Martes, 02 Junio 2020 00:00

Se quiebra la tregua entre Ciudad y Provincia, y desde ahora cada uno hará su juego - Por Mariano Obarrio

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Esta semana la discusión sobre la prórroga de la cuarentena del coronavirus estará condicionada por la política. El presidente Alberto Fernández tiene previsto repetir la foto con el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, y con el jefe del gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta. Pero éstos ya se posicionaron según sus pertenencias políticas. La Provincia adelantó que podría endurecer el aislamiento. La Ciudad no descarta flexibilizarlo pese al crecimiento de los contagios.

 

¿Se terminó la tregua que habían pactado? Los allegados de ambos confiaron a A24.com que “las decisiones no se tomarán por especulaciones políticas sino por la observación de la curva de contagios”. Y ambos dicen que no hay grieta en este tema y se acordará en conjunto.

Sin embargo, Kicillof responde a la línea de la “cuarentena dura” que abrazó el Frente de Todos, casi como bandera. En tanto, Rodríguez Larreta parece sufrir la presión de su electorado, que comienza a protestar por el encierro al que se identifica como un rasgo autoritario del gobierno de Alberto Fernández y de Cristina Kirchner.

Muchos dirigentes de la coalición de Juntos por el Cambio, desde Mauricio Macri, pasando por Patricia Bullrich, la presidenta del PRO, y los radicales, son críticos con la cuarentena y del avance institucional que el Gobierno aprovecha para ejercer sobre el Poder Judicial, el Ministerio Público y el organismo que ejecuta las escuchas telefónicas.

Mañana, si se deroga el DNU de 2016 de Macri, ese ente podría pasar de la Corte Suprema a la Procuración General de la Nación, donde Alberto y Cristina apuntan a colocar al juez federal Daniel Rafecas. El virus del Covid-19 se confunde con la agenda real que busca imponer Cristina.

Kicillof carga sobre sus preocupaciones la vulnerabilidad de 1800 barrios vulnerables bonaerenses, en los que hasta ayer se registraban 865 casos positivos de Covid 19. Por ahora la suba es estable, más allá del pico en la Villa Azul. Aún no se repitió en otras, pero el temor es que un día exploten otras.

El ministro de Seguridad, Sergio Berni, está preparado –y convencido- para repetir el operativo de encierro en más barrios. Pero los máximos allegados a Kicillof señalaron a A24.com que “no tiene decisión tomada” sobre un endurecimiento de la cuarentena: se analizará la evolución de casos hasta el jueves. “Si se mantiene en un promedio de 300 positivos diarios, todo seguirá como hasta ahora. Si salta a un umbral de 500 habrá más restricciones”, dicen. Quiere evitar que se estrese el sistema de salud en el momento más duro.

“A mediados de mayo, teníamos 70 casos y pasamos a 300 y si se vuelve a quintuplicar tendremos que revisar con los intendentes más restricciones, ya sea en el transporte, en comercios o en industrias”, dicen en La Plata.

No descartan endurecer los protocolos en frigoríficos o en empresas de alimentos, donde se registraron casos. “Pero todas las decisiones se tomarán con las conclusiones en la mesa junto a Rodríguez Larreta y al Presidente”, señalan en la provincia.

El lunes hubo una reunión de altos funcionarios en la Casa Rosada, tanto del gobierno nacional, provincial como de la Ciudad, que será decisiva pero no definitoria. La decisión final será entre el jueves y viernes, y se anunciaría el viernes por la noche.

Si se mantiene en este tope máximo de promedio 300 en provincia y 400 en la ciudad se mantendría la cuarentena similar a como está. La Ciudad quiere hacer una cuarentena con sintonía fina, más inteligente: quiere abrir algunos rubros. Si el pico crece, sin embargo, se ajustarán las restricciones.

Sin embargo, la jornada comenzó con declaraciones de Kicillof que buscó atemperar previas definiciones alarmantes del viceministro de Salud provincial, Nicolás Kreplak, que había considerado la posibilidad de “retroceder” de la fase tres a la dos o a la uno. El gobernador dijo que “no hay decisión tomada” sobre limitar más actividades, pero advirtió: “Más contagios, más restricciones”.

Será fundamental la opinión de los infectólogos y del Presidente, además de la opinión discreta pero determinante de la vicepresidenta Cristina Kirchner, revalorizada como jefa política del Frente de Todos, aún por los más albertistas.

"No es una decisión tomada retroceder de fase, sino que es una opinión que refiere a la realidad. Si suben los casos, eso quiere decir que hay más circulación del virus. La regla es simple: cuantos más contagios, más medidas restrictivas debe haber. Es lo que ha funcionado en todo el planeta", corrigió Kicillof a Kreplak.

Desde la Ciudad, el vicejefe de gobierno porteño, Diego Santilli, fue en un sentido contrario. "Es difícil levantar la cuarentena, pero eso no quita que podamos sumar actividades", dijo el también ministro de Justicia y Seguridad de la Ciudad de Buenos Aires. “Nuestro objetivo es tratar de abrir, no cerrar, pero hay que tener cierta lógica”, dijo Santilli.

“Hay que tener un punto de equilibrio entre todo. El objetivo más importante es la no aglomeración, evitar los puntos de contagio, evitar todo lo que tiene que ver con mantener el distanciamiento", agregó. Pero alejó totalmente los fantasmas de una nueva grieta con la provincia. "Para nosotros no hay un metro de grieta. Trabajamos en conjunto, estamos en una pandemia, todo es complicado", aseguró.

Sus allegados aseguran que la idea es reabrir más actividades y no cerrarlas en lo posible. Conocen el creciente malhumor de los porteños y las necesidades económicas de compatibilizar, con equilibrio, la salud con la economía.

Un infectólogo de los que asesoran al Presidente dijo por estas horas a A24.com que “hay que procurar un equilibrio: tanta normalidad como sea posible, y tantas restricciones y cuidados como sean necesarios”.

El otro gran foco de conflicto del Gobierno es la negociación de la deuda privada. Todavía no se llegó a un acuerdo, pero están cerca. Y la voluntad de Alberto Fernández –y de Cristina Kirchner- es llegar a un acuerdo para no caer en default. En la Casa Rosada descontaban anoche que desde hoy se abrirá otra nueva prórroga en la negociación con los acreedores privados que podría durar otros diez días, hasta el 12 de junio.

Los detalles de la negociación son herméticos, pero el ministro de Economía, Martín Guzmán, considero muy claro y clave el apoyo que ayer le dio a la postura argentina el Fondo Monetario Internacional. Guzmán espera cerrar ese acuerdo para poder meterse de lleno en otros aspectos de la economía.

La caída de la recaudación fue estrepitosa –se habló en las últimas horas de una renuncia luego desmentida de Mercedes Marcó Del Pont a la AFIP- y el ministro de Economía, junto al Presidente, quieren poner sobre la mesa una agenda de fuerte recalentamiento de la economía para reactivar sectores productivos que fueron devastados por la pandemia.

La primera idea que trabaja Guzmán con su equipo es la de una reforma tributaria que le confiera mayor progresividad al sistema que es visto por los especialistas como regresivo.

En ese enfoque se entiende que Alberto Fernández habló en Formosa de eliminar o reducir el impuesto a las ganancias para los trabajadores y dijo que no era justo y hay que revisarlo. Pero también se pondrían en revisión impuestos distorsivos y al consumo.

Con ello, también lanzarían un debate con todas las provincias para una reforma, tediosa y larga, de la ley de coparticipación federal. Y para buscar acuerdos con empresarios y sindicalistas el ministro de Trabajo, Claudio Moroni, acordó con la CGT armar una Comisión Postpandemia para buscar soluciones productivas. En ello participan también el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, y la vicejefa de gabinete Cecilia Todesca.

Kulfas anunciará en pocos días una línea de financiamiento a baja tasa para parques industriales de todo el país dirigido a mejorar la infraestructura y que consistirá en reactivar obras públicas.

Esta agenda está impulsada también por Cristina Kirchner. El martes último en Olivos Alberto Fernández recibió a Santiago Cafiero, su jefe de Gabinete, al presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, al ministro del Interior, Eduardo De Pedro, y al jefe del bloque de diputados del Frente de Todos, Máximo Kirchner. Hubo un repaso de todas estas medidas y del discurso, todo lo cual, en adelante, tendrá que ser consultado y compartido por la vicepresidenta Cristina Kirchner. Ese fue el acuerdo.

De allí la radicalización de algunos discursos como el de Cafiero, que dijo que “el virus es clasista” y el fuerte elogio del Presidente a los jóvenes de La Cámpora al inaugurar una obra de Aysa en Quilmes. Hay un cierre de filas en el oficialismo entre albertistas y cristinistas.

También lo hay en Cambiemos. Rodríguez Larreta se reunió con María Eugenia Vidal y con la Coalición Cívica ARI para reforzar la unidad de Juntos por el Cambio: “La unidad de JxC es fundamental para poder construir una alternativa que nos devuelva la esperanza”, dijo el jefe del gobierno porteño.

En el encuentro vía Zoom Larreta y Vidal se mostraron junto al presidente de la CC ARI y diputado Maximiliano Ferraro y a la presidente de la Asamblea Nacional del partido y legisladora bonaerense, Maricel Etchecoin Moro.

Había más de 100 dirigentes de la CC ARI de todo el país y durante todo el encuentro sobrevoló la idea de que “estos encuentros son para poner en valor la unidad de Juntos por el Cambio”. Luego de los chsporroteos internos llegó la hora de mirar juntos a las elecciones que vendrán en 2021.

Mariano Obarrio

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