Lunes, 11 Julio 2016 11:04

Patrias heroicas y patrias coimeras

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La Argentina ha sido a lo largo de su historia una serie de patrias fragmentadas, a menudo enfrentadas entre sí.

 

 

El espontáneo fervor colectivo por ex soldados, oficiales y altos jefes de Malvinas, coronado por unánimes aplausos y vivas, le puso emoción al desfile de cierre en los festejos del Bicentenario de la Independencia. Fue como el estallido de una Patria en estado de hibernación.

 

Es que la Argentina ha sido a lo largo de su historia una serie de patrias fragmentadas. En los orígenes hubo una patria nativa, de pueblos originarios, y una patria foránea que los quiso a su imagen y semejanza. Una patria prohispánica y contrabandista y una patria probritánica y librecambista. Una patria monárquica y “realista” y una patria independentista y republicana. Le siguieron una patria unitaria y una patria federal. Una patria de doctores eruditos y una patria de caudillos insurrectos. Una patria anárquica y una patria anhelante de la organización nacional. Una patria de barbarie presunta y una patria de civilización incierta. Una patria del régimen, conservadora y tutelar, y una patria con rebeldías populares en gestación.

 

Mucho más acá en la historia hubo otras patrias tanto o más confrontativas, cuyos efectos nocivos aún queman con sus disensos las entrañas de la Nación. Una patria peronista y una patria antiperonista. Una patria sindical y metalúrgica y una patria montonera y socialista. Una patria militarista y genocida y una patria perseguida, silenciada y desaparecida. Una patria financiera y una patria contratista. Una patria, en fin, a la medida de cada quien.

 

El kirchnerismo llegó a ser un intérprete extremo de estas minipatrias querellantes. Llegó a consagrar un eslogan temerario, casi al borde de la ridiculez histórica: “Tenemos Patria”, como si hubiese sido la síntesis final de las pequeñas patrias dispersas en 200 años de búsqueda frustrada de un destino común. Sin embargo, su avidez malsana de poder y su megalomanía política terminaron en las peores patrias posibles: la patria autoritaria, ladrona y coimera. La de los bolsos con millones de dólares y las fortunas escandalosas cimentadas al calor del poder. También se les ocurrió eso de “la Patria es el otro”, aunque ocultaron que el apotegma, ramplón y simplista, contenía, implícita, una segunda condición: la patria es “el otro” siempre y cuando hubiese sido sumiso al catecismo del poder.

 

El último Perón, en su Modelo Argentino para el Proyecto Nacional, definió su idea de Patria: “El hombre es el único ser de la Creación que necesita ‘habitar’ para realizar acabadamente su esencia. El animal construye una guarida transitoria, pero aquél instaura una morada en la tierra: eso es la Patria. Es mi deseo que nadie bastardee la palabra Patria convirtiéndola en un rótulo vacío…” Los Kirchner lo leyeron mal. En doce años de poder invocaron el nombre de la Patria en vano, pero ponderaron las guaridas. Quizá porque sean mejor refugio para la plata mal habida. 

 

Osvaldo Pepe

Visto 548 veces Modificado por última vez en Martes, 07 Marzo 2017 23:13

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