacer Sergio para explicar su respaldo al gobernador radical Gerardo Morales que levantó el cepo de pánico judicial que había en Jujuy para que Milagro Sala fuera juzgada y encarcelada? La totalidad del kirchnerismo dice que ella es una presa política.

¿Defenderá Massa a Julio de Vido o a Lázaro Báez a quienes su ex compañera Margarita Stolbizer lapidó con denuncia serias por la mega corrupción de estado?

Hay un video de campaña en donde Massa muestra su rechazo a Luis D’Elía que grita desaforado que odia a los blancos frente al genial Fernando Peña del que se acaban de cumplir 10 años de su muerte. En ese mismo material del 2015, presenta el tema del asesinato de Alberto Nisman con sospechas hacia el gobierno de Cristina o a ella diciendo que hay que tenerle miedo solo a Dios y un poquito a ella. Pero tratándose de Nisman, fue Alberto, el candidato a presidente ungido por Cristina el que argumentó con rigurosidad que hubo encubrimiento de los asesinos y que el memorándum con Irán fue un pacto tenebroso.

Un viejo jingle publicitario de Francisco de Narváez fue desempolvado por los que le quieren seguir bajando el precio de Massa. ¿Se acuerda? Dice que el massismo es más de lo mismo, que el massismo es más kirchnerismo. Pasó el tiempo y esa melodía se convirtió en premonición.

Se demoró mucho, especuló excesivamente, dudó durante demasiado tiempo, pero finalmente eligió. Si los K ganan las elecciones, Sergio Massa será el futuro presidente de la Cámara de Diputados. ¿Aceptará respaldar a Nicolás Maduro?

¿Tragará sapos o volverá a la rebeldía? No lo sabemos.

Lo que sí sabemos es que, si Macri y Pichetto triunfan, ese será su certificado de defunción política.

Massa habrá tirado a la basura años de construcción y deberá volver a empezar. O volver a cambiar.


Alfredo Leuco
Fuente: www.alfredoleuco.com.ar

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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