Martes, 07 Julio 2020 00:00

La opinión pública, impactada por el desastre económico y el incremento de la inseguridad - Por Sergio Berensztein

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La pandemia desató una crisis económica global, aunque las cifras muestran que la Argentina, que arrastraba una situación muy compleja desde comienzos de 2018, se enfrenta a una tormenta casi perfecta.

 

Según el FMI, el PBI mundial se derrumbaría un 4,9%, pero el desempeño de la Argentina sería mucho peor puesto que duplicaría esa cifra, alcanzando al 9,9% en 2020. Algunas estimaciones privadas, elaboradas a partir de información oficial, consideran que se trata de una hipótesis optimista. En efecto, según datos del INDEC, "la pandemia de COVID-19 impactó de lleno sobre la actividad económica durante abril", registrando un derrumbe interanual del 26,4 %, acumulando nueve meses en retroceso. Esta caída sin precedentes en el país supera incluso al derrumbe del 16,7 % de marzo de 2002, atribuido a la severa crisis económica y social que estalló a finales del año anterior.

Por otra parte, la perspectiva a futuro no es para nada optimista: la situación se puede poner aún peor como consecuencia de las medidas de mayor restricción impuestas nuevamente en al Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), que se retrotrajo a la fase 1 (en principio hasta el 17 de julio) del aislamiento social, preventivo y obligatorio decretado por el gobierno el 19 de marzo y que ya supera los 110 días.

Esto se ve reflejado en los datos del último Monitor de Humor Social y Político que realizamos mensualmente junto a D´Alessio-Irol, donde el 77% de la población a nivel nacional cree hoy que la situación económica del país es peor que la de un año atrás y apenas el 19% afirma que es mejor. Entre los votantes oficialistas, el porcentaje baja al 61%, mientras que entre los opositores la desaprobación de la evaluación de la situación económica actual del país alcanza al 96%. Consultados respecto de la situación económica del país dentro de un año, el 55% considera que la economía estará peor, siendo el peor registro desde marzo de 2019, y el 41% es optimista y piensa que estará mejor en 2021. Este porcentaje crece al 74% entre electores del Frente de Todos, aunque se observa una tendencia a la baja desde el inicio de la cuarentena, cuando alcanzaba al 93% en febrero. En cambio, el pesimismo se agudiza entre los que optaron por Juntos por el Cambio en diciembre de 2019, pasando del 82% en febrero al 90% en esta medición.

Frente a este panorama, obviamente, la cuestión económica lidera el ranking de los principales temas que más preocupan a los argentinos, a pesar del esfuerzo del gobierno nacional por relativizarla: el impacto de las medidas económicas a causa del Coronavirus y la cuarentena vuelve a ocupar el primer lugar, con el 73%, desplazando una vez más a la inflación, con el 64%, la cual queda en tercera posición, por detrás de la incertidumbre económica, que preocupa al 68% de los consultados. Entre los problemas que más escalaron posiciones se encuentra la inseguridad, que pasa del 8vo al 4to puesto en junio, con el 64%. En quinto lugar, queda relegado el temor a contraer Covid-19, con el 54%.

La preponderancia de lo económico como principal problema a resolver se ve reflejado también en el Índice de Voluntad de Pago (IVP), que realizamos desde diciembre de 2019, que mide la percepción de la población acerca de la postura ante el pago de la deuda contraída por la Argentina con acreedores privados, el Fondo Monetario Internacional y otros organismos multilaterales de crédito; las consecuencias que traería aparejadas su incumplimiento; el grado de importancia en evitar el default; la tolerancia de la ciudadanía ante un mayor ajuste fiscal en pos de cumplir con los compromisos crediticios y el lugar del pago de la deuda en el ranking de las prioridades en que deberían gastarse los recursos del Estado nacional. Cuando el IVP sube, aumenta la voluntad de pago. En la medición de junio, el Índice de Voluntad de Pago (IVP) fue de 57,44 (sobre 100) representando una mejora del 4,9% respecto de la medición anterior, acercándose a los valores que obtuvo en el mes de febrero. El IVP siempre fue más alto entre electores de Juntos por el Cambio y duplicaba al valor obtenido entre los que optaron por el Frente de Todos en las elecciones de octubre hasta esta medición. Si bien continúa aventajando a los oficialistas, con un valor de 73,50 en el mes de junio sufre un retroceso del 3,5% y, contrariamente, el IVP crece casi un 23% entre los simpatizantes del Frente de Todos, alcanzando el valor más alto desde el inicio de la serie: 42,95.

Como consecuencia lógica, ante este escenario, la evaluación positiva de la gestión de gobierno de Alberto Fernández sufre una fuerte caída respecto del mes anterior, pasando del 60 al 49% y por primera vez desde el inicio del gobierno de Frente de Todos, la evaluación negativa equipara a la positiva. Incluso se observa una leve caída en el apoyo entre los oficialistas, pasando del 92% al 89%, así como un drástico incremento de la desaprobación entre sus principales opositores, del 70% al 93%, lo cual explicaría el descenso general registrado para el presente mes. Esta disminución en el apoyo al gobierno de Fernández de 11 puntos porcentuales lo coloca a los niveles similares de aprobación con los que contaba antes de la crisis desencadenada por la pandemia de coronavirus por la que atraviesa la Argentina.

Sin embargo, pese al creciente hartazgo de la población por el aislamiento, hoy en día todavía la mitad de los consultados manifiesta un fuerte respaldo a la cuarentena obligatoria, que crece a 8 de cada diez entre los votantes del Frente de Todos. Contrariamente, entre los que eligieron a Juntos por el Cambio el rechazo es del 62%.

La caída en la evaluación de la gestión del gobierno del Frente de Todos repercute no solo en la evaluación de la imagen positiva del presidente, que desciende 3 puntos respecto del mes de mayo, aunque continúa siendo alta y lidera el ranking con 56%, sino también de los principales funcionarios y referentes del oficialismo. Mientras que, por otro lado, crece la evaluación positiva de los referentes de Juntos por el Cambio, conservando el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta el segundo lugar, con 54% de imagen positiva.

Encontramos un elemento interesante que es este desacople entre evaluación positiva de la gestión (49%) e imagen personal (56%) de Alberto Fernández, que da cuenta de que la ciudadanía todavía le da crédito al presidente. Especialmente sus votantes, entre los cuales la imagen positiva crece al 93%. A pesar de ello, el horizonte se presenta complicado para el gobierno puesto que las dos cuestiones más difíciles a resolver son la economía y la inseguridad, que han quedado hasta ahora relegadas por la urgencia sanitaria.

Respecto de la primera, seguimos sin contar con un plan económico y la negociación por la deuda ha sido tan innecesariamente larga que a esta altura el país no podría capitalizar enteramente un eventual acuerdo, que luce más probable a partir de la última oferta que acaba de realizar el gobierno. Sin embargo, es inevitable preguntarse por qué el país demoró tanto en entablar una negociación seria si en definitiva la propuesta termina pareciéndose bastante a las expectativas originales de los bonistas.

En cuanto a la cuestión del combate a la inseguridad, hay evidentes y severos problemas de coordinación entre Nación y Provincia y curiosamente siendo parte del mismo gobierno se supondría que esto no debería pasar. Y ambas, junto con la prolongación de la cuarentena y los giros hacia posturas más radicalizadas, afines con los sectores más duros que conforman la amplia y heterogénea coalición gobernante, podrían seguir erosionando aún más la imagen del presidente pues contradice las credenciales de moderación con las cuales ganó la elección de octubre pasado.

Sergio Berensztein

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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