Miércoles, 26 Octubre 2016 11:34

Manes, el neurólogo que puede ser candidato

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Conoció la política al zambullirse en la primavera alfonsinista como muchos jóvenes de su misma generación.

        

 

Hay un solo personaje en la Argentina de hoy que es capaz de unir en un mismo evento y sin disidencias al presidente de la Corte Suprema, al fiscal más atacado por el kirchnerismo, a la gobernadora de Buenos Aires y el jefe del Gobierno porteño, a varios ministros relevantes, al jefe de la Cámara de Diputados, a legisladores muy influyentes de la UCR y del peronismo, a intendentes bonaerenses, a varios de los empresarios más importantes del país, al embajador de los Estados Unidos, a Susana Giménez y a Mirtha Legrand. Ese personaje es el neurólogo Facundo Manes, líder de una fundación que recauda dinero para investigar el cerebro y cuya aspiración política es el centro de muchas elucubraciones que cortan transversalmente al poder.

 

Por sexto año consecutivo, Manes reunió a medio millar de personas en el elegante Yacht Club de Puerto Madero. Con el agua crecida de la última sudestada, traspasaron el puente hasta el restorán flotante y se acercaron a saludarlo María Eugenia Vidal y Ricardo Lorenzetti. Horacio Rodríguez Larreta y Noah Mamet.

Ernesto Sanz y Alfonso Prat Gay. Emilio Monzó y Carolina Stanley. José María Campagnoli y Esteban Bullrich. Eduardo Eurnekian y Hernán Lombardi. Los peronistas María Laura Leguizamón y Julián Domínguez. Luiz Betnaza y Omar Perotti. Ministros bonaerenses como Federico Salvai, Leonardo Sarquís y Fabián Perechodnik. O empresarios como el banquero Gabriel Martino, Martín Cabrales, Jorge Brito hijo, Marcelo Figueiras y Alejandro Mac Farlane. Hasta dos intendentes PRO, como Néstor Grindetti y Diego Valenzuela, y también el presidente de River Plate, Rodolfo Donofrio.

 

Manes no desperdició la dimensión de semejante convocatoria. Le otorgó los premios habituales de la Fundación Ineco a los “cerebros saludables” que dan batalla cada día con las armas del talento y el optimismo. Esta vez les tocó al científico Mario Bunge y al empresario periodístico Alberto Fontevecchia. Y luego pronunció un discurso en el que reivindicó la formación educativa pública de René Favaloro, su perfeccionamiento en universidades del exterior y su regreso a la Argentina para comprometerse y luchar contra la corrupción. No es casualidad. Cuando pasaba por las mesas, y sobre todo cuando se cruzaba con dirigentes peronistas, Manes dejaba caer su preocupación por la pérdida de movilidad social que registraba en la Argentina actual. El médico reivindica su extracción de familia humilde y cree que los problemas del cerebro con los que se encuentra a diario tienen mucho que ver con la decadencia económica y social que se profundizó en las últimas décadas.

 

Nacido en el pueblo bonaerense de Salto, conoció la política de joven cuando se zambulló en la primavera alfonsinista como muchos integrantes de su generación y sobre todo en el interior de la Provincia, muy afecto a la UCR. Manes conserva muchos amigos radicales pero intenta no encorsetarse en ese partido. Las presencias del PRO y las del peronismo en el evento de anoche certifican la prudencia estratégica con la que se mueve. Hace un par de meses aceptó incorporarse al gabinete de Vidal en calidad de asesor y su voz es escuchada con atención. “Creo en María Eugenia y trato de aportar conocimiento para elaborar políticas públicas”, explica, sin asumir más riesgos políticos. Los encuestadores lo vienen midiendo y si bien su imagen es óptima, el grado de conocimiento que tiene en el Gran Buenos Aires todavía no alcanza para desatar la euforia.

 

Pero su nombre es uno de los que barajan Mauricio Macri y Vidal para conformar una lista de candidatos bonaerenses que insufle aires de renovación el año próximo. Esa misma expectativa es la que le ha hecho ganar algunos resquemores en la dirigencia histórica que lo suele descalificar muy en privado. “Es un globo de ensayo que no penetra en los sectores más pobres”, es la crítica preferida de aquellos dirigentes que se sienten más cómodos con los formatos habituales de la militancia tradicional. A Manes le importa bastante poco ese análisis.

 

Cuando le preguntan si se va a lanzar a la política con una candidatura responde con prudencia. “Tengo vocación pública”, suelta Manes mientras va de mesa en mesa. Dice que sus pasiones son el cerebro y la Argentina. Ya se ha dedicado con intensidad a lo primero y el 2017 lo podría encontrar asumiendo el desafío cruel del escrutinio electoral en el país de los proyectos inconclusos.

 

Fernando González

Visto 374 veces Modificado por última vez en Miércoles, 08 Marzo 2017 00:51

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