Lunes, 12 Agosto 2019 00:00

La gobernabilidad ya no depende solo de Macri

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La alianza de Cristina Kirchner y el peronismo, a través de Alberto Fernández, fue la clave de esta amplia victoria.

 

Las primarias desnaturalizadas -se votó para elegir candidatos que ya habían sido elegidos- se convirtieron en una elección con resultado dramático. No para el 27 de octubre, cuando se debe realizar la primera vuelta electoral, sino para hoy por el impacto del contundente triunfo de Alberto Fernández- Cristina Kirchner.

Y si hubo un ganador, hubo un claro perdedor que fue Mauricio Macri. El gran temor se explica porque la gran diferencia que obtuvo la fórmula opositora, aunque preliminar, puede ser leída como una tendencia de muy difícil reversión. Esa lectura se reflejará inmediatamente en los mercados, que esperaban una diferencia mucho más apretada entre Macri y Alberto Fernández, como decían las encuestas que, otra vez, se equivocaron feo.

Por el carácter dramático que se le imprimió a esta vuelta, que políticamente fue mucho más que eso, la situación política puede hacerse inestable hasta octubre. Es decir que Macri tiene tareas enormes y simultáneas, con viento de frente: mantener la gobernabilidad día a día y rediseñar la campaña después de esta paliza. Con números que, de repetirse, le darán la victoria al Frente de Todos sin balotaje. Pero la gobernabilidad ya no depende exclusivamente de Macri sino también de la conducta política de los ganadores de ayer.

La certeza que tenía el oficialismo de que el miedo del retorno al pasado amortiguaría los efectos del tremendo ajuste ha sido un diagnóstico equivocado. Es evidente que la economía es prioridad, así como el desencanto que una porción de la gente había depositado en Cambiemos, luego de la larga y autoritaria gestión kirchnerista.

Lo más grave para Juntos por el Cambio es que esa estrategia ha sido la única porque no disponían de otra herramienta apta para acumular. Y es de difícil reversión porque la economía personal no experimentará cambios sustanciales hasta el 27 de octubre.

La apertura que significó la incorporación de Miguel Pichetto, como ya se dijo, no significó que una porción del peronismo iba detrás de él. Es un dirigente, ya se sabe, que se mueve mejor en la negociación de gabinete.

El principal acierto de los ganadores ha sido, con claridad, articular una coalición electoral entre el peronismo y el kirchnerismo, en la que tanto Alberto Fernández como Cristina Kirchner cumplieron su papel, aunque fue notorio que el paso crucial lo dio la ex presidenta cediendo el lugar de la candidatura. Fernández fue el que acercó a quienes habían puesto reparos y rechazaban la candidatura de Cristina, articuló la alianza con Sergio Massa (cuyo aporte electoral contribuyó a la catástrofe que sufrió Vidal, una dirigente valiosa del macrismo). Ese acuerdo le mostró al peronismo el umbral del poder.

Este resultado repercutirá -y así será leído- sobre quienes han intentado una neutralidad, como la de Schiaretti.

Otra de las consecuencias del resultado ha sido que la oferta de Roberto Lavagna como un puente para sellar la grieta sufrió con la polarización y el desafío para los integrantes de esa fórmula será contener más la diáspora.

El discurso de Fernández habló del futuro, “sin grieta ni venganza”, y mandó un mensaje para el presente inmediato, para hoy, diciendo que “nunca fuimos locos gobernando”, una forma de disipar los temores y las dudas de lo que significa la posibilidad cierta del retorno.

La magnitud de la derrota oficial y el futuro inmediato golpeó al dólar: 49,49 por unidad en los bancos esta madrugada.


Ricardo Kirschbaum

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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