Viernes, 17 Marzo 2017 00:00

Las cuentas del Gobierno sobre un conflicto de fondo

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Ya está asumido en el gobierno de María Eugenia Vidal que el enfrentamiento con los gremios docentes bonaerenses será prolongado y desgastante. Aún en un año electoral, la Gobernadora está dispuesta a pagar el costo político de pelearse con los maestros porque cree que, sea cual sea el desenlace, el saldo de ese enfrentamiento terminará siendo mucho más favorable para su gestión que para los gremialistas.

 

En todas las mesas políticas oficialistas se habla de esto. Se ponen sobre la mesa las ecuaciones de costo/beneficio, se muestran encuestas y se baja línea para unificar el discurso de Cambiemos frente al conflicto.

Ayer, por ejemplo, se reunió la mesa provincial del PRO, el partido vertebral de la alianza oficialista. Fue en el club Lanús, pleno conurbano. Estuvieron, entre otros, el intendente local, Néstor Grindetti, sus colegas Jorge Macri (Vicente López) y Ramiro Tagliaferro (Morón); el titular de la Cámara de Diputados, Manuel Mosca, el viceministro del Interior, Sebastián García de Luca, el funcionario provincial Alex Campbell y, muestra de que el tema docente es de alta sensibilidad, el ministro de Educación de la Nación, Esteban Bullrich.

Esta presencia también despertó suspicacias políticas: muchos creen que Bullrich terminará siendo el candidato a senador nacional del oficialismo en octubre próximo.

Más allá de lo formal de la convocatoria, que sirvió para entronar a Grindetti como uno de los vicepresidentes del partido amarrillo, Bullrich explicó allí por qué el gobierno no llamará a paritaria nacional como exigen los gremios docentes, que hoy y mañana convocaron a un paro. Básicamente, esgrimió el argumento que es público: que el año pasado, en la primera negociación del macrismo con los maestros, se fijó que en forma automática que el salario inicial de los docentes será siempre del 20% más que el salario mínimo, vital y móvil.

Allí se evaluó que el desgaste más grande frente a la opinión pública lo están teniendo los sindicatos porque, supuestamente, empezó a penetrar en los padres el argumento del gobierno vidalista de que se trata de un paro motivado por intereses políticos. En verdad, nadie mostró una encuesta con rigor científico. Fue Jorge Macri quien tiró que muchas escuelas han abierto sus puertas esta semana, a modo de ilustrar la pérdida de fuerza de la medida.

Al respecto, circula un paper en oficinas oficiales sobre nuestra región: dice que, con picos fuertes en Ensenada y Berisso, la medida docente viene teniendo un acatamiento de un 40 %. Los gremios elevan esa cifra prácticamente al doble.

El ministro de Desarrollo Social de la Provincia, Santiago López Medrano, también presente en Lanús, acercó un dato que se convertirá en argumento del Gobierno para pegarle a los gremios docentes: que la Provincia le está pagando a los Consejos Escolares el SAE (Servicio Alimentario Escolar) pero que muchos chicos no pueden ir a comer a las escuelas por la medida de protesta docente.

Fuentes de la gobernación aseguran que habrá mejoras en las próximas ofertas a los maestros, como gesto de buena voluntad. Pero existe un punto que Vidal no piensa negociar: los descuentos en el salario por no asistir a clases se aplicarán indefectiblemente.

Es un mensaje dirigido a los jefes sindicales, que busca mostrar una diferencia con la gestión anterior: durante el mandato de Daniel Scioli muchas veces el descuento por inasistencia se devolvía en el marco de los detalles de las paritarias por lo que sólo terminaba siendo una amenaza.

La intransigencia de la Gobernadora con este punto busca, además, dividir a las bases de sus dirigidos: se cree que con descuentos que van de 300 a 600 pesos diarios los maestros preferirán ir a las escuelas antes de ver recortado lo que cobran a fin de mes. Un paro de diez días, por ejemplo, sería un guadañazo notable al recibo de sueldo.

En el oficialismo definen a Baradel como “el Aníbal Fernández de los gremialistas”

Días atrás, durante un retiro espiritual de los legisladores provinciales del macrismo realizado en Lobos, el secretario de Comunicación de la Provincia, Federico Suárez, fue muy claro respecto a las consecuencias políticas y de imagen que la prolongación del conflicto docente puede tener para Vidal. Allí se dio por sentado que la imagen de la Gobernadora, que es la dirigente de PRO mejor posicionada del país, caerá unos puntos mientras dure la pelea con el Frente Gremial pero que esa caída será recuperable una vez que se lance la campaña electoral.

“Si no damos esta pelea, para qué estamos acá”, arengó Suárez aquel día. Se entiende la preocupación de los referentes bonaerenses: la Gobernadora -ya está decidido- será la cara visible de la campaña oficialista. Fue allí donde se acuñó una frase que explica en parte por qué el líder del Suteba, Roberto Baradel, fue elegido como el enemigo a vencer por el Ejecutivo. “Es el Aníbal Fernández de los gremialistas”, deslizó un senador con fina ironía. Vidal, al parecer, parece decidida a encontrar un nuevo némesis. 

Mariano Pérez de Eulate

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Fundado el 4 de agosto de 2003

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