Viernes, 10 Junio 2016 11:04

De la escribanía K al toqueteo M

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Caro. Era la estimación original de los costos del proyecto más ambicioso del primer semestre, y probablemente de toda la gestión de Mauricio Macri. Con los innumerables cambios que se introdujeron, la ley terminará siendo carísima.

Es temprano para evaluar las dosis de justicia distributiva, oportunismo, riesgos imposibles de aventurar y hasta de populismo estilo “new age” contendrá el zarandeado texto cuando el Senado le dé su puntada final.

Pero las febriles negociaciones que se dispararon desde su ingreso a Diputados, el 31 de mayo, permiten describir el resultado del dictamen como la más gráfica muestra del cambio de era. La escribanía de la gestión kirchnerista funcionaba mediante proyectos que el Ejecutivo ordenaba no tocar, bajo amenaza de fusilamiento político. A Macri, la necesidad de sumar opositores para conformar mayorías que el reparto de bancas le negó, lo llevó a dar vía libre al toqueteo.

El proyecto para pagarles a los holdouts varió en al menos la mitad de sus artículos. En este caso, las correcciones superaron ampliamente esa marca. Con un plus: cada uno de estos nuevos retoques le añade un grano de arena al costo fiscal del megaproyecto. Irá en beneficio de jubilados (la mayor parte), evasores (en buena medida), provincias (en dosis nada desdeñable) y trabajadores (en sumas módicas).

El cambio de tablero vistió al Congreso de un saludable barniz de diálogo y pluralismo, casi olvidado en pasillos por los que supieron transitar desde el 83 hábiles “rosqueros” como César Jaroslavsky, José Luis Manzano, Raúl Baglini y el retornado José Luis Gioja. También de un vertiginoso toma y daca que de tanto “mangueo” podría derivar en el vaciamiento de arcas nacionales a cambio de votos provinciales.

En la crema macrista, esas idas y vueltas dejaron ayer una huella de impredecibles consecuencias. Los negociadores de los cambios finos a la ley de jubilaciones, Emilio Monzó (titular de Diputado), el vicejefe de Gabinete, Mario Quintana y el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, olvidaron avisarle a Alfonso Prat-Gay del acuerdo para eliminar Ganancias del aguinaldo. El ministro de Hacienda quedó en off side al asegurar que eso no ocurriría. ¿Alguien pagará el plato roto? 

Marcelo Hugo Helfgot

Visto 119 veces Modificado por última vez en Martes, 07 Marzo 2017 22:49

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