Viernes, 22 Julio 2016 12:11

Cruje panperonismo por loteo policial y flirteo con el PRO

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La foto de la unidad de los pejotistas que se montó con el fin de empujar el proyecto para “lotear” la Bonaerense empezó a mostrar claroscuros. Ruidos entre los post-K y el FR. Los filo-PRO.

 

 

 Cuando pasa el tiempo, sobre todo si está a la intemperie, el naranja destiñe y queda amarillo. La ironía sobre los colores políticos, como emblemas del sciolismo y del macrismo, es poesía para Alejandro Granados, el ex ministro de Seguridad de Daniel Scioli, que sentado de nuevo en la poltrona municipal de Ezeiza, se recorta como uno de los satélites peronistas que está más cerca de entrar en la órbita del PRO.

 

Granados, un oficialista crónico, atravesó las tempestades de las últimas dos décadas y cayó, siempre, del lado del Gobierno de turno. Sciolista explícito hasta diciembre, pactó una transición en la Bonaerense con Cristian Ritondo y ahora explora la variante de ser el primer peronista del conurbano sur que salte al macrismo. El lunes, día de su cumpleaños, juntó a los macristas Ritondo y Néstor Grindetti, alcalde de Lanús, con dos caciques peronistas como Martín Insaurralde -a quien el de Ezeiza llama "mi hermano menor"- y Eduardo "Bali" Bucca.

 

Granados quiso oficiar de "celestino" para achicar la distancia entre Insaurralde y Ritondo, que se gruñen y se emboscan. "Estoy dispuesto a analizar el proyecto que presentó Martín junto a otros intendentes", dijo el ministro de Seguridad, conciliador. Hay más tirrias bajo la superficie.

 

Con esa foto -más tarde, en "El Mangrullo", sumó a Fernando Espinoza y Verónica Magario- Granados busca lucir como un puente de oro entre peronismo y el macrismo. Invoca su vínculo con Emilio Monzó y Guillermo Dietrich, y hasta antigüas coincidencias con Mauricio Macri de cuando ambos, con distinto nivel de involucramiento, coincidían en episodios y eventos montados por el menemismo.

 

Granados es, aun fuera del Gobierno, un factor primordial. Suma una serie de magias. Ritondo no cuestiona su gestión, Jorge Macri lo elogia y el massismo lo involucra en operaciones ásperas ligadas a Hugo Matzkin, exjefe de la Bonaerense, al ex SIDE Fernando Pocino y a César Milani, el cristinista exjefe de las FFAA. El senador Jorge D'Onofrio, presidente del bloque del FR, habla de un "acuerdo" entre Ritondo y Granados, como fronting. "No pueden manejar la Policía...", dice el massista que castigó, además, al otro Macri, el intendente de Vicente López, por sus elogios a Granados. Detrás está la furia interperonista y la previa de la campaña de 2017 que, se nota, ya arrancó.

 

Disidencia

 

El capítulo seguridad aparece, inevitable, en la costura política. Ayer, Luis Andreotti, intendente de San Fernando, y un massista primer anillo, sorprendió al plantear que "no quiere que le traspasen" la Policía a su municipio. "La provincia no cumple en pagarme los médicos del hospital ¿voy a aceptar que me pasen la Policía sin garantizarme los fondos? No...", avisó el alcalde, que tira sobre la mesa quejas más mundanas: "Ritondo no me atiende el teléfono" dice y enumera una serie de incumplimientos que acumula el Gobierno de Vidal.

 

El dato, en perspectiva política, es potente y llamativo. Hace diez días, intendentes del PJ y el FR presentaron juntos en La Plata un proyecto para "descentralizar" la Policía. Fue un gesto político poderoso porque esos grupos logran quórum y mayorías para votar una ley en esa dirección que podría significar una derrota para la gobernadora. Pero Andreotti, a pesar de que el FR fue un promotor hace años de las policías locales, ahora aparece con un menú de reservas sostenidas desde lo económico y, con un doblez político: que la Policía está en reestructuración y no es momento para desmembrarla.

 

Detrás de las críticas, el FR parece hacerle un favor a María Eugenia Vidal porque introduce un ruido en el bloque panperonista. Matemática pura: si el peronismo se atomiza, el PRO se beneficia.

 

Intervienen otros factores. El lunes, Insaurralde, estiró una charla con Granados y otros intendentes para exponer que la intención no es "imponerle una ley a Vidal" -que, llegado el caso, puede vetarla- sino darle "institucionalidad" a la participación de los municipios en el tema seguridad.

 

Las actuales policías locales están, legalmente, flojas de papeles porque se crearon mediante una resolución administrativa. Los intendentes quieren discutir qué roles tendrán los municipios y qué recursos, en lo posible de transferencia automática, les garantizará el Gobierno provincial. Sobrevuela una disputa anticipada, como una antesala de la campaña de 2017 que estará, como cada campaña de la última década, cruzada por la cuestión seguridad. 

 

Pablo Ibáñez

Visto 456 veces Modificado por última vez en Martes, 07 Marzo 2017 23:26

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