Martes, 30 Junio 2020 00:00

La puerta giratoria que derrotó a Alberto Fernández - Por Silvio Santamarina

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La aceleración descontrolada de la Argentina cíclica impacta en las chances del Presidente para consolidar un proceso de cambio histórico.

 

Alberto Fernández ya fracasó en uno de los principales objetivos que supuestamente venía a cumplir. El Presidente no pudo, y a esta altura parece que no podrá, detener la macabra puerta giratoria de la decadencia política argentina. Se trata de un mal que tiene su contracara económica en lo que se conoce como “el ciclo de la ilusión y el desencanto”, como lo bautizó Pablo Gerchunoff. Pero esa puerta giratoria económica y política también involucra a la Justicia y a la prensa, como el ojo de un huracán que lo devora todo.

Tomemos el caso del Lawfare, esa guerra judicial ilícita que el kirchnerismo viene denunciando desde la campaña electoral, apuntando a funcionarios, periodistas y jueces. Siguiendo ese presunto modus operandi coordinado que señaló el bando K, ahora que Cristina Kirchner es de nuevo gobierno, todo ese mecanismo parece replicarse, pero al revés, a favor del oficialismo de turno y contra el bando opositor, en una grieta potenciada por la carga viral que enferma al país. Ahora los funcionarios acusan al macrismo, ponen en marcha investigaciones en la prensa amiga y pronto van apareciendo medidas judiciales que acompañan el asedio, a veces fundado y otras no tanto. Precisamente de esto hablaban los cristinistas cuando denunciaban el Lawfare PRO. Solo que ahora son gobierno.

Los síntomas del cíclico realineamiento nacional con el poder de turno se diseminan en todos los rubros de la opinión pública. Sobran en Twitter los periodistas que explican su apoyo a la cuarentena indefinida y a la emisión de pesos billonaria con frases calcadas del libreto oficial. Este coro recuerda al otro, al de la era macrista, que tranquilizaba a la población mientras la Argentina se endeudaba en cifras record dolarizadas, mientras la realidad económica prendía luces rojas por todas partes. Hoy, los opinadores amigables con “les Fernández” hacen como hacían los macristas cuando eran gobierno: le echan la culpa a la crisis mundial, pateando la pelota afuera.

La puerta giratoria de la corrupción gira al mismo ritmo, cada vez más acelerado, del panquequismo nacional. Los condenados de ayer empiezan a beneficiarse con revisiones tribunalicias de sus derechos procesales, mientras los nuevos sospechosos empiezan a caer en la red de venganza estatal y mediática alimentada desde el nuevo oficialismo. Como le pasó a los llamados “presos políticos” K, probablemente los macristas imputados se irán declarando a su vez “presos políticos”, y en el mediano plazo se beneficiarán con la libertad por las nulidades de las causas en su contra. Y así al infinito y más allá. En el medio, están los turnos electorales, que traen la esperanza de frenar esta puerta giratoria decadente, aunque últimamente solo ayudan a empujarla un poco más, dándole un nuevo envión a la calesita nacional. Dentro de un año habrá elecciones legislativas, esas que a veces traen sorpresas y llamados de atención inquietantes, y ahí se verá si la rueda de la fortuna de unos pocos sigue girando o no.


Silvio Santamarina
Columnista de Noticias y Radio Perfil

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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