Eugenio Paillet

Eugenio Paillet

No fue casual. Mauricio Macri mandó esta mañana a la habitual conferencia de prensa post reunión del gabinete nacional de los días martes a la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, y al canciller Jorge Fourie. "Son las dos figuras rutilantes del gobierno en este momento detrás del Presidente", definió la puesta en escena una alta fuente del área de Comunicación de la Casa Rosada.

 

El macrismo es entre otras varias cosas un conjunto de funcionarios dados a la tarea de generarse siempre expectativas a veces desmesuradas sobre un futuro promisorio que estaría a la vuelta de la esquina, por no decir de un trimestre o un semestre, aunque la realidad pura y dura se les caiga encima la mayor parte de las veces.

 

Hace un mes atrás, el gobierno tenía resuelto no llamar a sesiones extraordinarias del Congreso.

 

La reunión del gabinete nacional ampliado a la que había convocado el presidente Mauricio Macri y que se realizó esta mañana en el Salón Eva Perón de la Casa Rosada, dejó como saldo un ruidoso gesto que a ninguno de los presentes le pasó desapercibido.

 

La sanción del Presupuesto 2019 significó para el gobierno una bocanada de aire fresco en medio de un clima de penurias, de inflación galopante, enrarecido por la violencia callejera que por ahora solo pareciera preceder a lo que ya ha sucedido en otras partes del mundo en la previa a las reuniones del G-20.

 

"Ya estamos, con estas medidas y otras adicionales hemos clausurado cualquier posibilidad de desbordes en diciembre", dice convencido un colaborador de Mauricio Macri. La definición tan tajante y asumida como verdad revelada por el oficialismo llegó luego de las palabras del propio presidente durante la reunión del gabinete del lunes.

 

En el Gobierno repiten como un mantra la fórmula que según ellos los llevará a ganar las elecciones del año que viene, pese a las enormes dificultades que afronta la administración.

 

Quienes la escucharon en una de sus últimas reuniones de análisis de gestión y otras cuestiones de política partidaria, hace un par de semanas escasas, dicen que María Eugenia Vidal frenó en seco algunos comentarios que sobrevolaban el encuentro de su propia mesa chica. "¡De lo único que estoy segura es de lo que no voy a ser el año que viene: candidata a presidente!", dijo con voz elevada para que nadie dijese después que no estaba avisado.

 

Quedan pocos funcionarios en la Casa Rosada, si acaso alguno, dispuestos a negar lo que salta a la vista: el gobierno entró en estos días en una espiral de concesiones y dádivas, cuando no de renuncias a posiciones extremas, en el afán por recrear un clima que se parezca al que imperaba hasta abril, cuando la corrida cambiaria, la inflación desbocada y los nuevos errores de gestión amenazaron con tumbar hasta las expectativas más favorables de cara a 2019.

 

 

Suele caerse en un lugar común para definir a Raúl Ricardo Alfonsín como el Padre de la democracia recuperada. Es una recurrencia altamente justificada, apenas con recordar su histórica decisión de sentar en el banquillo de los acusados a los dictadores del proceso militar que lo precedió cuando todavía los responsables de la peor tragedia de la Argentina contemporánea tenían poder de fuego.

 

Los cruces hasta ahora siempre indirectos, o vía emisarios y discretos mensajes en las redes o a través de los medios entre Patricia Bullrich y Carolina Stanley, son un secreto a voces y cada vez más la comidilla de lo que se escucha en los pasillos de la Casa Rosada.

 

Se ha dicho y repetido que el gobierno, en todo caso la inmensa mayoría de quienes lo integran, si de algo no carece precisamente es de optimismo.

 

La existencia de un gesto no atado a la habitualidad lo hace precisamente relevante en el contexto de los varios frentes, no solo en lo económico sino en el plano político externo e interno, que hoy afronta el gobierno.

 

 

Todos los datos de las encuestas y los análisis de consultores lo sostienen, y el gobierno, con Mauricio Macri a la cabeza, lo sabe: la clase media le ha soltado la mano a Cambiemos, le perdió la confianza y amenaza con darle la espalda en las cruciales elecciones de octubre de 2019.

 

Calificadas fuentes de la Casa Rosada aseguran que el presidente Mauricio Macri ha iniciado un lento y sostenido, como inexorable, despegue de las posiciones de Elisa Carrió. ¿Fin del romance político más sonado pero también más turbulento de los últimos años? "No habrá ruptura, ni Lilita se irá de Cambiemos, pero es evidente que algo se quebró en estos días, y que nada volverá a ser lo mismo", dice un confidente que transita todos los días el área presidencial.

 

Solo un fuerte dato que circulaba este mediodía en despachos de la Casa Rosada permitía superar el desconcierto generalizado y la sensación de una nueva y monumental desprolijidad cometida por el gobierno con la renuncia del presidente del Banco Central, Luis Caputo.

 

Había un cauto optimismo el viernes en despachos oficiales con los datos del mercado de esta semana.

 

La reunión del gabinete ampliado de esta mañana en el CCK, más allá del tratamiento de temas puntuales como la atención principalísima en el cuadro social en tiempos en que la oposición cristinista está muy activa en las redes, o los avances con los gobernadores para conseguir que el Congreso apruebe el Presupuesto 2019 con sus más y sus menos, y la premura por cerrar antes del viaje de Macri a Nueva York el acuerdo con el FMI, dejó a la luz un claro gesto del presidente hacia sus socios radicales de Cambiemos.

 

Todo cambia, nada cambia. Sería la gatopardista síntesis que se escuchaba esta mañana en oficinas de asesores y voceros del gobierno al hacer un repaso del primer día en funciones del gabinete "compactado" que desde ahora buscará acompañar a Mauricio Macri para intentar repechar la cuesta de la crisis económica, financiera, social y política.

 

El dato no es nuevo, pero subido a la serie de actos de mala praxis del equipo económico y las necesidades cada vez más puntuales de acordar con el sector más dialoguista del peronismo los apoyos necesarios para el tratamiento del Presupuesto 2019, los cuestionamientos internos en el gobierno de Mauricio Macri hacen cada vez más ruido.

 

Aunque el impulso no es nuevo, el presidente Macri ha vuelto sobre uno de los temas que lo obsesiona, que es que frente a la ola de "informaciones negativas" que llenan páginas de diarios y portales de Internet, los funcionarios salgan a enfrentar ese estado de cosas con "buenas noticias". Que él está convencido que las hay, y muchas, sobre la gestión de su gobierno.

 

En el Gobierno celebran el derrumbe del peronismo. La inusitada saga de los cuadernos del chofer Centeno y la aparición de nuevos arrepentidos o de funcionarios comprometidos con el reparto espurio de millones de dólares provenientes de las arcas empresarias, no podría no ser festejada por el macrismo.

 

Antes de subirse al avión para una visita de algunas horas a Colombia, donde asistió a la asunción del nuevo presidente Iván Duque, Mauricio Macri dejó una instrucción precisa que por estas horas canaliza Marco Peña. Se trata de organizar uno más de los famosos timbreos de Pro que se realizará el próximo sábado por barriadas de la Capital Federal y el Gran Buenos Aires.

 

Resulta harina de otro costal discutir si el gobierno acertó por una vez con una de las tantísimas estrategias que ensayó en estos dos largos años para tratar de imponerle la agenda a la oposición y a la sociedad misma.

 

El presidente ha dado esta semana señales más que claras respecto de una sensación que flotaba en el oficialismo y que se venía venir: irá por la reelección en 2019.

 

La conferencia de prensa abierta que ofrecerá  Mauricio Macri forma parte del mismo combo. Que en despachos del primer piso de la Casa Rosada llaman "la nueva comunicación".

 

El decreto firmado por Mauricio Macri publicado en el Boletín Oficial mediante el cual el gobierno de Cambiemos procura ahorrarse unos $ 22.000 millones para contribuir a la reducción del elefantiásico gasto público fue lo más parecido a un parto.

 

En la última reunión de mesa chica del Gobierno, uno de los pasajes más largos de lo que allí se habló tuvo que ver con un tema que ronda los comentarios de ministros, secretarios y gurúes, que flota en el ambiente del macrismo y de algunos de sus socios de Cambiemos, y que genera tantas dudas como ceños fruncidos: qué pasará con la reelección de Mauricio Macri en 2019.

 

En medio de fortísimos rumores de nuevos despidos en el gabinete y de un seguro plan de reducción de rango para varios ministros que impondrá Nicolás Dujovne con la venia presidencial, Mauricio Macri encabezó este mediodía una reunión clave de su mesa chica.

 

A cara de perro. Así fue la negociación secreta entre el ministro Nicolás Dujovne y sus colegas del gabinete para terminar de cerrar el achique de gastos en cada cartera que ahora impone el ajuste en la administración pública que deberá estar en línea con parte de los acuerdos firmados con el Fondo Monetario Internacional.

 

Lo que parecía un completo imposible hasta hace un puñado de días, cuando oficialismo y oposición se debatieron fiero por la ley de congelamiento de tarifas en el Congreso, hoy es algo más que una firme posibilidad: el presidente Mauricio Macri convocaría en las próximas horas o días a los gobernadores peronistas a una cumbre, probablemente antes de que arranque la participación de la Selección argentina en el Mundial de Rusia, el 16 de junio próximo.

 

"Hoy no tenemos reemplazante". Eso es lo que dicen fuentes cercanas al Jefe de Gabinete, Marcos Peña, luego de una de las bombas mediáticas de esta semana: que el diputado Emilio Monzó no se postulará para un nuevo mandato en 2019 y por lo tanto dejará la estratégica presidencia de la Cámara de Diputados que ejerció con tanta muñeca como cintura política desde el 10 de diciembre de 2015 a nombre de Cambiemos.

 

La consigna quedó plantada durante la habitual reunión del gabinete ampliado de los martes en la Casa Rosada que encabezó el presidente Mauricio Macri.

 

"Queremos ganar en Córdoba, por supuesto, también en Santa Fe, y vamos a ganar en los dos lados".

 

Tarde pero seguro. El plan que lanzó el gobierno para ofrecer un programa de retiros voluntarios a unos 80 mil empleados de la Administración Pública Nacional persigue algo más que la reducción de la planta permanente de agentes estatales o de la que desde años se rige mediante la firma de contratos anuales.

 

Por primera vez desde que ocurrió la tragedia del submarino ARA San Juan en importantes despachos del gabinete nacional reconocen que está en duda la continuidad del ministro Oscar Aguad al frente de la cartera de Defensa.

 

El macrismo resolvió anticiparse a los tiempos políticos corrientes y a comienzos de marzo, en aquel encuentro nacional de PRO en Parque Norte, dispuso arrancar ahora mismo con la campaña electoral con vistas a las elecciones de 2019.

 

Decidido a recuperar la agenda positiva, o distractiva, como pretenden denominarla algunos observadores más agudos, el gobierno se mueve hacia la meta final que es conseguir la reelección en 2019 en medio de buenas y malas noticias.

 

 

Mauricio Macri consiguió instalar en la escena una agenda que ahora mismo envidiarían los mejor pintados del progresismo vernáculo de todo pelaje. Empezando por el peronismo más racional y su variante enancada en el kirchnerismo-cristinismo.

 

El siempre histriónico político cordobés Luis Juez estuvo la semana pasada en la Casa Rosada. A su paso por la planta baja de la sede gubernamental, donde tiene sus oficinas el ministro del Interior y Obra Pública, Rogelio Frigerio, se llevó dos noticias, una que puede resultarle buena y la otra decididamente mala.

 

El dato merodeó el acto que se realizó esta mañana en el Salón de los Escudos del ministerio del Interior: la Oficina Anticorrupción (OA) seguirá en manos del oficialismo, en este caso de la macrista Laura Alonso.

 

Más calmos, funcionarios del entorno presidencial y quienes habitualmente se encargan de ordenar la comunicación del Gobierno, un cometido que no siempre consiguen llevar a buen puerto, se daban por "medianamente satisfechos" por el final del affaire de Valentín Díaz Gilligan, el subsecretario General de la Presidencia que fue echado del cargo, aunque la eyección fue presentada a modo de "renuncia indeclinable".

 

Mauricio Macri regresó a Buenos Aires tras descansar durante el feriado de carnaval en el complejo de Chapadmalal, adonde regresará en la noche del martes para encabezar un nuevo retiro espiritual, como se los llama, de la primera plana del gobierno, dirigentes de Pro y las primeras espadas del oficialismo en el Congreso.

 

Una muy alta fuente de la Jefatura de Gabinete dijo esta tarde en estricta reserva que "nadie en el gobierno está pensando en instalar un debate en la sociedad sobre la aplicación de la pena de muerte".

 


Un funcionario de peso del gabinete nacional se preguntaba en las últimas horas cómo un gobierno que se presenta en nombre del cambio, mirará para otro lado si a Jorge Triaca le toca ir al Congreso a defender la reforma laboral ahora descuartizada por orden del presidente.

 

Algunos hechos políticos y económicos que jalonan el cierre del año le otorgan al gobierno de Mauricio Macri algunas ventajas como para mirar con algo de esperanza el devenir de un año no electoral, con todo lo que eso implica en un país altamente politizado y chicanero cuando están en juego las urnas.

 

Optimistas sempiternos, los hombres que rodean al presidente recuperan el buen talante que los acompañaba hasta hace un puñado de días cuando suponían que el paquete de leyes reformistas que mandó Mauricio Macri al Congreso iba a ser casi un trámite.

 

Unos 3 mil  agentes estatales serán despedidos de la administración pública antes de fin de año, o a más tardar entre los meses de enero y febrero, en el marco de una mucho más amplia reestructuración y reducción del empleo estatal ordenada por el presidente Mauricio Macri.

 

El presidente se fue a su descanso de finde largo en una estancia de las sierras de Córdoba envuelto en el silencio que premeditadamente decidió asumir frente a la nueva, y probablemente explosiva, situación judicial y política de Cristina Fernández.

 

Está decidido. Por ahora no habrá mensaje del presidente Mauricio Macri a los familiares de los 44 tripulantes del submarino ARA San Juan. Aunque, por la misma dinámica de los acontecimientos, todo podría variar en caso de que se conozcan hechos puntuales y concretos sobre el paradero del sumergible, que hoy sigue siendo una incógnita.

 

Página 1 de 4

Fundado el 4 de agosto de 2003

Top
We use cookies to improve our website. By continuing to use this website, you are giving consent to cookies being used. More details…