Lunes, 29 Agosto 2016 09:35

La vieja maldita policía apunta contra Vidal y Ritondo

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Desde que asumió la gobernación bonaerense, María Eugenia Vidal, a través de su ministro de Seguridad, Cristian Ritondo, encaró un proceso de reconversión de la cuestionada Policía bonaerense que está provocando reacciones que, por previsibles, no dejan de ser graves, y proporcionales a los cambios que se intentan.

 

 

En estos ocho meses, Vidal y Ritondo abrieron 5.312 actuaciones administrativas a partir de 17.151 denuncias, lo que derivó en que 1.867 agentes, suboficiales y oficiales perdieran su estado policial, por lo cual no pueden portar armas ni llevar su placa. Hubo además 509 suspendidos. Comparar resulta oportuno: en los 12 meses del año pasado, con Daniel Scioli como gobernador, hubo 17.042 denuncias y se iniciaron 4.200 actuaciones administrativas.

 

En las últimas semanas, el ministerio de Ritondo detectó un encuentro entre jefes policiales despedidos y sancionados en La Matanza, la mayoría por negocios "intervenidos": es decir, que el gobierno les había "pateado el hormiguero". Si los comisarios y subcomisarios desplazados hablaron o no de desestabilizar a Vidal, a través de poner en jaque a Ritondo y al jefe civil de Asuntos Internos de la Bonaerense, Guillermo Berra, no está claro, pero sí es evidente que quisieron que la celebración del encuentro faccioso y su contenido se conocieran, lo que a los fines de una extorsión es lo importante.

 

Estos "pesos pesados" perdieron sus privilegios, el manejo de cajas millonarias, su capacidad de operar en favor de las mafias que la gobernadora y su ministro quieren enfrentar.

 

La capacidad de daño de estos sectores, que hace décadas, al comienzo de la restauración democrática, se conocían como la "mano de obra desocupada", es mayor cuando los problemas sociales se agudizan. Y en esta "ensalada" mete la cuchara la política, en general utilizando a marginales.

 

De esto se trata el ataque de este miércoles en la autopista Buenos Aires-La Plata, que fue protagonizado por la Corriente Aníbal Verón, la “expresión social” del minúsculo Quebracho que lidera Fernando Esteche, siempre muy cercano a Luis D'Elía y a sectores ultracristinistas. La agresión a un automovilista, cuando las fuerzas de seguridad y los manifestantes habían acordado levantar el corte, derivó en la represión de Gendarmería.

 

Pero la situación verdaderamente grave fue la que sufrieron el presidente Mauricio Macri y Vidal hace quince días en Mar del Plata, que ahora tiene derivaciones judiciales insólitas. Pero vamos por partes.

 

Un grupo de manifestantes sin identificación clara atacó la combi en la que ambos se retiraban de un acto oficial. “Si hubieran querido hacer algo más que arruinarnos el acto y tirarnos alguna piedra, nosotros estábamos indefensos”, revelaría Vidal más tarde, realmente preocupada por la sincronización de los atacantes y sus vínculos políticos. Esta “provocación profesional muy bien preparada”, como la caracterizó la ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, incluyó a "manifestantes" que fueron llevados a "La Feliz" la noche anterior. Una vez que se inició el acto, con Macri y Vidal en el predio, la calle de salida prevista por el esquema de seguridad fue cortada por un grupo en actitud claramente hostil, por lo que, al salir la caravana de combis y autos de la comitiva presidencial, tuvieron que tomar por un camino lateral que los metió más adentro en el asentamiento, donde ahí sí quedaron a merced de los atacantes.

 

El nuevo partido de D’Elía y Esteche convoca ahora a “apoyar y alentar todo tipo de protestas contra el Gobierno” de Macri, entre las que figuran naturalmente la convocada para este fin de semana por La Cámpora y las Madres de Plaza de Mayo, la llamada "marcha de la resistencia". La radicalización del discurso de Cristina Kirchner, al calor de las acciones judiciales en su contra tiene un correlato en el incendiario discurso de sus adherentes. Y en la acción en las calles. Se trata de  “resistir sin descansar” por “Cristina conducción”. La polarización en su estado más salvaje.

 

El regreso de la vieja maldita policía no es un frente más en este "operativo cerrojo".

 

Julio Villalonga

Director de gacetamercantil.com   

Twitter:@villalongaj

Visto 195 veces Modificado por última vez en Martes, 07 Marzo 2017 23:38

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