Miércoles, 29 Julio 2020 00:00

Una comisión de Cristina para salvar a Cristina - Por Ricardo Roa

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La armaron con lógica política más que jurídica para ampliar la Corte. Ninguneo del Congreso.

 

Tenemos una pandemia que enferma por cientos de miles y mata por miles que el Gobierno no termina de controlar. Y tenemos una cuarentena​ interminable que alimenta una crisis económica y social inédita. Encima estamos todo el tiempo a las puertas del default. ¿Y cuál es la prioridad del Gobierno en estas horas? Sacar a Cristina Kirchner del pantano judicial.

Si uno lo mira bien, el mecanismo que propone es claro como el agua: subir la cantidad de miembros de la Corte y dividirla en salas y licuar el poder de los jueces de Comodoro Py. Dos puntos que se tocan en un punto: salvar a Cristina de las causas por corrupción​. Un objetivo difícil dadas las pruebas acumuladas en la Justicia.

Ninguneó al Congreso y armó una comisión asesora con lógica política más que jurídica: en su mayoría figuras oficialistas, y casi ninguna del peronismo tradicional. No debe confundir la presencia de un par de jueces y especialistas ajenos al palo kirchnerista: es necesario para guardar ciertas formas en un proceso que las deforma.

Es discutible pero difícil que se deje de discutir: ¿están los mejores o sólo los que se necesitan para el objetivo que Fernández le prometió a Cristina? Y si no, basta ver en primera línea al abogado de Cristina, Carlos Beraldi, y a su socio León Arslanian, abogado a su vez de Cristóbal López.

Acá la Corte resuelve sobre la constitucionalidad de los fallos de las instancias inferiores. Pero prácticamente no se ven constitucionalistas en la Comisión. Tampoco civilistas o comercialistas o expertos en el tema previsional. Y no se convocó a ningún ex juez de la Corte o a ex integrantes de la Procuración y de la Magistratura.

Hay una especialista en familia, la militante Marisa Herrera y otra en laboral: la radical Hilda Kogan. Una rareza: la candidata a procuradora por el macrismo, Inés Weinberg de Roca, que no fue respaldada por el peronismo. Y algo que interesa a Cristina más que a nadie: cuatro de los once son penalistas.

También de una corte provincial vienen Omar Palermo, de Justicia Legítima, y la tucumana Claudia Sbdar, designada por el gobernador José Alperovich​, quien apeló a la Corte para ser juzgado en su provincia y no aquí por una denuncia de abuso sexual.

Cristina acumula unos 20 recursos extraordinarios. Van desde el vidrioso Pacto con Irán, los cuadernos de la corrupción​, Los Sauces y Hotesur hasta la causa Vialidad, que es el único juicio que ha comenzado y que ella busca detener con el argumento de que el delito fue juzgado ya en Santa Cruz. También intenta frenarlo pidiendo el peritaje de todas las obras cuestionadas. Léase claro: un peritaje interminable, de años.

Nuestra Corte debe estar entre las de número más cambiante entre los países que se consideran democráticos. Estados Unidos mantiene su composición desde 1869. Aquí la tocamos diez veces desde 1947. La peor fue quizás con Menem en 1990, que derivó en la mayoría automática. La última fue en 2006 impulsada por Cristina, que entonces quiso reducir el número de integrantes y lo consiguió. Las razones que sirvieron para la rebaja ahora le pueden servir para el aumento.

Otras razones son las que Vilma Ibarra, mano derecha de Fernández en esto, pretende que creamos. Dice que la Justicia que viene “no va a responder ni a los poderes fácticos ni al poder de turno. Eso es algo de lo cual queremos salir”. Creer o reventar: reventar.

 

Ricardo Roa

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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