Miércoles, 06 Noviembre 2019 00:00

El Frente para la Venganza - Por Alfredo Leuco

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Hugo Moyano quiere ser el jefe del Frente para la Venganza. Por ahora, Alberto Fernández no le ofreció ningún cargo. Ni ministro de trabajo ni espacio para que coloque a sus amigos en la secretaría de transporte…nada por aquí, nada por allá.

 

Hugo Moyano no estuvo en el festejo que organizó Cristina la noche del triunfo electoral y tampoco estuvo en Tucumán donde Alberto mostró su propia tropa entre gobernadores, intendentes y sindicalistas.

Hugo Moyano se siente ninguneado. Parece que solamente le tirarían alguna migaja como la secretaría de deportes para su hijo Facundo, aunque ni eso está confirmado.

Moyano quiere cobrar. El invirtió mucho para apoyar a los Fernández, se calló para no piantar votos y siente que Alberto no le reconoce semejante gesto de amor y que le pone los cuernos con Héctor Daer. De aquel anuncio de unidad sindical de todos con la CGT, Moyano y la CTA adentro, todavía no han colocado un solo ladrillo. Le diría que ocurrió todo lo contrario. A la hora de ver quien maneja la caja de las obras sociales y los puestos en el gobierno, se potenciaron las divisiones que ya tenían.

Pero, no solamente Moyano, todos los más salvajes que apoyaron a Cristina quieren cobrar. Y no entienden otro lenguaje que el del apriete, la patota, la extorsión y la amenaza. Ese es el Frente para la Venganza que quiere liderar Hugo Moyano.

Por eso no anduvo con vueltas. Con lenguaje de matón dijo que “los periodistas la van a pagar. Que han hecho mucho daño y que la tienen que pagar. No puede ser gratis lo que dijeron o lo que le mandaron a decir.” El que hace años manejaba un camión, cree que todos son de su condición. Entre los periodistas hay de todo. Inútiles, genios, corruptos y honestos. Pero la inmensa mayoría dice lo que piensa y le parece útil en la búsqueda de la verdad sobre el Robo del Siglo que sufrió este país. A mí nadie me dice lo que tengo que decir. Pero en la cabeza de los K eso no se entiende. La libertad para pensar y decir no forma parte de su diccionario militante. Subordinación y valor y verticalismo son la guía de su comportamiento. Eugenio Zaffaroni fue por el mismo camino de Moyano, aunque con un lenguaje más sofisticado y encubridor: pidió retomar la discriminatoria y nefasta ley de medios porque el periodismo “crea la realidad y un discurso único”.

Lo que no aclaró Moyano es quien va a juzgar a los periodistas que tienen que pagar. Por cuales notas van a tener que pagar ni cuál va a ser el castigo que les va a imponer. Porque se supone que el será el juez supremo y el determinará y ejecutará el castigo. Porque la justicia y la democracia ya le dijeron claramente que sus deseos y denuncias son un atentado a la libertad de prensa y un intento de censurar al periodismo independiente. No puede confesarlo, pero lo único que busca es impunidad para poder cerrar todas las causas sobre corrupción que están abiertas por su comportamiento y el de su hijo Pablo tanto en el gremio como en el club Independiente. Hay muchas pruebas y en varios casos fueron descubiertas por el trabajo riguroso y valiente de muchos periodistas.

Como su amenaza va en línea con la tarea del juez Alejo Ramos Padilla, tal vez Moyano proponga que intervenga la insólita Comisión Provincial de la Memoria que preside Adolfo Pérez Esquivel.

Esta organización que le cuesta a los argentinos 124 millones por año y tiene 113 empleados con sueldos que van entre 28 y 96 mil pesos, tiene muchas irregularidades que explicar antes que establecer si un periodista hizo una nota o fue parte de una operación sicológica, como vergonzosamente dijeron. Han cometido desvíos presupuestarios de sus funciones.

En castellano eso quiere decir que utilizaron la plata para otros fines a los que estaba previsto. De hecho, hasta la propia Estela Carlotto renunció en su momento porque le habían falsificado la firma en un manejo turbio que jamás fue investigado. Hace 16 años que Pérez Esquivel ocupa la presidencia.

Como bien cuenta Nicolás Wiñazki, son varios los sectores que ya están sufriendo los ataques de los integrantes del Frente para la Venganza.

La agencia Télam es el ejemplo más terrible. Con actitudes patoteras y violentas, grupos de sindicalistas se la pasaron hostigando a las autoridades puestas por el gobierno democrático. Jamás dejaron trabajar y desafiaron todo el tiempo a los que intentaron transformar ese lugar en un espacio democrático y pluralista. Escraches de todo tipo se han multiplicado en los últimos tiempos con fotos y videos y con acción directa en las redacciones. La persecución de todos los que no apoyan a Cristina ya empezó.

Lo mismo pasó en el INTI, aunque con aspectos más escatológicos y mafiosos. Le dieron una paliza brutal a un directivo, rompieron una parte del edificio y el kirchnerista Fernando Yapur, en un gesto de alto nivel cultural y antimperialista, orinó en la oficina de uno de los jefes.

Este Frente para la Venganza se mueve con una impunidad terrorífica.

Tanto en la Televisión Pública como en el Enacom, los directivos puestos por el macrismo se comportaron en forma ingenua y democrática y mantuvieron en sus cargos a muchos saboteadores del cristinismo. No quisieron, no supieron o no pudieron profesionalizar esos lugares y ahora sufren las consecuencias. Gritos, insultos, agresiones verbales, cibernéticas y físicas. Hay patotas para rato.

Esa misma idea autoritaria y agresiva los hizo publicar una lista de presuntos trolls macristas que en realidad eran tuiteros que, en general, apoyan a Cambiemos. Fue una suerte de lista negra. Una manera de decirles los tenemos apuntados.

Todos los días en las calles hay escupitajos, prepoteadas y graves intentos de intimidación que no se publican para evitar el efecto imitación. Pero le aseguro que muchos periodistas que critican a Cristina o a Alberto, sufren una represalia de algún momento. Hacen correr cadenas de información falsas diciendo que tal o cual periodista va a ser echado de determinado medio. Los inmorales nos han igualado. El Frente para la Venganza crece todos los días en su magnitud y ferocidad y eso que todavía no asumieron. ¿Qué se puede esperar para el día que tengan el manejo del estado? 678 va a quedar hecho un poroto. Un cuento de Heidi.

Alberto Fernández por ahora no repudió ninguno de estos sucesos. Inquieta porque ya se sabe que, el que calla, otorga. Por el contrario, hay una larga lista de periodistas que ya sufrieron su cólera y enojo. Ayer le tocó a Santiago Fioriti, compañero de Clarín y de TN. ¿Qué va a pasar con el cepo?, preguntó el periodista. “Lo otro ya lo contesté. Me parece que no quisiste entenderlo”, fue su respuesta. Fernández sabe tanto de todo que adivina la mente y las negras intenciones de los periodistas: Me parece que no quisiste entenderlo.

De los creadores de “Que te pasha Clarín” a “Vos pibe ya hablaste demasiado o me parece que no quieren entender”. ¿Se dará cuenta Fernández que esa actitud es la que estimula a los vándalos del Frente para la Venganza? Si un presidente electo reacciona con agresividad, un militante de base tiene carta libre para hacer cualquier cosa. Hebe Bonafini dice que más de 10 millones 400 mil argentinos que votaron a Macri son un cáncer, Pablo Echarri que son un aluvión gorila que estaba esquiando y Juan Grabois amenaza también a Alberto Fernández cuando dice que la sociedad tiene mecha corta. ¿Se entiende? Grabois le dice a Fernández que va a haber un estallido social si hay una nueva desilusión y no se hace lo que Grabois propone, aumentar las retenciones al campo y la reforma agraria.

Todos los días el Frente para la Venganza aumenta la grieta y la convierte en un abismo. Si Alberto Fernández quiere oír, que oiga.

Alfredo Leuco  
Fuente: www.alfredoleuco.com.ar

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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