Martes, 20 Diciembre 2016 11:46

Atajos y rodeos

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Mientras sacerdotes y fiscales se muestran devotos y a Dios rogando, el gobierno al que defenestran detiene a los narcos que durante años sus referentes políticos se cuidaron, piadosamente, de perseguir.

 

 

El papa Francisco recibió a la procuradora General, Alejandra Gils Carbó, jefa de los fiscales federales, denunciada en el Congreso nacional por dirigir las maniobras de encubrimiento y protección al empresario kirchnerista Lázaro Báez.

 

Ella le entregó una copia del programa Atajo, de asistencia judicial a los sectores más vulnerables de la sociedad. Entre otros motivos, porque el plan se impulsó en la villa 1-11-14 de la ciudad de Buenos Aires.

 

Es la misma iniciativa que congregó en Córdoba, en un picado futbolero, a sacerdotes y funcionarios federales. Entre ellos, el fiscal Enrique Senestrari, investigador en la principal causa por narcotráfico en la provincia, que concluyó con absoluciones.

 

Gils Carbó y Senestrari integran el colectivo Justicia Legítima, cuya coincidencia operativa con integrantes del clero no es nueva. Antes coordinaban acciones con el extitular de la Sedronar en tiempos del kirchnerismo, el sacerdote Juan Carlos Molina.

 

El encuentro en el Vaticano estuvo precedido por tres hechos vinculados a la lucha contra el narcotráfico, que el Papa ha puesto entre sus principales objetivos.

 

El 17 de noviembre pasado, el narcotraficante Henry de Jesús López Londoño, alias “Mi Sangre”, fue extraditado a Estados Unidos. Proveniente del cartel de Medellín, vivía lujosamente en Argentina sin que se conozca todavía quién –durante el anterior gobierno– le habilitó esa comodidad.

 

Casi un mes después, cayó Marco Antonio Estrada González, alias “Marcos”. Fue detenido en su casa del country La Celia, a escasos metros de un vecino ilustre: el exministro de Seguridad de Daniel Scioli y hombre fuerte del peronismo en Ezeiza, Alejandro Granados.

 

“Marcos” gerenciaba desde su casa la parcela más redituable del tráfico de drogas en la villa 1-11-14. Condenado tres veces por narcotráfico, estaba libre desde mediados de 2014. Fue protagonista del enfrentamiento entre narcos conocido como “la masacre del Señor de los Milagros”, que en 2005 dejó en medio del fuego cruzado a una procesión religiosa en esa misma villa porteña. Hubo cinco muertos. Entre ellos, un bebé.

 

Dos días después, la Policía de Seguridad Aeroportuaria detuvo a Ignacio Actis Caporale, alias “Ojito”. Prófugo desde 2012. Traficante de drogas en Santa Fe y Buenos Aires. Estaba listo para competir en una carrera en el Autódromo de Buenos Aires.

 

La secuencia de hechos es gráfica. Mientras sacerdotes y fiscales se muestran devotos y a Dios rogando, el gobierno al que defenestran detiene a los narcos que durante años sus referentes políticos se cuidaron, piadosamente, de perseguir. 

 

Edgardo Moreno

Visto 534 veces Modificado por última vez en Lunes, 13 Febrero 2017 21:34

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