Daniel Muchnik

Daniel Muchnik

 

Distintas circunstancias golpean con un gran martillo la puerta de entrada de Cambiemos, coalición gobernante.

 

 

Hace cinco meses que el país duerme en una cama con clavos. Muchos economistas y el mismísimo Fondo Monetario Internacional creen que todo pasa por resolver los números críticos y no piensan en los seres humanos que habitan en tierra.

 

 

Hay un viejo refrán que sigue divirtiendo a los vieneses desde los tiempos en que la ciudad fue cercada por las tropas turcas: "La situación es desesperante, pero no seria".

 

El lunes 3 no amanecimos con más noticias de las que ya teníamos el sábado por la noche. Se sabía que el Gobierno que había duplicado la cantidad de ministerios en enero de 2016 lo reducía a la mitad, los comprimía, les quitaba espacio. Y que vendrían cambios de figuritas y modificaciones de poder dentro del poder.

 

 

La corrida cambiaria tiene su propia sintomatología que parece no entrar en una interpretación racional.

 

 

Las complicaciones globales de la derechización extrema y las guerras comerciales

 

 

Esta es una semana signada por acontecimientos que repercuten en la vida económica, política e institucional del país. La ley de legalización del aborto ha puesto al mismísimo Papa Francisco y a los obispos argentinos en un estado parecido a una declaración de guerra. Es curioso que un Papa admirado en distintos rincones del mundo por sus manifestaciones adelantadas para el siglo, tome aquí partido por cierto segmento de la opinión pública y contra algunos representantes del Gobierno.

 

 

¿Tiene arreglo la Argentina?, ¿el Gobierno sabe el rumbo claro o no hay mago sobre la tierra para sacarle las espinas que no lo dejan poner en marcha?, ¿se puede seguir viviendo como hasta ahora?, ¿no hay en ciertos sectores que eligen una negación de la realidad que les impide ver las ola creciente de pobreza o creer que siempre viviremos por encima de nuestras posibilidades?

 

De los 18 stand-by o acuerdos con el Fondo Monetario (FMI) el del gobierno de Mauricio Macri ha sido el más veloz en resolverse. Todavía no se preparó la carta de intención, indispensable antes de colocar las firmas del acreedor y del deudor, pero ya salieron ministros a dar la cara y anunciar sus grandes lineamientos. Sorprende la rapidez de todo lo acontecido.

 

 

En uno de sus ensayos, Tomás Abraham, que es más que un filósofo, cita una reflexión del fallecido historiador Tulio Halperín Donghi: la Argentina es una "república sísmica", con períodos separados por desastres, crisis, sacudidas, temblores propios. Claro, aquí no tiembla la tierra ni se vienen abajo los edificios, pero se abren grietas, golpea en la estructura social, lleva a la quiebra a parte de su sociedad, una y otra vez y lo peor es que luego la memoria se pierde.

 

 

Sin tomar en cuenta el desembolso de hoy por las Lebac hay dos preguntas clave que tienen difícil respuesta. La primera es si seguirá la fuga de capitales. La segunda es si el Banco Central continuará vendiendo dólares.

 

 

El problema no es de ahora, donde se relaciona con los vaivenes del dólar y las presiones impositivas. Más un clima de desasosiego en ciertos sectores de la población.

 

 

Dos situaciones se han sumado para dar el puntapié inicial a 2018.

 

El actual gobierno argentino actuó con una lentitud increíble, exasperante. Dejó pasar el tiempo. No tuvo cintura política ni capacidad de respuesta

 

Han pasado 17 meses desde que asumió pero varias de sus promesas no se han cumplido, mientras el consumo está en caída precipitada, cierran por miles pequeñas y medianas empresas, se ha acrecentado la deuda externa en tanto no se reduce el déficit fiscal

 

Según el Centro de Opinión Pública de la Universidad de Belgrano el 22% (sobre 650 interrogados, hombres y mujeres) del universo especialmente encuestado opina que los escraches “al presidente Macri o a sus funcionarios” en distintos actos son espontáneos. Pero un 50% sostiene que son reacciones organizadas. Entre estos últimos, el 68% entiende que emprenden sectores afines al kirchnerismo.

 

Que esté procesada, no condenada, le ha dado libertad de movimiento a Cristina Fernández. Y aprovechó el bolsón de seguidores que le es leal para torearse con Florencio Randazzo

 

De un lado algunas luces y otros focos que iluminan al mínimo en el presente. Del otro lado la oscuridad.

 

Dos cuestiones salen a la superficie, la económica y la política del Gobierno y a partir de allí las opiniones se dividen, entran en contradicciones, no se ponen de acuerdo. Pero a esta altura del 2017 la verdad prima sobre la fantasía.

 

El lúcido pensador búlgaro-francés Tzvetan Todorov inició la primera página de uno de sus libros de esta manera: "La oración cristiana más extendida del mundo, aquella que comienza dirigiéndose a Dios como “Padre nuestro que estás en los cielos termina con un ruego cargado de sentido: y líbranos del mal”. Hay, por lo tanto un elemento malo en la naturaleza humana del que Dios pueda librarnos y nosotros le rogamos para que lo haga".

 

Sin duda Macri y su equipo tuvieron un coraje especial para tirarse a la pileta del poder después de administrar ocho años la principal ciudad de la Argentina. Una cosa es Buenos Aires y otra, muy distinta, la Argentina, con el peso de largos e históricos errores políticos y económicos.

 

El termómetro muestra un cuadro febril que hay que solucionar de manera contundente. Es el clima de violencia, de desborde, de falta de límites lo que está enfermando a la sociedad, por lo que le quita respaldo al Gobierno.

 

El arribo, por primera vez en 10 años, de una misión del Fondo Monetario para obtener estadísticas confiables de la marcha de la economía nacional ha despertado suspicacias, rechazos sin fundamento y reacciones políticas de variado tono.

 

Que los hay, los hay. Los macristas ven fantasmas “golpistas” (civiles) ocultos en distintos rincones de la vida económica y política. Según ellos se está preparado una ofensiva activa y comunicacional destinada a destruir, gastar, o esmerilar institucionalmente al Gobierno. Mauricio Macri sería el chivo emisario definitivo de gran parte de los males de la Argentina.

 

Mauricio Macri es hijo de Franco Macri. Por lo tanto lleva consigo la carga genética, la marca del apellido y parte de las culpas por las peripecias empresariales de su padre, aunque tenga poco que ver con ellas. Factores que quizás no lo haya tenido en cuenta cuando se postuló a la Presidencia de la Nación.

 

En el mundo se extiende el miedo y la ausencia de soluciones frente a la ignominia de los ataques sangrientos.

 

En el poder siempre se impone un límite. El que lo traspasa es un inmoral o un corrupto. Ese es el momento en el que debe actuar la Justicia fijando criterios y sanciones.

Me propongo elogiar a Lilita Carrió, aunque le cuestiono estar un poco en pose o buscando ser la estrella en el gran show de las decadencias políticas y económicas del país. Es su principal defecto, que no se le pasará porque ya es mujer adulta y sabe lo que hace. El hecho es que su oficio de fiscal de la República es indispensable en el Parlamento y en la calle, en medio de las turbulencias actuales. Ahora, no mañana.

Sin duda que marea conocer los hechos precisos de las causas judiciales pendientes, que tienen de protagonistas a figuras destacadas de las administraciones kirchneristas y a la legión de empresarios amigos.

Se conocen muchas críticas contra el Papa por su condescendencia con Hebe de Bonafini y por su buen trato con Guillermo Moreno, un ex secretario de Comercio que actuaba como un matón circense.

El Gobierno busca su destino con un criterio optimista y decidido mientras en la vereda de enfrente ladran perros estruendosamente, especialmente los que quedaron desplazados del poder y tienen una visión ciega y alienada y van marcando errores personales o de gestión.

El gobierno no es un nucleador de masas y no presume de eso. Quizás, si lo fuera, se respaldaría más en los apoyos de las bases. Como las masas están ausentes le queda hacer buena tarea política por derecha y por izquierda y conseguir acuerdos imprescindibles de gobernabilidad.

Cuando gran parte de la sociedad habla de inseguridad se refiere a algo más que un simple término, a cierta instancia o a determinada calificación.

 

El drama es de larga data. ¿Qué fue primero, el huevo o la gallina? ¿Pasó de ineptitud y falta de corrección política a otra etapa similar que se fue multiplicando? ¿O se aplicaron malas estrategias económicas? Quedan en suspenso las respuestas fiables. Sin embargo hay algo acuciante, urgente: ¿Cómo ir reduciendo el drama social en la Argentina que se arrastra por décadas?

 

La mayoría de las mayorías en el país no puede quejarse: la carga pesada y violenta del cristinismo ya no tiene el poder, no impone criterios, no hay amigos contra enemigos, no hay evidencias de matonaje ni de corrupción. Pero hay que poner las cosas en claro para no mentirnos.

 

No se sabe si Carlos Fayt sobresalió más como abogado, como autor de textos relevantes para el derecho, como profesor, como juez o simplemente como ciudadano

 

Una humorada inteligente de El Roto, el famoso dibujante del diario El País de España. Una mujer sentada, cierra los ojos y dice: "El exterior es peligroso. ¡¡Interiorícese!!".

 

Fundado el 4 de agosto de 2003

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