Martes, 20 Diciembre 2016 11:50

La pensión de Cristina, el único beneficio a salvo del cerco judicial

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El patrimonio de Cristina Kirchner y de sus hijos quedó atrapado por la red de los embargos judiciales. Si prospera esta última medida pedida por el fiscal Gerardo Pollicita, casi todos los bienes conocidos y declarados de la ex presidenta y de sus hijos quedarán afectados por estas medidas, que les impiden venderlos, hipotecarlos o deshacerse de ellos.

 

 

Cristina Kirchner hoy no tiene casi nada: sólo las cuentas con las que cobra su pensión que fueron descongeladas por la Justicia. Todos sus bienes más cuantiosos los traspasó a su hija Florencia, y el resto de las sociedades quedaron subdivididas en la sucesión de Néstor Kirchner entre ella y sus dos hijos.

 

La casa donde vive en El Calafate está transferida a nombre de Máximo Kirchner y Florencia y ella goza de un usufructo. La casa de Río Gallegos pertenece a la empresa Los Sauces, que es 50 por ciento de Máximo Kirchner y 50 por ciento, de Florencia. La caja de seguridad con 5,5 millones de dólares de Florencia Kirchner, transferidos por su madre, está congelada.

 

Pero además el juez Claudio Bonadio nombró un interventor judicial sobre los bienes de Los Sauces, un contador que decidirá sobre los dineros que entran en la empresa. El giro comercial de Los Sauces es recibir el pago de los alquileres por sus propiedades: se trata del ingreso por los departamentos alquilados en dos condominios en el Sur y el pago del alquiler por los departamentos de Puerto Madero y las cocheras que la sociedad tiene allí. En el dúplex del octavo piso del Madero Center atiende Cristóbal López, que ocupa también las cocheras y otro departamento cercano que era ocupado por su ex socio Fabián de Souza, que desde que éste se separó es ocupado por su ex esposa, según dijeron allegados al grupo. Indicaron estas fuentes que es probable que López renueve el alquiler que se vence el año próximo porque hizo costosas inversiones en reformar y decorar el lugar.

 

El dinero que recibe Los Sauces tendrá el destino que el administrador decida: pagar impuestos, retirar dividendos para gastos de Máximo o Florencia o quienes ellos decidan o capitalizar la sociedad.

 

En el caso actual, el juez Julián Ercolini tiene que decidir sobre el pedido del fiscal Pollicita para que embargue los hoteles Alto Calafate y La Aldea. Alto Calafate pertenece a Hotesur, que es en un 50% de Máximo Kirchner y un 50% de Florencia Kirchner, y La Aldea está en el patrimonio de Los Sauces, que también es de los hijos de la ex presidenta. El hotel Los Sauces está cerrado y es de los hijos de la ex presidenta. La Aldea también está cerrado.

 

Las Dunas de Calafate sigue funcionando y está en la sucesión. Alto Calafate sigue funcionando y facturando. Pollicita y su colega Ignacio Mahiques buscan que Cristina y Máximo no puedan vender el hotel ni tampoco el fondo de comercio, de modo de no insolventarse ante los problemas legales que enfrentan.

 

Ya el 29 de noviembre pasado los fiscales habían pedido los embargos de 16 inmuebles, varios de los cuales son terrenos en El Calafate. Además, pidieron los embargos de las participaciones en Hotesur, Los Sauces y en COMA SA, otra sociedad.

 

Los fiscales creen que la ex presidenta buscó deshacerse de sus bienes luego de que fue indagada por Claudio Bonadio. Este juez madrugó a sus colegas con la designación de interventores en las firmas. Esta medida también estuvo a punto de recaer sobre los hoteles, pero un estudio más profundo de los fiscales la tornó desaconsejable. Si el juez Ercolini acepta su pedido, la red del embargo atrapará casi todos los bienes conocidos de la ex presidenta y sus hijos. 

 

Hernán Cappiello

Visto 496 veces Modificado por última vez en Lunes, 13 Febrero 2017 21:34

Fundado el 4 de agosto de 2003

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