Domingo, 26 Febrero 2017 12:05

Los calores políticos de un verano difícil

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Fuentes confiables aseguran que habrá más determinación del Presidente para contrastar la realidad casi apocalíptica que percibe la oposición.

 

 

La semana negra que tuvo el Gobierno cuando estalló el escándalo por el arreglo con el Correo Argentino que involucra a la familia presidencial, en simultáneo con la fallida modificación del cálculo para el aumento automático de las jubilaciones, le costó a Mauricio Macri una caída de imagen de entre 6 y 9 puntos porcentuales. Esos números surgen de encuestas ordenadas por el propio oficialismo y localizadas en el Gran Buenos Aires. Para otras consultoras de opinión pública, que trabajan para la oposición, la pérdida fue de entre 11 y 16 puntos.

 

Si ambas mediciones se tomaran por ciertas, hoy la imagen positiva del Presidente se ubicaría entre el 30 y el 40 por ciento, lo que sería el nivel más bajo desde que asumió hace más de un año. ¿Significa esto que está en peligro la gobernabilidad? Los especialistas en ese tipo de valoraciones y la experiencia política vivida en la Argentina indican que de ninguna manera. La imagen de los dirigentes tiene picos hacia arriba y hacia abajo que se corrigen entre sí y dependen de circunstancias temporales.

 

Con ese criterio, en la Casa Rosada confiaban en que el viaje del Presidente a Madrid, donde recibió un fuerte respaldo del rey y del gobierno español, y se mostró participando con lucimiento junto a su esposa de los fastos lujosos del protocolo ibérico, tendría un efecto correctivo sobre su imagen. Recién este fin de semana estarán los resultados de las encuestas, pero algunos funcionarios ya se ilusionaban con la recuperación de 3 o 4 puntos.

 

En un año de elecciones legislativas como el actual, si bien la imagen positiva o negativa del Presidente no es equivalente en términos absolutos a la intención de voto de sus candidatos en cada distrito, el oficialismo ha reaccionado con preocupación. Motivos para ello no le faltan y menos luego de comprobar que la iniciativa política está por estos días en manos de la oposición.

 

Todos juntos

 

Durante la semana que pasó la CGT consiguió hilvanar adhesiones de casi todo el arco político y sindical opositor a su marcha anunciada para el 7 de marzo. Van desde todas las variantes del peronismo, hasta movimientos sociales y partidos de izquierda que califican a la conducción de la central obrera de “burócrata y entreguista”. La afirmación de uno de los triunviros, el dirigente Héctor Daer, acerca de que no quieren “partidizar la marcha” y su pedido de que no haya “aprovechamiento político”, sonó el viernes como una graciosa ingenuidad.

 

Resultó tardía la advertencia de Daer, porque fue posterior a que la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, en una hábil demostración de sus reflejos políticos, le pidió a sus seguidores que en lugar de acompañarla a ella a Tribunales ese día, se sumen a la convocatoria de la CGT. El kirchnerismo dirá luego que la masividad de la marcha obedeció a ese llamado.

 

Hay sin embargo un ruido en la jugada. Cristina está citada a las 9 de la mañana por el juez Claudio Bonadio a declarar en la causa “Los Sauces”, en la que está seriamente comprometida. La marcha de los trabajadores es varias horas después, a las 4 de la tarde. Ella evita así medir fuerzas en la calle y se reserva la posibilidad de adjudicarse parte del éxito de la manifestación vespertina.

 

Cuando la CGT llamó a movilizarse por la situación económica, todavía Bonadio no había citado a la ex presidenta. Luego, desde esta columna se señaló que los propios dirigentes sindicales se lamentaron de la coincidencia de la fecha, porque presumían que iban a producirse confusiones sobre la convocatoria. Ahora lo comprueban, pero ya no hay marcha atrás.

 

Un búmeran

 

El conflicto docente que amenaza no dar inicio a las clases, la movilización cegetista, la asamblea de pilotos que el viernes demoró vuelos al comienzo de un fin de semana largo, los ataques de Cristina y el oportunismo demagógico de algunos sectores políticos, actúan también como contrapeso en la valoración de la sociedad.

 

En el Gobierno, donde todavía no se han repuesto de los últimos cachetazos, confían en que es mucha la gente que advierte una acción política casi desestabilizadora. Y que a pesar de las dificultades económicas que se viven, esa gente no comparte que se agite de este modo la conflictividad.

 

El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, convertido en uno de los principales comunicadores, salió a ponderar los datos de la macroeconomía y a afirmar que ya se percibe un leve crecimiento. Consultoras privadas comparten el diagnóstico, pero la mejor síntesis sería que los indicadores “han dejado de caer”. Es poco, pero revive alguna expectativa que se estaba marchitando.

 

La otra apuesta del oficialismo para retomar la iniciativa e intentar evitar el paro anunciado para antes de abril por la CGT, habrá que buscarla en el discurso que este miércoles dará Macri en  la Asamblea Legislativa, inaugurando el período ordinario de sesiones.

 

Fuentes confiables aseguran que habrá más determinación del Presidente para contrastar la realidad casi apocalíptica que percibe la oposición y hasta revelaría datos desconocidos hasta ahora de la corrupción en el gobierno anterior.

 

La presión que ejerzan los radicales luego de su encuentro de este fin de semana en las serranías de Villa Giardino, Córdoba, será fundamental para que el Gobierno entienda que la política se hace con política y no sólo con tecnicismos y estrategias de marketing. Más aún cuando la temperatura es muy elevada, y no sólo por el clima. 

 

Carlos Sacchetto

Visto 42 veces Modificado por última vez en Sábado, 11 Marzo 2017 16:22

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