Domingo, 11 Diciembre 2016 15:04

Ganancias: Macri privilegió cerrar el debate

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La batalla por Ganancias dejó heridos en propios y ajenos. Los gobernadores darían la orden de votar el proyecto opositor.

 

 

La guerra de ganancias, una puja de finísima política fiscal, termina esta semana jugándose con herramientas de escenario. Es lo que caviló Mauricio Macri en el segundo encierro en una semana- esta vez en las sierras de Córdoba – con pocos allegados estratégicos como José Torello, que lo vino acompañando desde el acto en Mendoza del viernes (al que extrañamente faltó Ernesto Sanz, que se quedó en San Rafael, lejos de los faroles).

 

El gobierno termina en estas horas de convencerse de que es un imposible que el peronismo del Senado cambie el proyecto Kicillof que votaron los diputados el martes. Si el veto a la eventual ley ya es un anuncio oficial, ¿para qué harían cambios los gobernadores y senadores, contra sus intereses de marketing – halagar las demandas de bajar impuestos – si con el veto seguirán recibiendo los fondos que acordaron con la Nación en la ley de presupuesto, que le puso un límite de $ 27.000 millones al costo de la reforma? El gobierno Macri pagaría el costo político de oponerse a la liberalidad del peronismo, y el peronismo habrá hecho campaña gratis en favor de sus consignas. Ante eso, es esperable que en la semana Macri redoble con algún anuncio más drástico y espectacular que la promesa de un veto a contramano.

 

Aunque cueste demorar ART, final en Diputados

 

Hubo desde el reducto golfístico del Presidente saturación de línea por el tráfico frenético de whatsapps y telegrams con dirigentes, asesores, punteros y otros espontáneos del oficialismo y la oposición. Por esa vía se enteró Macri de la decisión del interbloque de Cambiemos en Diputados, de no volver a sesionar hasta el año que viene, frustrando el programa de extraordinarias, aunque cueste dejar pendiente el proyecto de reforma de las ART, que tiene acuerdo de todos. Lo acepta a regañadientes, hasta ahora, buscando la revancha en el marketing: ahora hay que tener a todos los peronistas amontonados en la imagen de la noche del martes, cantando todos juntos la marchita.

 

Abad: cuatro meses de coparticipación

 

Desde esa aprobación insólita de los Diputados se sucedieron cataratas de acusaciones sobre la torpeza ajena, que vaticinan ajustes de cuentas y pases de facturas en el oficialismo y en la oposición. Prologará ese ánimo mañana Alberto Abad en la comisión de Presupuesto del Senado, a la que Miguel Pichetto ha invitado a los gobernadores de su partido. Les dirá que si aprueban el proyecto Kicillof – es en realidad el que se trató en la cámara baja cuando se cayó el del gobierno, pese a que Graciela Camaño (mordaza de oradores) reclamó en vano que se tratase el del Frente Renovador – les costará cuatro meses de coparticipación, y que deberán reabrir la discusión de los presupuestos provinciales, ahora sin la ayuda de las bancadas de Cambiemos en los distritos. Es la punta del iceberg de una minuta que preparó el jefe de la AFIP con Alfonso de Prat Gay, para darle ánimo al decaído oficialismo y para asustar a los gobernadores, con las inconsistencias del proyecto votado el jueves.

 

El peronismo adelantó táctica en cumbre de Tucumán

 

Eso no conmueve al peronismo, que prefiere atarse al espectáculo de recordarle al oficialismo su talla: Cambiemos, el Partido del Ballotage, perdió las elecciones del 28 de octubre, tiene el Senado en contra, es segunda minoría en Diputados y tiene trece provincias que juegan por el peronismo, y lo harán en las próximas elecciones. Eso lo sabían todos: al gobierno le conviene recordarlo, para entender que los pactos logrados para cada ley no redundan en una mayoría permanente. A perder se aprende; a gobernar en minoría también, como lo prueban los ocho años de Barak Obama. Para el peronismo es oportuno exhibir los dientes para cerrar un año que el gobierno quiere festejar como el de los grandes éxitos de un gobierno de minoría. La convicción de los mandatarios peronistas es firme, porque mira ya el calendario electoral que es despiadado.

 

Por eso se les dio vuelta Mario Das Neves que era amigo, les cortó el rostro Carlos Verna, un emblemático que les parecía razonable, y blindó al círculo de hierro del peronismo del Norte. Este grupo adelantó lo que venía, antes de la sesión del martes, en una reunión que pocos advirtieron que se hizo en Tucumán. En esa provincia sesionó un organismo del Mercosur, el Zicosur (no es una pandemia, es la Zona de Integración del Centro Oeste de América del Sur) al que concurrieron, entre otros, Juan Manzur, Gildo Insfrán, Domingo Peppo, Victoria Magario y otros delegados de la oposición. Hablaron de blindar al peronismo en el tema ganancias y provocaron lo que después se verificó en el voto de los diputados. Ahí debió enterarse el gobierno de lo que se le venía, y explica el desacople entre los gobernadores que prometen una cosa, mientras sus diputados votan lo contrario.

 

“Morimos con las botas puestas” (Macri)

 

En esos conciliábulos de contrafrente, se desencadenaron los hechos sobre los que faltan explicaciones. Aquí algunas, que nadie quiere admitir. ¿Por qué incluyó el gobierno el proyecto ganancias en extraordinarias si no tenía asegurados los votos? Si no lo ponía en la agenda, se evitaba este revés. Respuesta: en la reunión de coordinación de gabinete de hace dos semanas, Macri expuso la necesidad del gobierno de sacar el tema de ganancias del debate, de cerrarlo como tema preelectoral. Le dijeron que se podía perder. “Morimos con las botas puestas, pero vamos a demostrar que la oposición es irresponsable. Nosotros cumplimos la promesa de mandar el proyecto y el techo del costo lo hemos acordado con los gobernadores”, respondió. Y si no sale como queremos, vamos al veto, dijo el pretoriano Macri.

 

En la semana siguiente, en el gabinete económico, Mario Negri repitió la advertencia: en cuanto un proyecto entra a la cámara, hay que negociar el resultado. Somos minoría. “Ellos salen en la Ferrari a repartir plata y nosotros en un Fiat 600 que no sabemos si le podemos cambiar el motor”, bromeó. Ya estaba en marcha el pacto del Palacio Duhau — cóctel de Clarín-The New York Times del 18 de noviembre — entre Sergio Massa y Diego Bossio de primerearlo al gobierno, que demoraba el envío de proyecto de Prat Gay. ¿Se demoró el ministro más de lo prudente? ¿Lo distrajo su inquina con Roberto Lavagna por cuitas del pasado común en el kirchnerismo? Alguna vez se sabrá.

 

“Acá no se negoció nada” (Frigerio)

 

La oposición tiene una respuesta para la pregunta de por qué el gobierno puso en extraordinarias el proyecto de ganancias: “fue un canje para que no convocásemos a una sesión especial”, dice Bossio. ¿Tenía la oposición los votos para el quórum de esa sesión especial? El diputado dice ahora que el gobierno se comió el amague; “no teníamos asegurados los votos, estábamos cerca, pero el gobierno creyó que podíamos hacerlo”. Lo que Bossio no previó es que Macri había ordenado que no se negociase el proyecto oficial. “Negociá con el gobierno”, le advirtió en plena sesión a Massa. “Es que no nos quieren atender”, respondió. Esto enfureció a Bossio, blanco del camporismo, que vio cómo los arrojaban en brazos de Kicillof. “Esa gente está sólo para hacer daño”, me dijo, lamentando haber votado juntos. Le pidió una gestión a su socio Oscar Romero, jefe del bloque “Justicialista” que gerencia Bossio, ante el Pro. Fue a verlo a Nicolás Massot, quien habló delante de él con Macri. “Quieren negociar con nosotros”. Del otro lado de la línea Macri respondió: “No negociamos nada”. Por eso me dijo Rogelio Frigerio desde China: “Acá no hemos perdido ninguna negociación, porque no hemos negociado nada. A mí no me gustan los vetos, a éste presidente no le degradan”. Sobre vetos: hubo lluvia de fuego sobre Gabriela Michetti, que habló de eso sin autorización.

 

“No me traigan nada con Kicillof adentro” (Pichetto)

 

Esto enfureció también a Miguel Pichetto, quien tiene su pelea con el cristinismo en el Senado. “No me traigan nada con Kiciloff adentro”, les pidió a Massa y a Bossio, “porque me agravan las cosas con la gente de Cristina acá en el Senado”. Eso precipitó el retablo del ex ministro de Cristina de Kirchner manejando la agenda de los disidentes Massa y Bossio a menos de un año de haber dejado el gobierno. ¿Macri lo hizo? No le duele, porque prefiere halagar al público que sostiene a Cambiemos mostrando a todo el peronismo junto y en frente. Después de todo, es la estrategia que lo hizo ganar las elecciones a la cabeza del Partido del Ballotage.

 

“Yo les avisé” (Monzó)

 

También hubo lamentos en la oficina de Emilio Monzó, que almorzó el miércoles a solas con Mario Negri. Venía del discurso de aceptación de la reelección en la presidencia de la cámara de Diputados en la que había cantado las loas de la nueva generación de los Massa y los Bossio, y del brindis que le dedicó Máximo Kirchner (motivos de gastadas interminables de Macri en el encierro de Chapadmalal), y del pedido de abrir Cambiemos al peronismo. Fue víctima, como Pichetto, del plan de la oposición de esmerilar a los negociadores moderados del oficialismo. Pichetto tiene el recurso de llamar a gobernadores y socializar los costos políticos. Monzó está menos guarnecido. Sus últimos gestos parecen buscar protección en caso de un revés electoral del oficialismo. Si eso ocurre, podrá decir: “Yo les avisé, y no me hicieron caso.”

 

Todos a Jujuy, menos Gioja

 

El morbo de la semana que arranca no solo lo pone la comisión de Presupuesto en el Senado, con los gobernadores que puedan arrastrar Pichetto y Frigerio, que vuelve de regreso de China. El lunes hay show Lousteau en el comité Capital de la UCR por los 33 años de Raúl Alfonsín presidente. En estas horas viajan a Jujuy Celso Jaque y Jorge Landau a imponer al mendocino como interventor de PJ de esa provincia, para sacarlo del dominio massista de Carlos Haquim, vicegobernador de Gerardo Morales. No viaja José Luis Gioja, presidente del partido, porque el miércoles recibe a Pepe Mujica en la sede partidaria de la calle Matheu, un resabio de un mundo que ya fue. En Jujuy hay que pedir turno, porque quien el viernes van a apoyarlo a Morales los radicales de todo el país. Habrá una juntada partidaria del Comité Nacional, legisladores y punteros de todas las provincias. 

 

Ignacio Zuleta

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