Jueves, 21 Julio 2016 10:19

De Vido y el ventilador de Odebrecht

Escrito por 
Valora este artículo
(0 votos)

Los teólogos enseñan que Dios está en los detalles. Y como se dice, el diablo también. Por eso la corrupción puede ser grosera pero se suele detectar en la letra chica de los contratos.

 

 

Hay que aprender a mirar anexos y tercerizaciones: allí aparecen perlas escondidas o mejor sería decir robos sofisticados y encubiertos.

 

Son las joyas de la reina o de De Vido: empresas pequeñas que reciben sumas gigantescas. La lista está encabezada por BTU, una firma de Avellaneda a la que De Vido ubicó en cada adjudicación y que fue denunciada en 2007 junto a Skanska.

 

Entre paréntesis: el fiscal Stornelli pidió la indagatoria del ex ministro y de José López por las coimas que esa compañía sueca pagó en la ampliación del gasoducto del Norte. BTU estuvo ahí. Fue la primera historia de la corrupción kirchnerista. Y es una historia emblemática: Skanska admitió haber pagado coimas pero el expediente cayó en manos de Oyarbide. Adivinen cómo terminó. Todos absueltos. Ahora el caso ha sido reabierto.

 

BTU, que es también el nombre de una unidad de energía, se dedica a la compresión de gas natural. Su dueño es Carlos Mundín. Y es a De Vido lo que Electroingeniería es a Zannini. Dos empresas chicas que facturaron como grandes.

 

Adivinen cómo y dónde tomó vuelo BTU. Sí, en el gasoducto a El Calafate, decreto de Néstor Kirchner del 2001 cuando era gobernador. No más comentarios.

 

En este caso De Vido fue Roberto Baratta, el hombre que conoció a Kirchner y a De Vido vendiendo billetes de lotería en un bar porteño y se transformó en subsecretario. Y fue también el Corcho Rodríguez, rockero frustrado como Boudou, ex novio de Susana Giménez y ex socio de Rodolfo Galimberti. Otro pionero en los negocios con la política y la farándula.

 

Rodríguez era la conexión entre De Vido y la brasileña Odebrecht, la mayor constructora de América latina. El presidente y dueño de la empresa, Marcelo Odebrecht, está en la cárcel, condenado a 19 años por corrupción.

 

Para que le bajen la pena, Odebrecht le ha propuesto al fiscal y al juez Sergio Moro convertirse en delator premiado. Lo mismo hizo Leo Pinheiro, ex presidente de la constructora OAS, también preso por sobornos. Pinheiro es una especie de Lázaro Báez brasileño.

 

La delación de Pinheiro hace temblar al lulismo. La de Odebrecht a todo el arco político: su historia junta coimas a funcionarios y financiamiento a casi todos los partidos. A este lado de la frontera, los que tiemblan son De Vido y compañía. Lo único que les falta es que el ventilador del señor Odebrecht sople para este lado. 

 

Ricardo Roa

Visto 508 veces Modificado por última vez en Martes, 07 Marzo 2017 23:26

Fundado el 4 de agosto de 2003

Top
We use cookies to improve our website. By continuing to use this website, you are giving consent to cookies being used. More details…