Martes, 05 Julio 2016 11:06

Las respuestas dispares a la corrupción

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Hay tres posiciones en el Congreso sobre el rol de la Justicia. Las denuncias de Carrió golpean desde adentro al macrismo.

 

 

No hay posiciones unánimes en la clase política sobre el accionar de una Justicia que se decidió a investigar la corrupción recién cuando se produjo un cambio de signo político en el Gobierno nacional.

 

Lo que sí hay es una impugnación general de los hechos que semana a semana conmocionan a la opinión pública. Pero entre los repudios caso por caso y la decisión de replantear todo y decir “nunca más” hay un largo trecho.

 

Por eso por ahora son minoritarias las voces que reclaman revisar íntegramente las instituciones que fueron contaminadas por una corrupción que es sistémica y que explica el funcionamiento de una parte importante de la política, de la Justicia, de las fuerzas de seguridad y de los intocables servicios de inteligencia que operan en las sombras como nexos. El caso Nisman dejó una enseñanza que pocos han querido oír.

 

En el Congreso Nacional conviven al menos tres posturas sobre el rol de los jueces que desempolvaron las causas que ellos mismos tenían dormidas.

 

La de los kirchneristas que consideran que en Comodoro Py hay una cacería sobre Cristina Kirchner y su entorno. La de los que celebran el repentino despertar judicial y alientan los procesos aportando denuncias y pruebas.

 

Y la de quienes creen que la Justicia debe condenar a los culpables pero sin generar falsas expectativas en una sociedad que está pidiendo respuestas inmediatas.

 

Son los dirigentes políticos que tienen más cercanía con el poder los que expresan esta última posición más cauta y temen un mani pulite que se lleve puesto a todo el sistema político. Hablamos de macristas y radicales y de los peronistas que tienen ambición de llegar al gobierno una vez que el PJ dé por superado el kirchnerismo.

 

Este grupo, sin dudas el más numeroso, es acusado tanto por los cristinistas como por los denunciadores de la corrupción K.

 

Veamos: en el Frente para la Victoria (FpV) creen que detrás de la embestida judicial contra Cristina Kirchner está Mauricio Macri, sencillamente porque el Presidente logra aire político en medio del ajuste económico cada vez que aparecen los López, los Pérez Corradi, los Báez.

 

La otra acusación sobre Macri proviene desde el interior de Cambiemos. Elisa Carrió colisiona todas las semanas con el Gobierno.

 

Empezó objetando a los “operadores” del Presidente en Tribunales, que son los mismos que manejan indirectamente la Agencia Federal de Investigaciones (AFI), y en las últimas semanas sugirió desde su banca acuerdos de todo el establishment político -que incluye al Pro y al kirchnerismo- para no tocar a Julio De Vido.

 

Ayer nomás, Lilita lanzó: “Macri me quiere de parlamentaria sólo si hay necesidad” y le dejó un mensaje: será candidata a senadora de Buenos Aires, donde una parte del Pro sostiene al primo del presidente, Jorge Macri.

 

Las diferencias son de fondo y también tácticas. Carrió y Margarita Stolbizer no tienen el mismo criterio. La primera quiere que las denuncias por la ruta del dinero K se unifiquen en manos del juez Julián Ercolini. La líder del GEN prefiere que primero los jueces eleven a juicio las causas para que no haya más dilaciones.

 

Entre las dos expresiones del jacobinismo anti-corrupción hay tensiones. Pero cuando ambas mujeres piden un sistema nuevo para que este gobierno no tenga sus López o sus Báez, golpean por adentro y por afuera al oficialismo.

 

Hay que estar atentos a estas diferencias de fondo y de forma. Mientras más pronunciadas sean, más lejos estará la Argentina de sanear sus instituciones. 

 

Mario Fiore

Visto 495 veces Modificado por última vez en Martes, 07 Marzo 2017 22:59

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