Marcos Novaro

Marcos Novaro

El Presidente sorteó la primera prueba electoral y lo hizo a su estilo. El futuro del PJ y quién va a ser el nuevo jefe del partido, todavía en duda.

 

Las críticas a las primarias y la exposición del PJ por complicidad a De Vido son algunas de las estrategias del oficialismo que no lograron impacto, en la previa de las elecciones.

 

La desconfianza mutua entre Macri y los empresarios es comprensible. Se conocen, o creen conocerse, demasiado bien.

 

El expresidente brasileño fue condenado por corrupción, mientras que la exmandataria es investigada en varias causas por irregularidades. El impacto en la campaña.

 

En un fuerte giro la expresidenta decidió como plan de campaña no aumentar la polarización, sin hacer comentarios sobre su exministro de Planificación ni criticar a la Justicia.

 

Tal vez se vuelva uno de los casos más demostrativos del carácter estructuralmente corrupto del kirchnerismo. Aunque compite por subir a ese podio con varios otros episodios de escalas parecidas, o hasta mayores.

 

Los candidatos oficialistas hablan de darle más tiempo y apoyo al Gobierno. Los opositores critican y piden respaldo para cambiar las políticas.

 

La actividad electoral tendrá un doble sentido: por un lado terminará de definir la disputa entre el kirchnerismo y el macrismo y, por el otro, preparará el terreno para la siguiente presidencial.

 

La pregunta sigue estando en el aire: ¿Macri necesita a Cristina tanto como se dice o le conviene que pase a retiro para que surja un peronismo que espante menos a los inversores; que le permita, para empezar, que la Argentina deje de ser considerada una economía impredecible?

 

Presentadas las alianzas electorales, cómo influirá la fragmentación del peronismo bonaerense de cara a las elecciones legislativas.

 

El exembajador en los Estados Unidos se reunió con Alperovich y Manzur, dos de los dirigentes peronistas más cuestionados.

 

Hay quienes alucinan con el túnel del tiempo cada vez que ella reaparece.

 

Los hechos de la semana pasada demuestran que no será posible avanzar contra la corrupción endémica.

 

El exministro K del Interior trata de sumar dirigentes moderados, al mismo tiempo que no cuestiona a Cristina. El mensaje de la expresidenta para su candidatura.

 

Por décadas los que gobiernan no han sido en Argentina los dueños del capital, ni han tenido fácil entenderse con ellos.

 

Randazzo lanzó tardíamente su candidatura y hay varios factores que pueden complicar sus chances electorales. El rol de Cristina y de los intendentes del PJ.

 

Todos los conflictos que atraviesa el Gobierno tienen un formato en común. Cuáles son los pasos que sigue la Casa Rosada para superarlos.

 

El exfuncionario K no consigue los apoyos que esperaba para su candidatura y esto puede beneficiar al líder del Frente Renovador, que puede volver a atraer a sindicatos y dirigentes territoriales ansiosos de tener una alternativa.

 

El titular del Banco Central y el Presidente enfrentan un grave desacople en su percepción del problema económico del país.

 

Crece el rumor de que va a jugar. Y también dicen que viene creciendo en las encuestas. Pero nadie sabe en verdad si va a salir al ruedo y, tal vez lo más importante, cómo lo haría.

 

Creo que el cansancio o los cansancios de los que hablamos son, a la vez, o al menos pueden ser, grandes motores del cambio.

 

Representa la radicalización a la que pudo llegar el FpV si se lo dejaba actuar a voluntad. Expresa mejor que nadie la dinámica de constante radicalización y el desborde.

 

Se asume como un reclamo sentido, pero uno que no tiene solución a la vista.

 

Pasó el segundo Bicentenario y Cambiemos le imprimió su sello, menos faccioso y excluyente que el de seis años atrás. Aunque la discusión por la herencia recibida gravitó demasiado en el discurso presidencial.

Ellos toleraban que el gobierno anterior hiciera evaluaciones similares básicamente porque sabía que no iba a difundir sus resultados.

 

Si a algo se parece esa ilusión, que vive todavía en la cabeza de los chavistas tanto como en el ánimo de los kirchneristas es a las reducciones jesuíticas del siglo XVII y su promesa de restablecer una comunidad de ensueño perdida hacia siglos, culpa de los blancos y la historia.

 

En el Gobierno entienden que conflictos como el planteado ponen sobre todo en aprietos al resto del peronismo, donde no por nada el silencio fue lo que predominó.

 

Macri podría rescatar el viejo apotegma de Perón, no es que seamos muy buenos, es que los demás son peores.

 

En una situación intermedia, gris, con luces y sombras, suele ser donde más definitorio resulta el arte político.

 

La tendencia a exagerar que recurrentemente afecta al jefe del FR le ofreció a Macri una muy oportuna ocasión de trabarle el juego.

 

Es lo que piensa al menos Elisa Carrió, que se reunió con el exdirector de la Aduana y se ocupó de que los medios la fotografiaran abrazándolo, en un explícito esfuerzo por incorporarlo al altar de los “luchadores contra las mafias”, en el que ella oficia de suma sacerdotisa.

Así como Cristina apostó a dividir a los gremios, a Macri podría convenirle su reciente reunificación, más aún ahora que el Gobierno procura concertar políticas; con una sola central enfrente, podrían prevalecer criterios moderados con los que acordar

 

Frente a un gobierno que atraviesa su momento hasta aquí más difícil, con el bloqueo de la Corte a la suba del gas, la recesión y la demora de las inversiones privadas (que ahora tienen una nueva excusa: precisamente el retraso del proceso de normalización de tarifas), una parte de la oposición, la más dura, insiste con su apuesta por la resistencia. Hace más ruido que nunca, con marchas y declaraciones incendiarias.

 

En los años ochenta tardó más de dos años en producirse la masiva voltereta que hoy vimos fue cuestión de semanas. Y es que entonces tenía más crédito llamarse ortodoxo de lo que hoy tiene vestir el sayo de kirchnerista.

 

¿El presidente defiende su autoridad o se revela sordo a las señales de alarma? Puede que haya un poco de las dos cosas: está obligado a jugarse por la suba del gas, pero podría a la vez corregir problemas de coordinación ya evidentes.

 

Los kirchneristas se han ido haciendo más y más puros, y más fanáticos. A medida que se volvieron impotentes. En vez de tomar nota de que su estrategia no funciona, se hicieron fuertes en sus convicciones.

 

La democracia liberal está obligada a tratar decentemente, es decir dando la oportunidad de hablar y de votar y de manifestarse de muchas otras maneras, a grupos que no se lo merecen, porque no son ni mínimamente respetuosos de ese orden.

 

“Somos humanos y podemos equivocarnos” repiten en estos días desde el Ejecutivo. Pero si un gobierno de humanos se equivoca todo el tiempo la sociedad puede volver a preferir uno inhumano.

 

El caso del funcionario K atrapado infraganti con millones de dólares ¿prueba que los promotores de la corrupción son los empresarios o los peronistas? ¿Qué actitud es más productiva, la justificación de Brienza o la "indignación" de Kicillof?

 

Abandonando todo disimulo, los hasta ayer más entusiastas adherentes al proyecto kirchnerista se apuran a abandonarlo. Buscan un nuevo horizonte político. Y también preservar un viejo sistema de financiamiento.

 

¿Podrá Macri tener éxito donde fracasaron Alfonsín y Chacho Álvarez?, ¿conseguirá aliados peronistas estables, que no se suban al tren oficial para arrancarle en cuanto puedan el crédito y los votos? Al menos Cristina está ayudándolo.

Es bueno corregirse, pero no tanto. Si el gobierno sigue abusando de esa virtud que enarboló al asumir, “somos humanos, nos equivocaremos pero vamos a corregirnos”, puede terminar abonando la nostalgia por su antítesis, los psicópatas negadores.

¿Hizo bien el Presidente al involucrarse en la competencia municipal de esa ciudad cordobesa, o debió dejar a los radicales locales librados a su suerte?

Si lo que quiso fue parecer neutral en las disputas ideológicas y políticas que atraviesan la política latinoamericana, la fórmula que usó no ayudó demasiado. Todo lo contrario, más bien dejó a la vista su parcialidad, su afecto cada vez menos disimulado por las opciones populistas, encima en un asunto en el que los costos de reputación no van a tardar en hacérsele sentir.

De la mano de Stolbizer, espera dividir el voto no peronista bonaerense, como hizo tres años atrás. Quiere asegurarse así un triunfo decisivo en la nueva carrera presidencial, que buscará aprovechar mejor que la vez pasada.

La unidad en la acción es una mala noticia para Macri, pero también puede tener su costado positivo.

No sólo la cantidad de dinero involucrado sino también las justificaciones y los usos de la corrupción varían de un país y gobierno a otros. Y conviene no subestimar las diferencias.

El peronismo no da tregua: se va recomponiendo y pasó a la ofensiva con proyectos de ley. Aunque en Diputados tropezó por la tozudez del kirchnerismo residual y la inesperada solidez del bloque de Massa. Lo más llamativo: le deja al gobierno márgenes acotados para actuar, pero ayuda a mejorar su imagen pública.

Calculan que va a poder hacerse del apoyo de al menos una parte de la dirigencia territorial del peronismo.

 

Dilatar el momento del paro pudo ser necesario para él en medio de la discusión sobre las tarifas. Pero ahora parece resultarle bastante indiferente y hasta conveniente apurar el mal trago.

 

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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