Viernes, 23 Septiembre 2016 11:30

Macri en la ONU: Operativo seducción

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Mauricio Macri insiste en que Argentina debe reinsertarse en el mundo para volver a crecer.

 

 

En rigor, no se trata de una cuestión táctica o puramente marketing político, que también los hay: el presidente argentino considera una precondición del éxito de su gestión el reinstalar al país entre las naciones importantes del planeta, habida cuenta de que el rol de liderazgo de Brasil en la región está en entredicho por la crisis institucional y económica que atraviesa.

 

El discurso de Macri ante la Asamblea General de la ONU no será recordado como una pieza de oratoria para los libros de historia.

No es su estilo pero, como cada jefe de Estado que se para ante ese atril, el jefe de la Casa Rosada usó sus diez minutos de atención mundial para reclamarle al Reino Unido, "amigablemente", que se siente de una vez a negociar la soberanía de las Islas Malvinas. Repitió, de este modo, el mantra de todos sus antecesores democráticos pero con un matiz: advirtió que cualquier eventual negociación sobre el fondo no afectará las ya iniciadas para fortalecer el puente que une al archipiélago con el continente e iniciar conversaciones sobre la ríspida cuestión de la explotación petrolera en la plataforma submarina. Lo que supone una concesión que Londres debería retribuir de alguna manera, aunque es improbable que su gesto sea demasiado notable.

 

El viaje a Nueva York fue el segundo capítulo del "operativo Seducción" que lanzó el gobierno la semana pasada con el "mini Davos" realizado en el CCK de Buenos Aires. En la mesa chica de Macri ese encuentro está llamado a ser "un antes y un después" de la Administración por varias razones. En primer lugar, pone blanco sobre negro el interés despertado por el país y su nuevo gobierno en el mundo industrial y financiero. Más allá del glamour desplegado por dueños y CEO de todo el mundo en el monumento con el que Cristina Kirchner quería encarnar el kirchnerismo en el poder, el Foro de Inversiones buscó cerrar la brecha existente entre la realidad local y la ficción que busca escribir el macrismo.

 

En esto, en parte como el cristinismo, los expertos en comunicación de Macri consideran que debe acuñarse una épica antes de que los negocios y las obras florezcan. "Hace falta decir hacia dónde vamos, y cómo queremos llegar", explica una fuente de ese entorno.

 

Los problemas "burocráticos", como los llaman los funcionarios macristas, no han sido removidos del todo porque a esto se oponen un grupo de dirigentes sindicales "sucios, feos y malos", que solo piensan en sus intereses y nunca en los del país, según el eslogan suficientemente difundido por los voceros del establishment.

 

Macri no cree que haya que barrer de un plumazo a los "gordos" de la CGT, al contrario, se lleva de maravillas con Hugo Moyano y Luis Barrionuevo, pero ahora ya no están al mando y en su lugar, un triunvirato más joven -aunque con las mismas mañas- tomó la posta de manera unificada en la conducción de la central sindical para detener el avance del gobierno sobre las conquistas sociales.

 

Por izquierda, la CGT viene perdiendo sin pausa miles de representados a causa de su decisión de no confrontar con Macri a pesar de que, vía devaluación/inflación, el poder adquisitivo de los salarios ha perdido mucho terreno en lo que va del año, declive que no se va a convertir en subida porque la inflación baje desde ahora y en paritarias se firmen papeles con aumentos formalmente por encima del costo de vida.

 

Finalmente la economía se enfrió. La discusión es inútil: es cierto que en los últimos años del gobierno anterior se impulsó el consumo de manera descontrolada, tanto como que ahora se lo mató con todas las armas al alcance del gobierno. Los paliativos destinados a castigar menos a los sectores más pobres son eso, paliativos. La verdad es que todos los sectores están sufriendo un formidable ajuste que, encima, se encaró sin tener en claro los efectos secundarios, como queda patente en el desmanejo de la cuestión tarifaria, cuyo emprolijamiento contaba con el apoyo -mayor o menor- de propios y extraños. Pero los sectores medios, sin duda, han sido los más afectados.

 

Se comprende la casi desesperación de Macri por mostrar que el segundo semestre está a punto de llegar y que, después de enfrentar la costosa herencia recibida, su gobierno finalmente comienza a repechar la cuesta. En rigor, hasta ahora son muchos más los éxitos que la Rosada puede mostrar en su política exterior que en la interior, plagada de idas y vueltas producto de su evidente impericia para administrar el Estado y del enorme lastre que efectivamente dejó el kirchnerismo.

 

Los esfuerzos dialécticos de los funcionarios como Alfonso Prat-Gay o Rogelio Frigerio para que todos adviertan que las promesas del comienzo ya son una realidad, chocan muchas veces con "fuego amigo", como el de Federico Sturzenegger, el presidente del Banco Central, para quien es obvio que la batalla contra la inflación no está terminada.

 

Aunque Macri se ufana de los equipos que formó, en los hechos este gobierno parece un torneo de fútbol en un country: los equipos son muchos y juegan entre sí con fiereza, lo que amenaza con que varios equipos terminen descalificados por la cantidad de jugadores lesionados. Las ondas de amor y paz que emanan del despacho presidencial no siempre llegan más abajo. Ni hablar de las internas políticas que asoman en Cambiemos como si no se tratara de la coalición que vino a instalar en el país la nueva política.

 

El gobierno cree que, con el punto de inflexión de estos últimos días, y una vez se apaguen los ecos de las audiencias públicas por los tarifazos, pueda iniciar una contraofensiva en toda la línea que le permita llegar a fin de año en un marco de paz social y reactivación impulsada básicamente por un reinicio masivo de obras públicas, en particular en la provincia de Buenos Aires. Las inversiones extranjeras, a pesar del "mini Davos", está claro que deberán esperar al 2017, a excepción de las licitaciones energéticas, en las que de cualquier modo son mascarón de proa los grupos nacionales de siempre. O al menos de las últimas dos décadas. Hay que decir que en buena medida, estas licitaciones se mueven al ritmo de los nuevos precios garantizados a la producción y transporte, que no se van a ver afectados por la reducción y aplazamiento de los tarifazos domiciliarios.

 

Si la "operación seducción" cala lo suficiente, las audiencias públicas no enervan los ánimos y comienza a llover aunque sea algo de maná del cielo, en Balcarce 50 se esperanzan que en Navidad no haya contratiempos. Si el verano no es tórrido y los cortes de luz no afectan sobremanera el clima social, marzo será el mes para comenzar a andar el principio de un año electoral clave para Macri, en el que deberá ratificar su liderazgo en los comicios de mitad de mandato. Se verá entonces si el peronismo sigue debatiéndose en esta ausencia de liderazgo. Pero esto ya es harina de otra nota.

 

Julio Villalonga

Director de gacetamercantil.com

Twitter:@villalongaj

 

Visto 204 veces Modificado por última vez en Martes, 07 Marzo 2017 23:49

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