Rogelio Alaniz

Rogelio Alaniz

 

Argentina 2018. Habría que viajar con la máquina del tiempo a 1910, a los fastos del Centenario, para registrar un momento en que el país es de alguna manera el centro del mundo. Entre 1910 y 2018 hay diferencias, por supuesto, pero hay también sugestivas coincidencias, algunas hasta con un toque pintoresco: el cometa Halley en 1910 y el insólito terremoto en provincia de Buenos Aires en 2018; o la muerte de Eduardo VII y la muerte de George Bush.

 

 

G-20 es el nombre de la institución que se propone dar una respuesta a los dilemas de la globalización en el siglo XXI.

 

 

Las diversas e incluso contradictorias versiones del populismo criollo siguen presentes en el discurso y en las prácticas de la política nacional.

 

 

I - Si creo en el Estado de derecho y respeto las libertades y las garantías, y honro la inteligencia y la justicia, la victoria de Bolsonaro necesariamente debe inquietarme. La historia nos enseña que soluciones simplistas a realidades complejas y el desplazamiento de la persuasión por la arenga, nunca han dado buenos resultados.

 

 

I- El asesinato de Sheila Ayala. Un crimen sucio, brutal. Puede ocurrir en cualquier clase social, pero convengamos que en el universo despiadado de la pobreza tiene más posibilidades. Es que la pobreza degrada y corrompe, porque somete a los hombres al imperio salvaje de pulsión, el morbo y la muerte.

 

 

En el Estado no hay ladrones solitarios. Hay bandas o, si se quiere, asociaciones ilícitas. Para el sentido común de la sociedad, la corrupción se reduciría a actos individuales, perdiéndose de vista esa estructura de poder organizada para el saqueo de los recursos públicos.

 

 

I - El gobierno nacional y los frustrados aumentos del gas. Tengo el corazón dividido. Por un lado, la imagen de un gobierno capaz de escuchar, aceptar errores, de abrirse a nuevas propuestas; por el otro, la decisión de un niño bien algo botarate, algo caprichoso, algo irresponsable.

 

 

Los radicales tienen el corazón dividido con Alvear. Por un lado, le reconocen linaje radical, no pueden negar que fue el presidente de la Nación, el conductor del partido en la década del treinta y un político convencido de los valores que defendía. Pero por el otro, lo consideran un oligarca infiltrado en las filas de la causa popular o un niño bien que recibió los beneficios del poder sin disponer de otro mérito para ello que el prestigio de su apellido.

 

 

El Presidente se reunirá mañana, martes 11, con los gobernadores. Se cree arribarán a acuerdos alrededor del Presupuesto, pero todo se complica por las exigencias del ajuste.

 

 

Aumento del dólar, aumento del riesgo país, declaración de paro general de la CGT y Duhalde anunciando que el gobierno debe renunciar. Lo asombroso no es lo que proponen sino lo que repiten. Y lo patético es que, además, los golpistas sean los mismos.

 

  • La militancia empecinada que trabaja gratis en esta colosal estafa recuerda la frase de aquel cortesano que cuando observa al Cid Campeador marchar desterrado exclama: “Qué buen vasallo si hubiera buen señor”.

 

Como al género “Cuaderno” los argentinos lo hemos puesto de moda; y como yo suelo sucumbir periódicamente a la tiranía de las modas, he decidido dar a conocer algunos textos de mis propios Cuadernos escritos en estos tiempos de urgencia y arrepentimientos. Reitero una vez más que los escritos son míos y espero al respecto que la señora Estela de Carlotto no me los descalifique.

 

 

Los cuadernos de Centeno detallan como una suerte de diario las minucias de la corrupción kirchnerista, hora por hora, día por día, semana por semana, durante más de diez años. Una monotonía que incluye los mismos circuitos.

 

 

Una sociedad democrática que merezca ese nombre es aquella en la que todos los temas relacionados con la convivencia y la calidad de vida pueden debatirse pacíficamente y de acuerdo a reglas de juego previamente establecidas. No hay sociedad democrática sin esta deliberación pacífica.

 

 

Reformar las Fuerzas Armadas es una de las tantas tareas o asignaturas pendientes de la democracia. El debate está abierto y está bien que así sea.

 

 

Un gobierno no va a resolver sus problemas con una conferencia de prensa, pero en un país en el que hasta hace algo más de dos años las conferencias de prensa brillaban por su ausencia, convocarla marca una diferencia, la diferencia entre un liderazgo autoritario y un liderazgo republicano. O la diferencia entre una presidente que trataba a sus seguidores como vasallos y un presidente que trata a las personas como ciudadanos.

 

 

Antes le decían "interior"; ahora, "Argentina profunda". Pero en ese "todo" provinciano se simplifica una realidad compleja y llena de matices. Los alcances y límites del concepto de nación.

 

 

Maquiavelo, el maestro del realismo, admite que la suerte, “diosa y señora del tiempo”, existe y que los hombres y los gobiernos deben saber que a las “rachas” de buena suerte le suceden las “rachas” de mala suerte.

 

 

La semana se inició con un paro general de la CGT, un paro dominguero que, al decir de los entendidos, a la Argentina le salió unos 28.000 millones de pesos, algo así como el diez por ciento de los 10.000 millones de dólares que nos entrega el FMI para ir saliendo del paso.

 

 

Me conmueven y me inquietan las ilusiones y las esperanzas que nos dominan a los argentinos a la hora de consumir buenas noticias. La política suele estar matizada por ese costado algo frívolo, ese esfuerzo de los gobiernos por intentar sostener el optimismo en sociedades democráticas donde el humor social suele ser decisivo para la gobernabilidad.

 

 

Por una mínima diferencia -mínima pero decisiva- la despenalización del aborto fue aprobada en la Cámara de Diputados. Hay indicios para pensar que también podría ser aprobaba en Senadores. Si el señor Pichetto declaró que esto puede ser posible, es porque sabe de lo que está hablando.

 

 

Los reformistas enseñaron que no se discrimina por raza, religión o condición económica. Pero, ¿corresponde hacerlo por el saber?

 

 

La pregunta por el millón que nos hacemos quienes seguimos de cerca los acontecimientos políticos, es acerca del futuro del gobierno, no su futuro lejano, sino el próximo. Dicho con otras palabras, en esta pregunta está siempre latente si el actual gobierno llega a 2019 o no; si se repite lo sucedido con Alfonsín o De la Rúa o si, por el contrario, se rompe con esa suerte de maleficio histórico.

 

 

“La patria está en peligro”, proclaman los kirchneristas y en particular los actores kirchneristas. Me expreso bien: lo proclaman, es decir, lanzan una proclama. Y hay que decirlo entonces sin eufemismos: a los muchachos les falta la gorra para ser milicos a tiempo completo. Todos los golpes de estado en la Argentina se hicieron a través de proclamas y afirmando que la patria estaba en peligro.

 

 

Alianzas, frentes y coaliciones permitieron ganar las elecciones en las últimas décadas. Pero, ¿cuáles son los alcances reales del acuerdo político que le dio vida a Cambiemos?

 

 

Mauricio Macri dio pelea. En el gobierno aseguran que se salió de la crisis. Tyson dijo que los mejores planes de combate duran hasta que llega la primera trompada en el rostro. Y en la Argentina no son pocos los que quieren noquear a este gobierno. Y lo quieren hacer como sea; jugando limpio o con golpes bajos.

 

 

Acordar con el FMI no es una tragedia, pero tampoco se lo puede presentar como una buena noticia. Los argumentos que brinda el gobierno para dar este paso son atendibles por la sencilla razón de que toda lógica de poder, toda decisión que se toma desde el poder, es habitualmente razonable.

 

 

Dicho con el humor del caso, muy bien podría pensarse que a los argentinos nos encanta jugar a ser argentinos. Por lo menos en los comportamientos cotidianos de la política, al adagio lo cumplimos al pie de la letra.

 

 

Lo decía mi tía vieja: acostumbrarse a las comodidades es fácil y placentero; renunciar a ellas es difícil y doloroso. Problemas de las sociedades consumistas. Y problemas de las personas que nos educamos en las sociedades consumistas.

 

 

Lula fue condenado en dos instancias. No lo olvidemos. Su detención no es preventiva, mucho menos arbitraria. Está fundada en sentencia.

 

 

A esta altura parece ser una verdad de Perogrullo decir que en nuestro país las reformas constitucionales han estado motivadas, en más del 90% de los casos por la cause sacrée de la reelección, una tentación a la que parecen sucumbir gobernadores y presidentes más allá de facciones políticas y de buenas o malas intenciones.

 

 

Las islas Malvinas no valen, no deben valer, una gota de sangre argentina. Si a este principio lo hubiéramos tenido en cuenta, hoy no estaríamos lamentando a los muchachos muertos, suicidados y despreciados.

 

 

La historia nos ayuda a salir de la ilusión maniquea en que nos encierra la memoria: buenos y malos, víctimas y verdugos, inocentes y culpables.   - Tzevan Todorov

Pese a la conflictividad de los días previos, el mensaje del Presidente volvió a apuntar al diálogo y a plantear los desafíos del futuro como un objetivo y un compromiso en común

 

 

La polarizacion de Moyano garantiza la presencia de Macri en la Rosada.

 

 

Los errores y torpezas de Triaca permitieron abrir un debate acerca de las calamidades públicas del nepotismo. Se tomaron algunas decisiones, se dictaron algunos decretos, se insistió una vez más en que el nepotismo en una república es un grave vicio político y, como consecuencia de todo esto, algunos familiares de funcionarios debieron renunciar a sus cargos con el consabido operativo publicitario.

 

 

 

A más de 100 años de su muerte, sus ideas sobre el Estado, la ley, los ciudadanos, los derechos y la libertad están presentes en nuestros debates públicos

 

 

Sospecho que de la palabra “grieta” como concepto político es más lo que presentimos que lo que sabemos.

 

La noticia acerca del señor Marcelo Balcedo nos entretiene pero no nos asombra. De alguna manera el personaje y la situación son previsibles, abrumadoramente previsibles.

 

Este gobierno no es perfecto y sospecho que no pretende serlo. A los argentinos -dicho sea de paso- no nos ha ido bien con gobiernos que se presentan como perfectos.

 

Valgan estas consideraciones para intentar elaborar una interpretación adecuada sobre lo sucedido el jueves pasado.

 

La imputación de Bonadío no es moco de pavo: traición a la patria, que, según el artículo 214 del Código Penal, significa, entre otras cosas, unirse a sus enemigos o prestarle cualquier ayuda o socorro. Es exactamente lo que hicieron, según los fundamentos del juez los que dinamitaron la AMIA.

 

La muerte de Rafael Huala, su adhesión a la RAM y el trasfondo político.

 

Es muy probable que los tripulantes del submarino hayan muerto. Si esto es así, nada de lo que se diga o se haga consolará a los familiares. Ni la solidaridad, ni los pésames, ni las oraciones. Ni siquiera los reconocimientos oficiales o las pensiones consuelan. La tragedia porta su propia emotividad y hasta ahora no se ha inventado nada que pueda atenuar el dolor de quienes perdieron a sus seres queridos.

 

Pensar el pasado 22 de octubre desde una perspectiva histórica y una proyección al futuro; de eso se trata. Relacionar, con los interrogantes y las inevitables incertidumbres del caso, un resultado electoral con la suma de mediaciones entre geografía y economía, política y poder.

 

No estoy seguro de que sea justo alegrarse porque alguien vaya preso. De lo que sí estoy seguro es que como ciudadanos nos asiste el derecho de manifestar nuestra satisfacción porque aquellos poderosos que corrompieron lo que tocaron con la impunidad de quienes creían que ni en el cielo ni en la tierra los iban a molestar, hoy estén entre rejas.

 

A decir verdad, Julio de Vido debería haber estado preso mucho tiempo antes. Los kirchneristas lanzan sapos y culebras contra los jueces, cuando en realidad deberían estar agradecidos por la “paciencia” que le tuvieron y le tienen a sus jefes. La injusticia no es que De Vido esté preso, la injusticia es que Cristina siga en libertad. ¿O alguien supone que las trapisondas que armó el ex ministro pudo hacerlas sin el visto bueno de la Señora?

 

La peor de las noticias, políticamente hablando, se confirmó: Santiago Maldonado está muerto. No fue una noticia sorpresiva. A decir verdad, todos suponíamos, con un estrechísimo margen de error, que el cuerpo encontrado en el río Chubut el pasado martes era el del infortunado artesano.

 

Cristina, el kirchnerismo y sus errores fueron decisivos a la hora de instalar a Macri y a Cambiemos como una fuerza política nacional.

 

 “Meter la mano en la lata”. La corrupción como sistema, como cleptocracia, destruye la república, empobrece y mata.

 

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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